7 Jul 2017 - 10:00 PM
Los libertadores de este continente no tenían problema con llamarse dictadores. Francisco de Miranda o Simón Bolívar entendían la dictadura como un modelo de gobierno que les permitía actuar con eficiencia. Lograr metas. Unificar las naciones. Pero, según explica el profesor Ronal Rodríguez, las cosas cambiaron en el siglo XX.
“Fueron las dictaduras militares europeas, con figuras como Mussolini, las que modificaron la connotación de la palabra. Por su brutalidad, las dictaduras empezaron a ser asociadas con violaciones a los derechos humanos y los peores vejámenes contra la población. Nadie quiere ser llamado dictador hoy”, dice.
Pero después del atentado en la Asamblea Nacional venezolana, efectuado por simpatizantes del oficialismo, esa es la palabra que suena en medios y redes sociales para describir al gobierno de Nicolás Maduro: dictador. La Iglesia católica venezolana emitió un comunicado reuniendo dichas manifestaciones. “Vivimos una dictadura”, escribió.
Sin embargo, Maduro y su equipo insisten en que Venezuela es una democracia sólida. Destacan que el chavismo ha permitido y fomentado la mayor cantidad de elecciones populares de la historia del país.
“El oficialismo se reconoce como una democracia participativa. Pero lo que hemos encontrado en la academia es que el de Venezuela es un sistema democrático en sus estructuras formales. En la práctica, todo está diseñado para favorecer al partido gobernante”.
Estas son las tres señales de una dictadura, de las que Venezuela se ha convertido en ejemplo en los últimos meses.
Ancho para unos, angosto para otros
“En Venezuela se hace un uso discrecional del aparato coercitivo”, dice Rodríguez. En efecto, durante el ataque contra el Parlamento, la Guardia Nacional se mostró poco eficiente a la hora de garantizar la seguridad de los opositores. Según reportó AFP, funcionarios y diputados estuvieron encerrados en el edificio de la Asamblea Nacional durante más de ocho horas, antes de que la autoridad llegara a facilitar su egreso. En cambio, de acuerdo con el reporte del diario local “El Nacional”, en el barrio Quinta Crespo, en donde se realizaba una protesta opositora, los militares se enfrentaron a los manifestantes y los detuvieron usando gases lacrimógenos.
No es la primera vez que sucede, ni son los militares los únicos. El aparato coercitivo también se usa a conveniencia. Los juicios contra integrantes de la oposición se realizan con enorme celeridad, mientras que investigaciones como la de José David Cabello, hermano de Diosdado Cabello, segundo al mando del chavismo, no han dado ningún tipo de resultado.
No hay garantía de elecciones populares
En diciembre pasado debían efectuarse en Venezuela elecciones locales para escoger a los nuevos alcaldes y gobernadores del país. Con el argumento de la crisis económica, Nicolás Maduro anunció que las votaciones serían aplazadas.
No obstante, las elecciones para elegir los representantes a la asamblea nacional constituyente, propuesta por el Gobierno para enfrentar la crisis, fueron decretadas con agilidad y prontitud para el próximo 30 de julio.
“Las votaciones para elegir nuevo presidente deben realizarse en el 2019, pero después de lo sucedido con las elecciones regionales, ya no hay garantías de nada”, explica Rodríguez.
“Las votaciones para elegir nuevo presidente deben realizarse en el 2019, pero después de lo sucedido con las elecciones regionales, ya no hay garantías de nada”, explica Rodríguez.
Apropiación de los recursos del Estado
“Cuando Chávez estaba en el poder, se cometieron grandes casos de corrupción, pero actualmente, lo más grave del caso venezolano es que los recursos del Estado se usan de manera ideológica”, afirma Rodríguez, quien cree que en Venezuela se borró la línea que marca las diferencias entre Gobierno, Estado y proyecto político. Esa línea es una de las bases de la democracia.
La oposición ha denunciado la incursión de los militares en terrenos que no les corresponden, como la importación de alimentos. Según una investigación de Associated Press, la Guardia usa sus prebendas para traficar con alimentos que obtiene a precios muy baratos y vende hasta 100 veces más caros que el precio fijado por el Gobierno
No hay comentarios:
Publicar un comentario