27/02/2016 12:00 AM - Naya Despradel
Contestación al embajador de Estados Unidos, Joseph Farland. Segunda parte.
Continuando con el tema de si Ramfis estaba cumpliendo con sus deberes en la academia militar a la cual fue a estudiar, podemos apreciar que localmente, y aprobado por Trujillo, porque no podía ser de otra forma, El Caribe publicó el 31 de marzo de 1958, en su primera página, la siguiente reseña: “Zsa Zsa Gabor está haciendo grandes preparativos para la visita a Hollywood del General Rafael Trujillo, hijo del hombre fuerte de la República Dominicana. ´Tendremos bares de champaña y bares de caviar, todo lo más elegante´”. Para la juventud que no conoce a Zsa Zsa, indicamos que es una famosa actriz de Hollywood, conocida por sus noviazgos, por muchas veces ser facilitadora de amoríos, y por haberse casado nueve veces. Fue amiga de Porfirio Rubirosa, que, por cierto, no fue uno de sus maridos. La actriz, como se ve, introdujo a Ramfis en el glamoroso mundo artístico, que le impidió cumplir con sus deberes académicos. Esta foto de Ramfis con Zsa Zsa es de fuente externa. A los 99 años de edad, cumplidos en febrero de 2016, Zsa Zsa sigue siendo noticia.
Sigue la carta del canciller:
Las expresiones del representante Hays no solamente revelan un intolerante propósito difamatorio y un espíritu de injustificada agresividad hacia una nación amiga de los Estados Unidos de América, sino también una sorprendente ignorancia de las previsiones específicas de los acuerdos internacionales contemplados por el proyecto de ley en debate, ya que no solamente desconocen que el Convenio de Asistencia Militar entre los Estados Unidos de América y la República Dominicana no contiene estipulaciones sobre transferencia de dinero en efectivo, sino también ignora los considerables aportes que, por su parte, y en cumplimiento de sus obligaciones en virtud de ese acuerdo, hace efectivos el Gobierno de la República Dominicana.
No han quedado inadvertidas las injuriosas alusiones contra la República Dominicana que se permitió proferir el representante Charles O. Porter en ocasión de ese debate, quien abundó en las mismas consideraciones incorrectas y lesivas del representante de Ohio, antes mencionado, así como tampoco la declaración del representante republicano por Indiana, Charles E. Browson, quien llevó su ensañamiento contra la República Dominicana al punto de decir que no permitiría que el General Trujillo hijo se graduara en la Academia de Guerra de Fort Leavenworth.
Como en relación con la Resolución adoptada por el Congreso Nacional se han vertido interpretaciones tendenciosas en los Estados Unidos de América, considero oportuno descalificar tales aseveraciones con el testimonio parcial del representante Gardner R. Withrow, de Wisconsin, quien expresó lo siguiente, conforme el texto que aparece en el Congressional Record, edición del 19 de junio, página A-5642, bajo el título de “Se Sirve Otra Vez a los Intereses del Comunismo Internacional”:
“Señor Presidente, la prensa de la mañana trae noticias que hemos conseguido al fin lo que algunos miembros del Congreso se propusieron hacer. El Parlamento de la República Dominicana ha advertido al Congreso de los Estados Unidos que vuestra ayuda exterior no la necesitan ni la desean. Por esta razón, yo diría que el Parlamento dominicano nos ha hecho saber que no nos necesitan para nada. Tengo dudas bien fundadas de que la dificultad surgida en la escuela militar de Kansas provocara la medida.
“Me veo forzado a creer que ha sido la mordacidad del Congreso de los Estados Unidos lo que ha causado este enojo. Esto es algo que yo temía que sucediera tarde o temprano. Hemos obtenido la división de estos dos países, sirviendo así los intereses del comunismo internacional una vez más. Hemos hecho lo que los rusos no habían podido hacer. Me permito sugerir que todos debemos recordar que no deben conocerse solamente los puntos de un lado de la controversia. He investigado bastante respecto del asunto del General Trujillo. He averiguado que algunos de los regalos en cuestión fueron hechos hacia las Navidades pasadas. Las revelaciones de que se hicieron tales regalos coincidieron justamente con la aparición en un club nocturno local de una de las estrellas de Hollywood y con la consideración de la ley de seguridad mutua en el congreso. La oportunidad fue muy propicia y sugiere que la concibió un agente de publicidad. Ha sido mi amarga experiencia saber que si alguien habla bien o favorablemente de la República Dominicana, es visitado prontamente por los agentes de la revista Time. También puede ser acusado de estar pagado por la República Dominicana. Tal ha sido mi suerte también. Esto en verdad no es cierto. Mi extrañeza aumenta cada vez más cuando pienso el porqué de que a los que hablan tan fogosamente de otros en el Hemisferio, tales como el notorio Rómulo Betancourt de Venezuela, no se les acusa igualmente de estar recibiendo paga. Uno de los miembros del personal de la ACI me dijo una vez que Betancourt salió de Venezuela a instigación del General Pérez Jiménez y que se llevó unos cinco millones. No es extraño, pues, que el señor Betancourt desde su santuario de Venezuela esté tramando solicitar a los Estados Unidos la devolución del General Pérez Jiménez para juzgarlo. Tenemos comités congresionales que pueden examinar estas cosas. Examinemos y entonces y expresemos lo que creamos”.
Es cierto que finalmente el proyecto de ley de ayuda al exterior fue aprobado por una votación abrumadora en la Cámara de Representantes, inclusive la modesta asignación correspondiente a la República Dominicana. Pero no es menos cierto que ese debate dejó un balance ingrato de injustificado agravio a una nación amiga de los Estados Unidos de América, como lo es la República Dominicana, que fue expuesta de ese modo a la malignidad pública por obra de los legisladores mencionados.
Similares ultrajes a la República Dominicana fueron nuevamente lanzados en el Senado de los Estados Unidos de América cuando el proyecto de ley, en cuestión, pasó a la consideración de la Cámara Alta norteamericana. Allí se distinguió por su hostilidad contra la República Dominicana y su Gobierno el Senador John J. Williams, quien presentó en el Senado una enmienda tendente a excluir a la República Dominicana de las previsiones de dicho proyecto de ley. Aunque dicha enmienda fue rechazada por una mayoría, fue apoyada por el voto de 33 senadores que de esa manera se solidarizaron con esa proposición vejatoria para la República Dominicana. Así también se significó el senador William E. Proxmire, quien pidió la inserción en los Anales del Congreso de los Estados Unidos de América (Congressional Record) de un artículo difamatorio publicado por el “Milwaukee Journal” en su edición del 13 de abril de 1958, en el cual se reproducen las acusaciones del representante Hays. Esa petición junto con las citaciones injuriosas del artículo del “Milwaukee Journal” fueron reproducidas por la prensa del continente en sensible daño para la República Dominicana.
La carta del canciller Herrera continuará la próxima semana
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Las expresiones del representante Hays no solamente revelan un intolerante propósito difamatorio y un espíritu de injustificada agresividad hacia una nación amiga de los Estados Unidos de América, sino también una sorprendente ignorancia de las previsiones específicas de los acuerdos internacionales contemplados por el proyecto de ley en debate, ya que no solamente desconocen que el Convenio de Asistencia Militar entre los Estados Unidos de América y la República Dominicana no contiene estipulaciones sobre transferencia de dinero en efectivo, sino también ignora los considerables aportes que, por su parte, y en cumplimiento de sus obligaciones en virtud de ese acuerdo, hace efectivos el Gobierno de la República Dominicana.
No han quedado inadvertidas las injuriosas alusiones contra la República Dominicana que se permitió proferir el representante Charles O. Porter en ocasión de ese debate, quien abundó en las mismas consideraciones incorrectas y lesivas del representante de Ohio, antes mencionado, así como tampoco la declaración del representante republicano por Indiana, Charles E. Browson, quien llevó su ensañamiento contra la República Dominicana al punto de decir que no permitiría que el General Trujillo hijo se graduara en la Academia de Guerra de Fort Leavenworth.
Como en relación con la Resolución adoptada por el Congreso Nacional se han vertido interpretaciones tendenciosas en los Estados Unidos de América, considero oportuno descalificar tales aseveraciones con el testimonio parcial del representante Gardner R. Withrow, de Wisconsin, quien expresó lo siguiente, conforme el texto que aparece en el Congressional Record, edición del 19 de junio, página A-5642, bajo el título de “Se Sirve Otra Vez a los Intereses del Comunismo Internacional”:
“Señor Presidente, la prensa de la mañana trae noticias que hemos conseguido al fin lo que algunos miembros del Congreso se propusieron hacer. El Parlamento de la República Dominicana ha advertido al Congreso de los Estados Unidos que vuestra ayuda exterior no la necesitan ni la desean. Por esta razón, yo diría que el Parlamento dominicano nos ha hecho saber que no nos necesitan para nada. Tengo dudas bien fundadas de que la dificultad surgida en la escuela militar de Kansas provocara la medida.
“Me veo forzado a creer que ha sido la mordacidad del Congreso de los Estados Unidos lo que ha causado este enojo. Esto es algo que yo temía que sucediera tarde o temprano. Hemos obtenido la división de estos dos países, sirviendo así los intereses del comunismo internacional una vez más. Hemos hecho lo que los rusos no habían podido hacer. Me permito sugerir que todos debemos recordar que no deben conocerse solamente los puntos de un lado de la controversia. He investigado bastante respecto del asunto del General Trujillo. He averiguado que algunos de los regalos en cuestión fueron hechos hacia las Navidades pasadas. Las revelaciones de que se hicieron tales regalos coincidieron justamente con la aparición en un club nocturno local de una de las estrellas de Hollywood y con la consideración de la ley de seguridad mutua en el congreso. La oportunidad fue muy propicia y sugiere que la concibió un agente de publicidad. Ha sido mi amarga experiencia saber que si alguien habla bien o favorablemente de la República Dominicana, es visitado prontamente por los agentes de la revista Time. También puede ser acusado de estar pagado por la República Dominicana. Tal ha sido mi suerte también. Esto en verdad no es cierto. Mi extrañeza aumenta cada vez más cuando pienso el porqué de que a los que hablan tan fogosamente de otros en el Hemisferio, tales como el notorio Rómulo Betancourt de Venezuela, no se les acusa igualmente de estar recibiendo paga. Uno de los miembros del personal de la ACI me dijo una vez que Betancourt salió de Venezuela a instigación del General Pérez Jiménez y que se llevó unos cinco millones. No es extraño, pues, que el señor Betancourt desde su santuario de Venezuela esté tramando solicitar a los Estados Unidos la devolución del General Pérez Jiménez para juzgarlo. Tenemos comités congresionales que pueden examinar estas cosas. Examinemos y entonces y expresemos lo que creamos”.
Es cierto que finalmente el proyecto de ley de ayuda al exterior fue aprobado por una votación abrumadora en la Cámara de Representantes, inclusive la modesta asignación correspondiente a la República Dominicana. Pero no es menos cierto que ese debate dejó un balance ingrato de injustificado agravio a una nación amiga de los Estados Unidos de América, como lo es la República Dominicana, que fue expuesta de ese modo a la malignidad pública por obra de los legisladores mencionados.
Similares ultrajes a la República Dominicana fueron nuevamente lanzados en el Senado de los Estados Unidos de América cuando el proyecto de ley, en cuestión, pasó a la consideración de la Cámara Alta norteamericana. Allí se distinguió por su hostilidad contra la República Dominicana y su Gobierno el Senador John J. Williams, quien presentó en el Senado una enmienda tendente a excluir a la República Dominicana de las previsiones de dicho proyecto de ley. Aunque dicha enmienda fue rechazada por una mayoría, fue apoyada por el voto de 33 senadores que de esa manera se solidarizaron con esa proposición vejatoria para la República Dominicana. Así también se significó el senador William E. Proxmire, quien pidió la inserción en los Anales del Congreso de los Estados Unidos de América (Congressional Record) de un artículo difamatorio publicado por el “Milwaukee Journal” en su edición del 13 de abril de 1958, en el cual se reproducen las acusaciones del representante Hays. Esa petición junto con las citaciones injuriosas del artículo del “Milwaukee Journal” fueron reproducidas por la prensa del continente en sensible daño para la República Dominicana.
La carta del canciller Herrera continuará la próxima semana
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