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PARAQUENOSEREPITALAHISTORIA .Para los interesados en el tema y los olvidadizos de sus hechos, aquí están para consultar múltiples artículos escritos por diversas personalidades internacionales y del país. El monopólico poder de este tirano con la supresión de las libertades fundamentales, su terrorismo de Estado basado en muertes ,desapariciones, torturas y la restricción del derecho a disentir de las personas , son razones suficientes y valederas PARA QUE NO SE REPITA SU HISTORIA . HISTORY CAN NOT BE REPEATED VERSION EN INGLES

jueves, 21 de enero de 2016

EL 30 DE MAYO Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA DEMOCRACIA EN LA REPÚBLICA DOMINICANA


Señoras y señores:
Discurso Lic. Eduardo Diaz en conmemoracion del 50 aniversario del ajusticiamiento del tirano Rafael Leonidas Trujillo Molina.
Con el corazón henchido de emoción comparezco nuevamente ante el pueblo dominicano, en representación de la Fundación 30 de Mayo, para rendir homenaje a los hombres y mujeres que hace 50 años arriesgaron todo lo que tenían, incluyendo sus vidas, para liberar al pueblo dominicano de la tiranía más feroz que había tenido América.

Cincuenta años es mucho tiempo, y como el paso mismo del tiempo hace que se olviden muchas cosas, me creo en el deber de utilizar esta ocasión para recordar a nuestros compatriotas que durante la tiranía de Trujillo no hubo libertad que no fuera conculcada, ni familia que se sintiese segura, ni negocios que no peligrasen ante la codicia del gobernante y sus paniaguados. 

Estamos aquí hoy, pues, para recordar y para que no se olvide que el pueblo dominicano perdió por más de treinta años sus más caras libertades, y, sobre todo, para volver a reafirmar ante Dios y ante nosotros mismos nuestra voluntad de sostener con lo más fuerte de nuestras voluntades el legado de los próceres del 30 de Mayo. 

Ha sido gracias al sacrificio de aquellos patriotas y mártires y de todos aquellos que los precedieron, que los dominicanos lograron poner en marcha sus mejores energías para construir la democracia que hoy hace posible que nos reunamos libremente y podamos dedicarnos a cualesquiera actividades que nos parecen buenas y legítimas, y podamos movernos y viajar sin más trabas que las que impone la ley. 

Sin el 30 de Mayo no hubiéramos tenido democracia en la República Dominicana, pues la democracia no es un don sino una conquista. Nadie regala la democracia a los pueblos. Los pueblos la construyen o la arrebatan en una lucha incesante que no termina nunca pues la democracia es siempre imperfecta, susceptible de ser mejorada. . 

La historia dominicana contemporánea da muchas muestras de ello, y las da a partir del momento mismo en que la tiranía fue decapitada por los hombres del 30 de Mayo pues, al igual que la hidra de la mitología griega, aun habiendo perdido la cabeza principal, la dictadura continuó moviéndose y dando peligrosos coletazos, tratando de sobrevivir camuflada durante meses hasta que, finalmente, en 1962, los dominicanos lograron establecer un gobierno de transición que organizó las primeras elecciones libres desde 1924. 

Desde ese gobierno del Consejo de Estado hasta el día de hoy el pueblo dominicano ha experimentado numerosos traumas políticos que muestran cuán costosa es la construcción de una democracia y cuánto compromiso ciudadano requiere sostener un régimen de libertades y un Estado de Derecho.

Tuvimos un primer gobierno democrático que fue derrocado apenas siete meses después de haberse inaugurado. Ese gobierno fue sustituido por un Triunvirato que enfrentó unas guerrillas que habían sido diseñadas antes para luchar por el establecimiento de un régimen revolucionario socialista similar al cubano que se levantaba entonces. 

El Triunvirato fue derrocado por un levantamiento militar constitucionalista que no fue aceptado por los militares golpistas, produciéndose entonces una profunda división en las Fuerzas Armadas que llevó a una guerra civil a partir del 25 de abril de 1965. 

Con el argumento de impedir que la República Dominicana se convirtiera en una segunda Cuba, el gobierno de los Estados Unidos invadió militarmente el país y lo mantuvo ocupado durante más de un año. Durante la guerra civil la República tuvo dos gobiernos que obligados a negociar por los Estados Unidos, depusieron las armas y aceptaron el nombramiento de un nuevo gobierno provisional que tuvo el encargo de celebrar nuevas elecciones en mayo de 1966. 

Estas elecciones fueron violentas y fraudulentas y trajeron de regreso al último presidente títere de la Era de Trujillo quien instaló un régimen neo-trujillista que atrasó por muchos años la marcha hacia la democracia. 

Además de representar los intereses creados al amparo del Dictador Rafael Trujillo, a este régimen le tocó hacer frente a numerosas conspiraciones de la izquierda y de la derecha que se enfrentaban en las calles, los cuarteles, las universidades y los partidos en numerosos escenarios que hacían eco a los grandes enfrentamientos planetarios de la entonces llamada Guerra Fría.

Finalmente, en 1978, el neotrujillismo tuvo que ceder el paso a dos regímenes democráticos que eliminaron la infame tradición de apresar o deportar ciudadanos por motivos políticos, y que gobernaron de manera más abierta respetando la libertad de prensa y otras libertades ciudadanas como el derecho de reunión, de libre tránsito a todos los países del mundo, y de libre votación sin coacción política o militar. 

Durante esos ocho años de transición, las Fuerzas Armadas fueron completamente destrujillizadas, la prensa dominicana se hizo cada vez más independiente y los partidos políticos adquirieron mayor institucionalización, pero la justicia siguió marchando por sus viejos cauces, en tanto que otras instituciones del Estado, como el Congreso Nacional y la Junta Central Electoral, continuaron sin modernizarse. 

Una muestra del inmenso trabajo que cuesta levantar y construir una democracia en un país que sufrió una tiranía totalitaria de 31 años como fue la trujillista, fue el retroceso político que sufrió la República con el retorno de los neo-trujillistas al poder en 1986. 

Pero en este caso, los hechos también señalan que la historia no siempre se repite pues los avances logrados en los años anteriores gracias a la lucha de los sectores más democráticos, impidieron a los neo-trujillistas imponerse de la misma manera autoritaria en que lo habían hecho durante su llamado "gobierno de los doce años". 

Con todo, la República Dominicana volvió a ser presa del autoritarismo político y de la arbitrariedad en la imposición de las políticas económicas como lo demostró la profunda crisis de los años 1990 y 1991, y como más tarde también lo demostró el colosal fraude electoral de 1994 que puso al país al borde de una guerra civil y obligó a las fuerzas políticas a pactar una modificación constitucional que recortó dos años el período de gobierno del gobernante neotrujillista y prohibió la reelección presidencial. 

De esa gran crisis de 1994, en cuyos detalles no entraremos ahora para no alargar estas consideraciones, surgió finalmente una nueva conciencia política en la sociedad dominicana que ha servido para construir un nuevo capítulo en la construcción de nuestra todavía imperfecta democracia. 

Es imperfecta, sí, pero responde mejor que nunca a las aspiraciones de la nación dominicana de elegir o cambiar el gobierno mediante elecciones libres cada cuatro años, de organizar y sostener un sistema judicial libre e independiente de presiones extrañas, de tener un Congreso Nacional libremente electo, de gozar de un régimen municipal de libre elección por los ciudadanos locales, de tener una prensa completamente libre, de garantizar la libertad de viajes, de palabra, de reunión, de organización sindical o patronal, en fin, una democracia electiva y civil que se renueva cada cuatro años mediante elecciones libres. 

Cincuenta años le ha costado al pueblo dominicano llegar hasta aquí. Nadie podría decir que ha sido fácil, ni que hemos transitado pacíficamente este camino.

Todos los que estamos aquí hoy tenemos edad y memoria suficiente para recordar y saber que este ha sido un camino lleno de espinas, de golpes, de retrocesos parciales, pero también ha sido un camino que siempre nos ha llevado hacia delante, siempre adelante, no importa cuán incierto haya lucido el futuro en cada coyuntura.

Pienso que una de las lecciones que nos dejaron los hombres y mujeres que se lanzaron a la incierta aventura del 30 de Mayo es que no debemos temer al futuro porque, aunque lleno de incertidumbres y peligros, su construcción también está en nuestras manos.

El pueblo dominicano así lo ha demostrado en el curso de estos últimos cincuenta años: hemos pasado por numerosas pruebas, hemos transitado por las más peligrosas transiciones, sí, pero también hemos logrado imponernos por encima de las mentalidades más atrasadas que quisieron congelar esta sociedad dentro de los moldes del trujillismo y del neo-trujillismo, del totalitarismo y del autoritarismo, de la dictadura y la arbitrariedad política.

Se ha logrado también, gracias a la labor historiográfica realizada, que muchos ciudadanos sensatos haya llegado a interpretar en su magnitud lo que significó el aborrecible régimen dictatorial de Rafael Leónidas Trujillo, que lesionó de manera permanente el alma colectiva de los dominicanos.

Es gratificante poder contar en este aniversario del decapitamiento de la tiranía con el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, inaugurado anoche por el superior gobierno y la Federación de Fundaciones Patrióticas, herramienta invaluable en beneficio de la memoria histórica de la nación. En este museo memorial, dedicado a todos los hombres y mujeres que resistieron, lucharon y defendieron la libertad, la justicia y la libertad del pueblo dominicano, se celebrará a partir de hoy la 10ma., Conferencia Mundial de Museos Memoriales. El Museo Memorial de la Resistencia es un legado a las jóvenes generaciones.

La democracia que los dominicanos tenemos hoy, que hemos construido juntos, es hija de todas las luchas contra la dictadura y de la noche del 30 de mayo de 1961, la noche luz como muchos la han calificado. De esto no hay la menor duda, no había democracia ni libertad posible con Trujillo o sus familiares gobernando. Es por ello de importancia, que las nuevas generaciones asimilen la trascendencia del acontecimiento del 30 de mayo como punto de partida de la democracia dominicana. 

Agradecemos sobre manera al Presidente de la Comisión de Efemérides Patrias, que por disposición del Presidente de la República ha organizado los actos conmemorativos para honrar esta fecha histórica, los cuales se extenderán hasta el 30 de mayo del 2012. Hoy rendimos tributo al grupo de valientes que hace 50 años con su portentosa hazaña marcaron un antes y un después en nuestra amada República Dominicana. 

Nos inclinamos reverentemente ante la memoria de quienes padecieron presión, tortura, sacrificaron sus bienes, sus familias y sus propias vidas para legarnos una patria libre: Amado García Guerrero, Ernesto Antonio de la Maza Vásquez, Huascar Tejeda Pimentel, Juan Tomás Díaz Quezada, Luis Amiama Tió, Luis Manuel Cáceres Michel (Tunti), Mario de la Maza Vásquez, Miguel Angel Báez Díaz, Modesto Díaz Quezada, Pablo Antonio de la Maza Vásquez (Pirolo), Pedro Livio Cedeño Herrera, Roberto Pastoriza Neret, Salvador Estrella Sadhalá, Antonio Imbert Barrera, Antonio de la Maza, Bolívar de la Maza, Antonio García Vásquez y Angel Severo Cabral. 

Gracias a estos hombres valientes se abrieron nuevos cauces a las corrientes que en el mundo libre pugnaban por que la vida de los pueblos se desenvolviera al amparo de un clima de justicia social, de libertad y de pleno derecho. 

Muchas gracias.

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