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PARAQUENOSEREPITALAHISTORIA .Para los interesados en el tema y los olvidadizos de sus hechos, aquí están para consultar múltiples artículos escritos por diversas personalidades internacionales y del país. El monopólico poder de este tirano con la supresión de las libertades fundamentales, su terrorismo de Estado basado en muertes ,desapariciones, torturas y la restricción del derecho a disentir de las personas , son razones suficientes y valederas PARA QUE NO SE REPITA SU HISTORIA . HISTORY CAN NOT BE REPEATED VERSION EN INGLES

viernes, 7 de abril de 2017

Dónde está la gracia? #España #Franco


06/04/2017 21:07 (-6 GTM)
¿Quién es Casandra?
Hablo, por supuesto de Cassandra (con dos eses), la chica española y no de Casandra (con una), que fue la hija de Príamo, rey de Troya y quedó para la posteridad con fama de lunática.
Cuanta la leyenda, que, Casandra, la troyana, tuvo alguna movida con el mismísimo dios Apolo; como la mujer era mancornadora, algo le hizo al dios que, furioso, le concedió el don de la profecía, pero con sus asegunes. La maldición de Apolo era que Casandra tendría, en efecto, el don de la adivinación del futuro, pero que nadie le creería. No sé, pero deberían declararla patrona de los economistas.
Sobra decir que todo mundo la tiraba a lurias.
Hay otra versión del mito, que dice que en lugar del don de hacer futurismo, Casandra entendía el lenguaje de los animales. Lo que daríamos los mexicanos, para tener una mujer de esas, que nos traduzca qué diablos nos dirán exactamente los políticos que ya pronto estarán en campaña.
Cassandra, la de las dos eses, es una joven española. O sea que es de carne y hueso. De hecho se llama Cassandra Vera y acaba de ser condenada a un año de prisión. ¿Su crimen? Haber hecho varios chistes en el Twitter. ¿Y qué tiene de malo hacer chistes? (En Twitter o en cualquier otro lado). Pues según la Audiencia Española, por cometer un delito de “apología del terrorismo”, por andar haciendo chascarrillos sobre la muerte de Carrero Blanco.
Para los que no sepan, el almirante Luis Carrero Blanco, era el presidente de Gobierno del siniestro Francisco Franco, cuando el tirano asesino español estaba ya en las últimas.
Fue un militar conservador, fascistoide, que cuando estalló la Guerra Civil recibió asilo en la Embajada de México en Madrid, para luego escaparse a Francia y entrar en la zona dominada por los sublevados, a los que se unió. Dicen que fue el artífice de la política de neutralidad española durante la Segunda Guerra, lo que libró a Franco de meterse en una guerra donde saldrían derrotados. Aunque los más, entre los historiadores, dicen que España no se unió a la Alemania nazi por el desprecio que Hitler le dispensaba a Franco y al mal preparado Ejército español.
Muchos suponen, que no se puede hacer otra cosa, que de haber sobrevivido a Franco, hubiera perpetuado la dictadura, o por lo menos la habría prolongado más allá de 1975.
En 1973, el 20 de diciembre, los de la ETA hicieron estallar una bomba de gran potencia al paso de su vehículo, cuando venía –piadoso él- de escuchar misa en la iglesia de San Francisco de Borja, en Madrid. Los españoles dicen hasta ahora –aunque ya se lo pensarán dos veces-, que fue el primer astronauta ibérico: su coche voló –con él dentro, claro- y cayó arriba de un convento. En el lugar donde estalló la bomba quedó un cráter.
Pues la joven Cassandra se puso a inventar o a repetir los muchos chistes sobre Carrero Blanco que circulan desde entonces en España. Uno de ellos decía que si Kissinger le había regalado a Carrero Blanco un pedazo de la Luna, los de la ETA le habían regalado un boleto para visitarla. Cosas por el estilo.
Cuando se le abrió proceso, la sociedad en general se escandalizó. ¿Iban a condenar a una joven por repetir lo que lleva 40 años diciéndose en la calle?. Incluso una nieta del Almirante envió una carta a los diarios peninsulares, diciendo que aquello era una aberración. Que ella, como nieta del astronauta en cuestión, consideraba de mal gusto los chascarrillos, pero que no veía por dónde eso era un delito.
Cuando yo era niño aquí se hacían chistes sobre los presidentes. De dos en especial, de Díaz Ordaz y de Echeverría. Cuentan que al poblano le preguntaron algún día, siendo ya ex-mandatario, sobre las chanzas que traía la raza de bronce sobre su figura y la de sucesor. Cuentan que Díaz Ordaz hizo una distinción: de mí hacían chistes por lo feo y de éste, por pen…
No recuerdo si hicieron chistes sobre los siguientes mandatarios priístas, antes de la transición. López Portillo, que se sentía un predestinado se forjó una imagen que tiraba más a la épica que al chiste; al final de su sexenio acabó siendo un bufón de opereta, pero uno de dimensiones trágicas. De la Madrid, era de personalidad reseca y sin gracia. De Salinas prefiero no hablar, que por allí andan sus hijos todavía.
Fox nos regresó, con sus ocurrencias y disparates, la dimensión del héroe tragicómico. Parece cómodo, ahora en su papel de azote de Trump, en su papel de bufón.
A su sucesor, Calderón, también le tundieron. Primero porque los mexicanos, como si fuéramos una raza de gigantes, nos ha dado siempre por burlarnos de los chaparros. Su presunta dipsomanía hizo el resto.
Y hasta aquí, pues desafortunadamente tengo el espacio medido y ya no puedo poner más palabras que las justas para despedirme.

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