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Para los interesados en el tema y los olvidadizos de sus hechos, aquí están para consultar múltiples artículos escritos por diversas personalidades internacionales y del país. El monopólico poder de este tirano con la supresión de las libertades fundamentales, su terrorismo de Estado basado en muertes ,desapariciones, torturas y la restricción del derecho a disentir de las personas , son razones suficientes y valederas PARA QUE NO SE REPITA SU HISTORIA . HISTORY CAN NOT BE REPEATED VERSION EN INGLES

jueves, 29 de septiembre de 2016

Donald Trump y sus parientes dominicanos


29 de septiembre de 2016 - 12:08 am
Y sucedió. En el debate del lunes pasado entre Hillary Clinton y Donald Trump, este último fue interpelado por su insistente reclamo de que Barack Obama mostrara su certificación de nacimiento demostrando que había nacido en Estados Unidos y no en Kenia, África.
Donald Trump se defendió argumentando lo mismo que expuso en todo este tiempo: que lo hizo para que se dieran garantías al país de que el presidente era un nacional y no un extranjero.
¿Acaso no tiene sentido lo que dice Trump? ¿Cuál es el motivo de interpelarlo y llamarlo a capítulo por esa actitud?
La respuesta más directa sería porque su conducta y su reclamo han dejado en manifiesto su sesgo racista. Si Estados Unidos ha tenido de presidenta de la Cámara de Diputados a una descendiente de inmigrantes (Nancy Pelosi); si el ex alcalde de Nueva York Rudolph Guiliani también lo es; si en ese país ha habido hasta ministros como Carl Schurz (1877 al 1881), nacidos en el extranjero; si el propio Donald Trump ha tenido que competir por la presidencia para Estados Unidos con Ted Cruz, canadiense e hijo de cubano, y con Marco Rubio, también de padres cubanos… Si el propio Donald Trump es hijo de escocesa y nieto de alemanes, ¿por qué Obama tendría que aclarar si nació o no en Estados Unidos, algo que a ninguno de los antes mencionados Trump le reclamó, ni siquiera a él mismo?
Denunciar el racismo respecto de Obama no puede sencillamente tacharse como una exquisitez ética, como una hipersensibilidad social. En el ADN de la civilización occidental moderna -a partir de la conquista europea en América y el surgimiento del sistema capitalista- está incrustado el racismo contra África y los africanos. Y ha sido internalizado hasta el sustrato del sentido común, de las ideas que muchos tienen por naturales e irrefutables.
Como bien explica el cubano Luis Toledo Sande,
“Antes que la ideología dominante introdujera el concepto de raza en la esfera sociológica, las conquistas y los sometimientos se llevaron a cabo entre pueblos más o menos isocromáticos (de igual color de piel). Con arreglo a ese entorno los opresores tenían que fabricar el pretexto de la supuesta superioridad de unos conjuntos y estratos humanos sobre otros, y de unos pueblos sobre otros (…) La mundialización que -yugo mediante- interrelacionó a Europa con África y América, y reforzó sus vínculos con Asia, proporcionó pretextos de más fácil visualización: las clasificaciones negro, cobrizo y amarillo, y sus derivaciones, tanto como sus combinaciones posibles, sirvieron para denigrar a “seres inferiores” proclamados “carga” para el “blanco”, mientras este se erigía en paradigma impuesto”.
De la internalización que he hablado, se salvaron muy pocos. Sabios y eruditos de nuestra civilización han sido portadores excelsos de la inferioridad del negro y del africano, que lo hace constituir un problema para la especie humana, especialmente para sus “versiones” más adelantadas.
Uno de los pensadores más influyentes de nuestra civilización, Immanuel Kant, llegó a decir:
Los negros de África (añadamos nosotros, como Kenia, y como los ascendientes de Obama) no han recibido de la naturaleza ningún sentimiento que se eleve por encima de lo insustancial. Hume (otro gran filósofo) desafía a quienquiera citarle un solo ejemplo de un negro con talento y sostiene que entre los miles de negros transportados lejos de sus países y de los que un gran número ha sido puesto en libertad, él no ha encontrado nunca uno solo que haya producido algo grande en el arte, la ciencia o en cualquier otra noble ocupación, mientras que siempre se ven blancos que se elevan desde el pueblo y son apreciados en el mundo de los talentos eminentes. Tan grande es la diferencia que separa a estas dos razas de hombres tan alejadas una de la otra, tanto por sus cualidades morales como por su color”.
El conde francés Joseph Arthur de Gobineau, autor del célebre tratado sobre la desigualdad de las razas humanas publicado entre 1853 y 1855 (plena independencia dominicana), citaba a Francklin al definir al negro: “Es un animal que come lo más posible y trabaja lo menos posible”.
El desarrollo de estos esquemas de pensamiento, tienen en el siglo XX, qué duda cabe, a Sudáfrica del Apartheid, a la Alemania Nazi y a los Estados Unidos como sus más bestiales ejemplos prácticos. A costa del asesinato de Martin Luther King, fue a partir de los acuerdos 1964-1965 que los norteamericanos de “piel oscura” pudieron empezar a ejercer el voto en aquel país “líder del mundo libre”.
No obstante lo hasta aquí mencionado, se podría aducir que Donald Trump en ningún momento ejerció racismo porque no aludió a que la raíz del problema fuera el color de la piel de Obama o por ser de origen africano. Tampoco por alguna de esas razones se llegó en Estados Unidos a prohibirse a Obama llegar a ser presidente.
Pero ¿quién dijo que el racismo se reduce o limita a aquello? Para mí el acto racista de Donald Trump es más sutil aún, y es lo que lo asemeja y, diría más, lo iguala a sus parientes ideológicos y políticos en República Dominicana.
Hay en la idea que desliza Trump, y en su asedio para que Obama demuestre su lugar de nacimiento, un peligro conectado por el “origen”, “lo propio” y la “pureza”, porque el racismo tiene entre sus contenidos el color de piel, pero es fundamentalmente y sobre todo la idea de que la especie humana y las poblaciones pueden ser clasificadas en categorías puras, y que la contaminación y la impureza respecto a una categoría inferior o no deseable son la madre de toda suerte de amenazas y catástrofes. Puede ser por color, puede ser por nacionalidad, puede ser por genes difíciles de distinguir a simple vista. El afán por la “pureza” frente a lo “inferior” es lo que practicó el Apartheid en Sudáfrica; eso es lo que hacía que blancos y negros no pudiesen usar los mismos baños y las mismas escuelas en Estados Unidos, ni pudiesen votar en las elecciones de los blancos; eso es lo que en la Alemania nazi se buscaba con prohibir la procreación entre judíos y “germánicos”, y por el contrario la gestación ilimitada y la familia extendida entre los arios.
¿Acaso lo que la pregunta de Donald Trump vierte sobre Barack Obama no es la duda sobre su “pureza” norteamericana, una duda que ningún otro contendor no descendiente de africanos tendría que responder, sin necesidad que Donald Trump hable de África ni de negritud ni de inmigración? ¿No es la “pureza” frente a lo inferior/indeseable la cuestión nuclear y medular del racismo más allá de las categorías en las cuales se sustente?
Repito, eso emparenta a Donald Trump con quienes en República Dominicana han hecho del racismo una práctica ideológica, política y una institucionalidad. Funcional para Trump en los estados del sur norteamericano; funcional para algunos dominicanos que tratan de hacer leña del árbol cultural sembrado por Santana y por el Trujillato, de profundas raíces en los pensamientos y sentimientos vigentes en el país, echadas bajo un régimen totalitario al cual no se ha opuesto aun hoy ninguna auténtica nueva escuela de pensar y de sentir.
Este racismo, en el sentido que lo hemos explicado, está sintetizado de manera “magistral” y brutal por Manuel Arturo Peña Batlle, en su discurso “El sentido de una política”, en 1942, donde asegura:
“No hay sentimiento de humanidad, ni razón política, ni conveniencia circunstancial alguna que puedan obligarnos a mirar con indiferencia el cuadro de la penetración haitiana. El tipo-transporte de esa penetración no es ni puede ser el haitiano de selección, el que forma la élite social, intelectual y económica del pueblo vecino. Ese tipo no nos preocupa, porque no nos crea dificultades; ese no emigra. El haitiano que nos molesta y nos pone sobreaviso es el que forma la última expresión social de allende la frontera. Ese tipo es francamente indeseable. De raza netamente africana, no puede representar para nosotros, incentivo étnico ninguno. Desposeído en su país de medios permanentes de subsistencia, es allí mismo una carga, no cuenta con poder adquisitivo y por tanto no puede constituir un factor apreciable en nuestra economía. Hombre mal alimentado y peor vestido, es débil, aunque muy prolífico por lo bajo de su nivel de vida. Por esa misma razón el haitiano que se nos adentra vive inficionado de vicios numerosos y capitales y necesariamente tarado por enfermedades y deficiencias fisiológicas endémicas en los bajos fondos de aquella sociedad.
(…) “Nadie puede inducirlo a él (Trujillo) ni inducir al pueblo dominicano a que miren con resignación el que las fuentes de nuestra nacionalidad se contaminen irremediablemente de elementos extraños a su naturaleza y a su constitución. No olvidemos que esta nación española, cristiana y católica que somos los dominicanos, surgió pura y homogénea en la unidad geográfica de la isla y que así se hubiera conservado hasta hoy a no ser por el injerto que desde los fines del siglo XVII se acopló en el tronco prístino para inficionar su savia con la de agentes profunda y fatalmente distintos de los que en el principio crecieron en La Española”.
Puntos más, puntos menos, con un argumento igual se han perpetrado las medidas racistas en República Dominicana a fines del siglo XX y en los 16 años que llevamos de siglo XXI:“impedir la haitianización de República Dominicana”, asegurar que no se logre la “fusión de la isla”, no permitir “que hagan con República Dominicana lo que han hecho con Haití” y evitar que “los haitianos decidan en nuestro país” porque si los dejamos “podrán votar y hasta ser presidentes”.
La exigencia de Trump me hizo recordar todo lo que el fascismo dominicano ha hecho en los últimos años con tal de asegurar aquella “pureza” de la dominicanidad respecto a la “inferioridad”/”indeseabilidad” haitiana, enseñada por Peña Batlle: negar los documentos esenciales de identidad a personas con apellidos “raros” o directamente “nombres haitianos”; utilizar carpetas con el título “H.H.” (hijos de haitianos) para los casos “dudosos”; interponer demandas de nulidad de actas de nacimiento, y finalmente la sentencia 168-13 que es lo más cercano a la “solución final” en versión dominicana: agarrándose del inconstitucional hilo de la condición migratoria de los padres, declarar a todo hijo de inmigrante como un no dominicano. Donald Trump no podría hacerlo “mejor”.

La justicia peruana condena a Vladimiro Montesinos a 22 años de cárcel


El exasesor de Fujimori es culpable del secuestro y asesinato de tres personas que fueron quemadas en un horno del Ejército


Vladimiro Montesinos, en una imagen de 2008. AP
Un tribunal penal en Lima condenó el martes a Vladimiro Montesinos, el jefe de facto de las Fuerzas Armadas y exasesor del presidente durante la dictadura de Alberto Fujimori, a 22 años de prisión como autor de un delito de desaparición forzada de dos estudiantes de la Universidad Nacional del Callao en 1993, Martín Roca y Keneth Anzualdo, y el profesor Justiniano Najarro, secuestrado ese mismo año. La Segunda Sala Penal Liquidadora de Lima calificó los hechos como crimen de lesa humanidad. La sentencia indica que está probado que las víctimas fueron detenidas y llevadas a las celdas en el sótano del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE): allí los torturaron y asesinaron y luego incineraron los cuerpos en el horno del SIE instalado con ese fin. Montesinos ya cumple una condena de 25 años.
Además de a Montesinos, la justicia peruana condenó el martes a 22 años de cárcel el entonces comandante general del Ejército peruano, Nicolás Hermoza Ríos —quien, como el exjefe de facto de las Fuerzas Armadas, ya está en prisión por otros crímenes—, y a 15 años el exjefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército, Jorge Nadal Paiva, quien no asistió a la lectura de sentencia y es reo contumaz. “Nadal asistió a las primeras sesiones del juicio, pero está fugado: si lo detienen tendrá que haber otro juicio oral para su caso, tiene varios otros procesos”, explicó la abogada Gloria Cano en declaraciones a este diario.
 En agosto de 1993, en plena dictadura de Fujimori, un grupo de efectivos de la Marina allanó la casa del estudiante Martín Roca para llevarse la grabación de una marcha de protesta en la que participaron jóvenes. Al no encontrarla, lo torturaron y amenazaron de muerte. En octubre, Roca volvía a su casa en un omnibus y no se supo más de él. Un amigo suyo, el también universitario Anzualdo, iba a dar su testimonio en diciembre sobre la desaparición de su compañero de estudios, pero el vehículo en el que viajaba fue interceptado por supuestos policías y desapareció. Tampoco se supo más de él.
Cano indica que entre las pruebas más importantes del caso están los cuadernos de ingreso del Servicio de Inteligencia del Ejército. “Las fechas de detención e ingreso coinciden con la fecha de desaparición de los agraviados, aunque no figuren los nombres”, apunta. En 2002, una comisión de investigación del Congreso peruano encontró dichos documentos. Los militares identificaban con una clave a los civiles que retenían en los sótanos del SIE.
En el caso del profesor Najarro, fue acusado —por el dueño del local que alquilaba— sin pruebas de ser miembro del grupo terrorista Sendero Luminoso y tras tres años preso fue absuelto. Después el asesinato de un exmiembro del Ejército cerca del local, en el que regentaba una panadería, dos militares allanaron su casa y no encontraron nada, pero se lo llevaron a él en un automóvil con rumbo desconocido.
Los familiares de los desaparecidos, que buscaban justicia desde 1993, tuvieron que esperar casi dos décadas hasta que se produjese la acusación del Ministerio fiscal. En 2012 empezó el juicio oral. Ayer, los allegados de las víctimas indicaron en una conferencia de prensa que la sentencia les “restituye la dignidad y la confianza en la justicia”, pero esperan que encuentren los restos de sus seres queridos.
 “La sentencia no alude a la búsqueda de los restos, pero cuando se mete un cuerpo humano en un horno, no se destruye totalmente. Los restos deben estar enterrados en algún lugar cerca del SIE. Para solicitar esa diligencia usaremos la nueva ley de la búsqueda de desaparecidos”, añadió la letrada abogada Cano.Montesinos ya cumplía condena de cárcel hasta 2026, cuando tendría 81 años. Con la nueva pena, su salida de prisión se postergará aún más.

La corrupción es el mayor problema de República Dominicana para la competitividad



ASÍ LO ESTABLECE EL INFORME GLOBAL DE COMPETITIVIDAD DEL FORO ECONÓMICO MUNDIAL (FEM)




  • La corrupción es el mayor problema de República Dominicana para la competitividad
Douglas Marín
San José
EFE
Aunque muestra algunos avances en el Informe Global de Competitividad del Foro Económico Mundial (FEM), Centroamérica debe redoblar los esfuerzos para reducir el exceso de burocracia, la corrupción y la inseguridad, factores que atentan contra el desarrollo.
Esta es una de las principales conclusiones a las que llegó ayer el Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (CLACDS) del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), con sede en Costa Rica, que presentó los datos regionales del informe como socio en Centroamérica del FEM.
El país más competitivo de Centroamérica es Panamá, que se ubica en el puesto 42 a nivel global y segundo de Latinoamérica, solo superado por Chile, que es 33 del mundo.
Costa Rica es segundo en Centroamérica en el puesto 54 mundial y cuarto latinoamericano, mientras más rezagados aparecen Guatemala, en la casilla 78, Honduras (88), República Dominicana (92), Nicaragua (100) y El Salvador (105).
El investigador del CLACDS/INCAE, Ronald Arce, presentó los resultados de Centroamérica, República Dominicana y Bolivia, y señaló que según una encuesta a empresarios que es parte del informe, la burocracia, la corrupción y la inseguridad son los principales males que restan competitividad a la región.
"La burocracia y la corrupción son factores muy importantes en Centroamérica pero también en toda Latinoamérica. Los gobiernos no han pasado a la era digital, hay muchísimos trámites; y la corrupción afecta tanto el sistema público y como el privado, y es un lastre para el crecimiento", dijo Arce a Efe.
La corrupción es señalada por los empresarios como el mayor problema en Panamá y República Dominicana, pero está entre los cinco principales males en el resto de los países.
La inseguridad es el mayor problema en El Salvador y Guatemala, el tercero en Honduras y el quinto en Panamá, mientras la burocracia es la barrera número uno para la competitividad en Costa Rica, Honduras y Nicaragua.
"La región tiene una serie de deficiencias en sus sistemas institucionales para competir con otros países. Hay baja confianza en los Gobiernos, los sistemas judiciales y los Gobiernos locales", afirmó Arce.
Entre las fortalezas de Centroamérica, el informe destaca los mercados financieros sólidos, estables y muy poco propensos al riesgo, pero que tienen el lunar de tener poco desarrolladas sus carteras para proyectos de innovación.
Arce explicó que el informe muestra una región "partida", con Panamá y Costa Rica que muestran "una senda de desarrollo mayor", otro segmento integrado por Guatemala y Honduras, y otro de más rezago en el que aparecen El Salvador y Nicaragua.
El informe ubica a Costa Rica como líder latinoamericano en el ámbito de la innovación, pero con deficiencias en materia de infraestructura y confianza en las instituciones públicas.
Panamá basa su buena competitividad en su crecimiento económico que es impulsado por la estabilidad y su clima de negocios dinámico, pero debe mejorar en asuntos como la calidad de educación universitaria y desarrollo institucional.
"Panamá se mueve hacia una economía más desarrollada y necesita recurso humano que pueda competir en innovación y procesos logísticos, que le permita aspirar a un nivel como el de Singapur", dijo Arce.
El Salvador es el país centroamericano peor ubicado en el índice, lo que se debe, según Arce, a una "caída en las percepciones del banco central", y un "deterioro en la credibilidad del sistema y en el funcionamiento de los mercados de bienes".
Guatemala se ha mantenido constante en el informe durante los dos últimos años pese a la crisis institucional y de corrupción que atravesó recientemente.
"El sistema sobrevivió a algo muy delicado y refleja cierta madurez. Pero sus instituciones siguen siendo poco funcionales en crear la capacidades que el país necesita. Se debe mejorar en las tecnologías para la población y las empresas", explicó Arce.
Honduras ha logrado ganar estabilidad en los últimos años basado principalmente en el crecimiento económico, pero hay temas serios que debe mejorar como la seguridad y capacitación el capital humano.
Nicaragua tiene una "economía en una etapa primaria de desarrollo" y un rezago en infraestructura, principalmente en el Caribe donde la principal deficiencia es la ausencia de un puerto que facilite el desarrollo del comercio internacional.
Además, el recurso humano no está recibiendo las capacidades suficientes para aprovechar las tecnologías. 

Presidentes y expresidentes dominicanos muertos por heridas de balas


29 de septiembre de 2016 - 12:08 am
La República Dominicana en sus 172 años de vida republicana que tiene, ha tenido presidentes y expresidentes de la República que han muerto a consecuencias de heridas de balas. Algunos de éstos se han suicidado y otros han sido ejecutados y/o fusilados por las armas, o han muerto a consecuencias de heridas de balas.    
Hemos tenido una historia muy accidentada de presidentes dominicanos, en el transcurrir de nuestra vida como República, desde el año 1844 en que logramos la Independencia Nacional de los haitianos, después de veintidós años de ocupación, gracias a Juan Pablo Duarte y el grupo de los trinitarios. .
El historiador Dr. Vetilio Alfau Durán ha dicho: “El general Pedro Santana, a quien “el pueblo y el ejército” proclamaron Jefe Supremo el 13 de julio, reorganizó la Junta en la sesión que él mismo provocó  en la tarde del 16 del mismo mes y año, asumiendo su presidencia, en el cual se mantuvo hasta que, votada la Constitución de San Cristóbal el 6 de noviembre de 1844, fue nombrado el primer Presidente de la República”. (En Clío. Escritos (II). Santo Domingo, Editora Corripio, 1994, Pág. 400).
Diecisiete años después de nuestra Independencia Nacional, fuimos anexados a España el 18 de marzo de 1861 por el presidente Pedro Santana.
Logramos recuperar el país en la Guerra de la Restauración en 1865, por las iniciativas de los restauradores, encabezado por el puertoplateño general Gregorio Luperon y otros grandes adalides.
Hemos tenido presidentes analfabetos, militares, sacerdotes, profesionales e intelectuales y escritores.
Sufrimos la primera intervención norteamericana en 1916, que por cierto, estamos conmemorando el cien aniversario de tan nefasto acontecimiento en la historia dominicana, que duró 8 años, hasta el 1924. 
En 1930, el país cayó en el régimen oprobioso y sanguinario de Rafael Leonidas Trujillo y Molina, que se mantuvo en el poder durante treinta y un años, convirtiéndose en la dictadura sin ejemplo, como la calificó el profesor Juan Bosch.
Nuevamente por segunda vez, sufrimos otra intervención norteamericana en 1965 y se produce la Guerra de Abril, encabezadas por los coroneles Francisco Alberto Caamaño Deñó y Rafael Fernández Domínguez y otros, para defender la vuelta a la constitucionalidad y reposición del Gobierno de Juan Bosch. Hubo dos gobiernos: el Gobierno de Reconstrucción Nacional, encabezado por el general Antonio Imbert Barrera, instalado y patrocinado por los norteamericanos; y, el Gobierno Constitucionalista, del Coronel Caamaño Deñó.
Se instaló el Gobierno del Lic. Joaquín Balaguer en 1966, apoyado por los norteamericanos, que permaneció 12 años, convirtiéndose el mismo en un gobierno de fuerza, en donde se maltrató, encarceló, exilió y asesinó a sus opositores. Luego, volvió a gobernar en 1986.
A partir de ahí, han sido gobiernos: PRD, PRSC y PLD, encabezados por Antonio Guzmán Fernández, Jacobo Majluta, Salvador Jorge Blanco, Joaquín Balaguer, Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina Sánchez.
Veamos los presidentes y expresidentes dominicanos muertos por heridas de balas:
  1. General José Antonio Salcedo. Murió fusilado en Maimón, Puerto Plata el 5 de noviembre de 1864. Había nacido en España, en el año 1822, hijo de José María Salcedo y de Luisa Ramírez Marichal. Ocupó la presidencia de la República desde el 14 de septiembre de 1863 hasta el 10 de octubre de 1864, cuando fue derrocado por Gaspar Polanco.
  2. General Pedro Guillermo. Fue pasado por las armas, muriendo como el anterior en el Seibo, el 18 de febrero de 1867. Nació en Hato Mayor, el 29 de junio de 1814, hijo de Teodoro Guillermo y Francisca Guerrero. Fue Presidente, desde el 15 de noviembre hasta el 8 de diciembre de 1865.
  3. General Gaspar Polanco. Murió en La Vega de tétano como consecuencia de una herida de bala, el 28 de noviembre de 1867. Nació en Coral Viejo, Montecristi, en el año 1816, hijo de Valentín Polanco y de Martina Borbón. Ocupó la presidencia de la República desde el 10 de octubre de 1864, hasta el 24 de enero de 1865.
  4. General Pedro Antonio Pimentel. Nació en Lozano, Montecristi, en 1830, hijo de Jacinto Pimentel y Juana Chamorro. Murió en Cabo Haitiano, a consecuencia de herida de balas recibidas en tierra dominicana, el 6 de junio de 1874. Fue Presidente de la República del  25 de marzo, hasta el 13 de agosto de 1865.
  5. General Manuel Altagracia Cáceres. Murió asesinado por heridas de balas, en Santo Domingo, el 17 de septiembre de 1878. Presidente desde el 31 de enero hasta el 13 de febrero de 1868. Nació en Azua, en el año 1838, hijo de Juan Manuel Cáceres y María Fernández.
  6. General Cesáreo Guillermo. Hijo del expresidentes Pedro Guillermo y de Rosalía Bastardo. Nació en la Redada, de Hato Mayor, el 8 de marzo de 1847. Se suicidó con su revolver, en el Orégano, Azua, el 8 de noviembre de 1885. Fue Presidente de la República desde el 5 de marzo hasta julio de 1878; y del 30 de septiembre de mismo año al 6 de diciembre de 1879.
  7. General Ulises Heureaux. Murió ajusticiado a tiros limpios en Moca, el 26 de julio de 1899. Nació en Puerto Plata, el 21 de octubre de 1845, hijo de Dassás Heureaux y Josefa Level. Presidente en 1882—1884 y 1887—1899, en donde implantó una dictadura.
  8. General Ramón Cáceres. Hijo del también asesinado expresidentes Manuel Altagracia Cáceres y Remigia Vásquez Lizardo. Murió ajusticiado en Santo Domingo, el 19 de noviembre de 1911. Nació en Estancia Nueva, Moca, el 15 de diciembre de 1866. Fue Presidente desde 1905 hasta el día de su muerte.
  9. Generalísimo Rafael Leonidas Trujillo Molina. Ajusticiado en Santo Domingo, el 30 de mayo de 1961. Nació en San Cristóbal, el 24 de octubre de 1891, hijo de José Trujillo Valdez y Altagracia Julia Molina Chevalier. Gobernó el país dictatorialmente durante 31 años.
  10. Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó. Murió fusilado en nizaíto, San José de Ocoa, el 16 de febrero de 1973, después de haber sido herido. Presidente Constitucional, del 4 de mayo al 3 de septiembre de 1965. Nació en Santo Domingo, el 11 de junio de 1932, hijo del general Fausto Caamaño y Enerolisa Deñó. Líder de la Revolución del 24 de Abril de 1965.
  11. Antonio Guzmán Fernández. Se suicidó en el Palacio Nacional, en Santo Domingo, el 4 de julio de 1982. Nació en La Vega, el 12 de febrero de 1911, hijo de Silvestre Guzmán Pérez y Jimena Fernández de Castro. Uno de los presidentes mas democráticos que ha tenido el país en los 172 años de vida republicana. Enfrentó el poder militar de los doce años de Gobierno del Lic. Joaquín Balaguer. 

Perder la libertad


29 de septiembre de 2016 - 12:08 am
Para un político, estar preso es simplemente un ligero cambio de circunstancia. Pero no soy político y nunca he estado en la cárcel…Bueno, de lo que sí estoy seguro es de que nunca dejaré de ser periodista, aunque caiga preso…La celda es una habitación, grande o pequeña, pero con barrotes. La libertad es otra cosa. Esa la llevamos dentro y es nuestra primera y esencial propiedad humana…Diría: Soy libre, luego existo…Por eso, debe doler mucho perder la libertad, con o sin barrotes. Ojo: perder la libertad es rendirse, renunciar a uno mismo… (¡Qué incómodo es filosofar en un dia demasiado cargado de sol!).

Institucionalidad para los demás


29 de septiembre de 2016 - 12:10 am
A pesar de que es un reclamo constante en nuestra sociedad el respeto a la institucionalidad y que autoridades, líderes políticos, empresariales, sociales claman estar comprometidos con ella, vivimos tropezando con la misma piedra de la ilegalidad y la ilegitimidad, porque parecería que cada quien entiende que el respeto a las normas y a las instituciones solo aplica para los demás.
Y es importante tomar conciencia de esto, pues si de verdad queremos fortalecer nuestra débil institucionalidad lo primero que tenemos que hacer es lograr que cada quien entienda que debe respetar su propia institucionalidad, pues como dice la sabiduría popular: el orden entra por casa.
Ejemplos de esto nos sobran, el poder ejecutivo actúa como si la separación de los poderes no fuere la base de sustentación de la democracia, por eso apuesta a borrarla logrando tener el mayor control posible sobre los mismos; muchas instituciones del gobierno cometen consuetudinariamente usurpaciones de funciones de otros órganos del Estado bajo el silencio cómplice de la mayoría y el mismo gobierno fomenta que se den estas situaciones manteniendo entidades que aviesamente entrañan esta violación, como es el caso de la OISOE.
Los representantes de los poderes legislativo y judicial piden ser respetados como poderes independientes, pero al mismo tiempo la mayoría actúa como sumisos acólitos de sus jefes políticos en eterna contradicción de su supuesta independencia.
La sociedad sufre los embates de la falta de institucionalidad y a través de las organizaciones y líderes empresariales, sociales, laborales clama por el respeto a la ley, pero al mismo tiempo estos caen en la doble moral de reclamar institucionalidad hacia lo externo y no cumplir rigurosamente con la misma a lo interno.
Debemos asimilar que institucionalidad es un concepto muy amplio que a veces parecería que nos quedara grande, pues no solo significa cumplir con huecos procedimientos que si bien hacen lucir conforme determinadas acciones, jamás podrán dotarlas de la legitimidad requerida pues haciendo el juego de que cumplimos la ley muchas veces nos llevamos de encuentro los más elementales principios éticos así como la racionalidad misma.
Pero como vivimos siempre bailando al compás del vaivén institucional, en el que a veces reclamamos cumplimiento de la ley y a veces  la violamos groseramente, no nos ganamos el respeto de los países del primer mundo, los que aunque también padecen de doble moral frente a muchos temas, indiscutiblemente por múltiples factores se erigen en gendarmes del orden internacional.  Y aunque frente a sus intromisiones siempre aleguemos nuestra soberanía, de poco nos sirve pues nosotros mismos nos hemos encargado de debilitarla.
Los mismos organismos multilaterales e internacionales muchas veces se atreven a hacer en estas latitudes lo que no harían en otras, aprobando préstamos a instituciones que no tienen el más mínimo rigor institucional o auspiciando programas que a todas luces constituyen usurpaciones de funciones de otras instituciones, actuando con una reprochable doble moral.
Si queremos institucionalidad debemos comenzar a darnos cuenta de que jamás la obtendremos si cada quien no toma conciencia de que para reclamarla debe empezar por cumplirla y esto aunque aplica en primer lugar a nuestras autoridades que quieren exigir respeto a la ley a la ciudadanía y son las primeras que la incumplen, también aplica a todos los sectores que en medio de esta cultura de ilegalidad se han acostumbrado a cerrar los ojos cuando así conviene en exigir respeto a la ley y por eso pierden fuerza cuando deciden hacerlo.
Mientras todos creamos que podemos cumplir la ley a nuestra propia medida seguiremos teniendo una falsa y acomodada institucionalidad, que será siempre la mayor enemiga de la verdadera institucionalidad.

Acusan al gobierno de aplicar dictadura moderna




“Lo que no saben es que el pueblo está dispuesto a dar la pelea para salir de este nefasto gobierno, por los medios que le consagra la Constitución", comentó el legislador del Clebne, Francisco “Chivo” Narváez.
Redacción | @elsoldmargarita

Foto: GLADIFER ALBORNOZ @gladiferalbornoz
El legislador afirmó que los militares controlan todos los poderes. / Foto: GLADIFER ALBORNOZ | @gladiferalbornoz
28 Sep, 2016 | El legislador del Consejo Legislativo estadal, Francisco “Chivo” Narváez, aseguró que el Gobierno nacional prentende instaurar una dictadura moderna ya que amedranta al pueblo con la finalidad de evitar el referendo revocatorio.
“Lo que no saben es que el pueblo está dispuesto a dar la pelea para salir de este nefasto gobierno, por los medios que le consagra la Constitución. Todos, sin excepción, incluyendo a los simpatizantes de este régimen, estamos sufriendo las consecuencias del peor gobierno que ha tenido esta noble patria en su historia”.
Comentó que el Gobierno de Nicolás Maduro ha seguido el modelo de dictadores caribeños.
“El autoritarismo local busca acallar las salidas democráticas, establecidas en nuestra carta magna, para poner fin a los desatinos que empobrecen a los venezolanos, y llenan de penurias a un pueblo pudiera estar disfrutando de mejores condiciones de vida”, explicó Narváez.

EL MERENGUE Y TRUJILLO

CUENTO SOBRE LA DICTADURA DE TRUJILLO

COMUNICACION Y PRENSA EN LA DICTADURA DE TRUJILLO

POESIA EN LA DICTADURA