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martes, 9 de mayo de 2017

Opositores a Trujillo asesinados en la silla eléctrica. Santiago Estrella Veloz


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Recordando a Santiago Estrella Veloz un dia como hoy. Excelente periodista y mejor ser humano. Su pluma siempre la utilizo para las mejores causas. Paz a sus restos.


Los apologistas de Trujillo, públicos y soterrados, aparentan tener mala memoria. Pero deberían saber que todavía existimos dominicanos que recordamos con horror la tiranía, aunque muchos otros desconozcan los detalles, sea por ignorancia no deseada o porque las nuevas generaciones tengan poca afición a nuestra Historia.
Los trujillistas y sus simpatizantes deberían aguzar la memoria y recordar que durante la tiranía de 31 años que Trujillo encabezó, numerosos opositores fueron virtualmente "achicharrados" en la horrorosa silla eléctrica que funcionó en la cárcel de torturas de La 40, especialmente durante el mes de enero de 1960, tras descubrirse el Movimiento Clandestino 14 de Junio.
Esas torturas eran dirigidas por el tenebroso coronel del Ejército Johnny Abbes García, jefe del temible Servicio de Inteligencia Militar (SIM) ante la presencia de otros torturadores de la talla de Américo Dante Minervino, quien gozaba con azuzar contra los presos desnudos a Diana, su perra pastor alemán; Clodoveo Ortíz, Guillén el Cocinero, Cholo Villeta, el sargento de la policía Juan Reyes (a) Mi Sangre, y otros asesinos e incluso oficiales de la entonces Aviación Militar Dominicana, como el mayor César Báez y Báez, y Candito Torres, subjefe de la represión. Otro torturador era uno apodado Fliche Palma, quien aún vive y reside en Tenares.
Generalmente, los presos eran "ablandados" a palos por un sujeto apodado Chacabano, cuando no sucedía que antes de la paliza los torturaran con una picana eléctrica en los genitales y otras partes sensibles del cuerpo. Los renuentes a complicar a sus compañeros del 14 de Junio fueron los que recibieron el más alto voltaje de la silla eléctrica. Ese fue el caso del abogado Luís Gómez Pérez, uno de los 14 fundadores del Movimiento en Laguna Salada, un municipio de Mao, provincia Valverde, el 10 de enero de 1960. Gómez Pérez, según testimonio de otro preso, insistía en que "nada sabía", ante lo cual Abbes García ordenó atarlo en la silla eléctrica para desde su escritorio accionar la corriente que por poco mata a Gómez Pérez. Todos los 14 miembros fundadores fueron torturados, excepto dos mujeres: Dulce María Tejeda de Álvarez y Minerva Mirabal, la esposa del líder Manolo Tavárez. Hoy día, del grupo fundador sólo sobreviven Gómez Pérez, doña Dulce y su esposo Luis Antonio Álvarez Pereyra, el ingeniero Leandro Guzmán, el doctor Julio Escoto Santana Efraín (Gurún) Dotel Recio, quien se mantiene en bajo perfil en su natal ciudad de Barahona. Otro caso parecido fue el de Paquín Noriega Objío, a quien en La 40 apodaron El Oso, por tener su pecho y brazos velludos, que se incendiaron de tanta corriente que le aplicaron sus torturadores. En la actualidad vive en San Francisco de Macorís.
La existencia pública de la silla eléctrica de La 40 no vino a conocerse sino tras la caída de la tiranía, al publicarse la dramática foto del ex sargento de la Marina José Messón, quien tras desertar en el exterior se sumó al exilio antitrujillista y regresó al país el 20 de Junio de 1959, al desembarcar por Maimón en la lancha Carmen Elsa, que capitaneó bajo el mando del comandante José Horacio Rodríguez. En esa foto, Messón aparece con los ojos desorbitados de horror ante los corrientazos que recibía. Hay versiones de que Messón fue sacado de La 40 y fusilado por órdenes de Trujillo ante sus ex compañeros de armas, reunidos en formación general en el recinto de la Marina de Guerra situado en la avenida Independencia esquina Abraham Lincoln.
Según una narración de un ex guerrillero catorcista, el periodista Raúl Pérez Peña, la foto de Messón fue tomada por el fotógrafo Pedro Aníbal Fuentes Berg, quien en 1959 laboraba en el diario El Caribe, que Trujillo le había confiscado al periodista Germán E. Ornes por disentir del dictador. Fuentes Berg fue facilitado por el periódico al Consejo Administrativo del Distrito Nacional (luego Ayuntamiento) y desde allí "fue llamado por el Servicio de Inteligencia Militar, SIM, para tomar las fotos de los prisioneros".
Según Pérez Peña, "aficionado a escuchar la emisora Radio Rebelde de la triunfante lucha de Fidel Casto, la sensibilidad humana hizo que Pedro Aníbal (apodado Chichí) comenzara a sacar negativos de la fotografías que tomaba en La 40 y otras ergástulas del SIM, llevándolos a su casa materna en la calle La Guardia, próximo a la Francisco Henríquez y Carvajal, detrás la dulcera Bolonotto. El hermano, Gilberto Fuentes Berg, trabajaba en el aeropuerto de Punta Caucedo, (hoy Las Américas) en la oficina de vuelos de la Compañía Dominicana de Aviación, CDA. Gilberto y Pedro Aníbal Fuertes Berg pasaban a la segunda fase de la operación ya integrados a la resistencia antitrujillista: Enviar las fotografías al extranjero (comenzando por Cuba o Puerto Rico)".
Abbes García, al enterarse de que la foto de Messón y otros torturados se publicaron en el extranjero, ordenó el apresamiento y asesinato de los hermanos Báez Berg, sin que hasta el día de hoy se sepa dónde fueron llevados sus cadáveres. Es probable que también hayan sido sentados en la silla eléctrica y, después de aplicarles mucha corriente, estrangulados con el llamado "tortol", que consistía en una soga atada a un palito al que el torturador daba vueltas hasta que el prisionero moría.
 Tomás Alva Edison, inventor norteamericano, fue quien propició la invención de la silla eléctrica, que emplea corriente alterna, desarrollada por Nikola Tesla (Smiljan, 10 de julio de 1856 - Nueva York, 7 de enero de 1943) en lugar de corriente continua -de la que Edison era el impulsor- para así dar mala fama al invento del europeo. Tesla fue un físico, matemático, ingeniero eléctrico y célebre inventor que revolucionó la teoría eléctrica desarrollando las bases para la generación de corriente alterna.
La silla eléctrica empleada en La 40 era de madera, con asiento, antebrazos y espaldar revestidos de cobre, excelente conductor de la electricidad. Se ignora si es cierto que fue construida en el país o si la trajeron de Venezuela, tras la caída en 1958 del dictador Marcos Pérez Jiménes. La idea de utilizarla en el país se atribuye a Abbes García, quizás por sugerencia de otro interrogador de prisioneros de La 40, el alemán Ernesto Scott, quien huyó de Alemania tras el triunfo de los aliados frente al régimen nazi. Naturalmente, esto es una especulación. Scott trabajó como traductor en la Presidencia, al servicio de Trujillo, y en 1960 apareció como miembro del temible Servicio de Inteligencia Militar. Siempre iba muy bien trajeado a interrogar a algunos presos en La 40. Scott, casado con una bella rubia dominicana, era también un excelente pintor y estaba capacitado por una Universidad de Berlín para enseñar nueve idiomas, aparte de que sabía numerosos dialectos. El autor llegó a ver su título en la sala de su casa en la calle Tunti Cáceres casi esquina Felipe Vicini Perdomo, en Villa Consuelo, pues vivía al frente. Tras la caída de la tiranía, "míster Scott"-como se le conocía-guardó prisión en la cárcel de La Victoria.
Como hombre hábil que era, cuando en 1962 conoció a varios revolucionarios que sabía que iban a ser deportados por el Consejo de Estado, les dijo: "Seguramente a ustedes los van a deportar hacia Francia, de manera que yo les enseñaré algo de francés, para que no pasen mucho trabajo". Esto explica por qué, durante el juicio posterior que se le hizo a Scott, muchos "catorcistas" no lo acusaron en reciprocidad al favor hecho a sus compañeros. Scott fue puesto en libertad por el tribunal que lo juzgaba por Asociación de Malhechores. Radio Mil jugó un papel preponderante en su liberación, puesto que su director de Prensa, el periodista y hoy comerciante Víctor Melo Báez, pidió un juicio justo por razones humanitarias, pues era vecino casa con casa y amigo de la esposa de Scott. En 1965, en plena revolución de abril, algunos ex presos de La 40 intentaron asaltar la vivienda donde vivía Scott. Su familia se salvó de la turba porque antes se había "asilado" en el Palacio de la Policía. Naturalmente, ni el señor Scott, ni su familia, ni los trujillistas de ayer y de hoy, jamás sufrieron los rigores de la silla eléctrica. Ventajas de la democracia que siempre obstaculizaron a sangre y fuego.
Fuentes consultadas:
Historia de la silla eléctrica. Internet. Raúl Pérez Peña, artículo publicado en el periódico Hoy, el 31 de Julio de 2009. Conversaciones del autor con Leandro Guzmán, uno de los fundadores del Movimiento Clandestino 14 de Junio y torturado en La 40.

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