Gonzalo Uribe Palacio
De dictadores y dictaduras nos da unos plumazos el doctor Fernando Londoño Hoyos.
A distancia sideral de su doctaelocuencia ; sin pretender siquiera molestarlo, me permito decirle que no quedé de acuerdo con lo expresado por él.
A distancia sideral de su docta
No tenemos dictadura; lo muestro se llama, y
El Muisca no es dictador; es mentiroso, es abusivo, es traidor, es falto de palabra, es el clásico tahúr de feria pueblerina.
Con desfachatez absoluta dicta e impone reglas y condiciones: todas lo favorecen.
De lo que se haya dicho y escrito en la funambulesca mesa en La Habana, en concreto, con certeza, con claridad total, nada se sabe. Es el estilo santista: escondiendo, prolongando, prorrogando, cambiando; ¿total? Nada.
Los guerrilleros, narcomuñangas, saben, están convencidos de que lo que tienen al frente son peleles del pelele
Timochenko; quien sin subir el tono de voz, tumbó a Iván Márquez, cree ser el capo mayor; lo extradita el Muisca cuando menos
En La Habana se miente más que en Bogotá: aquí hablamos sobre minucias. Negocios pequeños: la venta de Isagén a un único comprador: Pambelé solo en el ring tirándole trompadas a su sombra. El ministro Cárdenas Dragacol jura que ese entable es de él. Se vende porque se vende. Su taita le enseñó con el ejemplo en la Federación de Cafeteros: bancos, hoteles, papeleras, navieras, aerolíneas: el fastuoso Grupo Cafetero, en la ruina y, nadie dijo nada. ¿Cierto doctor Fernando? ¿Qué opina Usted doctor Juan Guillermo Ángel Mejía? ¿Aurelio, caza tesoros?
El Muisca no
Al lado, de frente, encima, debajo de todo lo puerco que en Colombia ruede, hay un personaje de capacidad, infinita hasta ahora, para absorber, para disimular, para torcer la impúdica riada que arrastra al Muisca: Eduardo Montealegre
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