BIENVENIDOS

PARAQUENOSEREPITALAHISTORIA .Para los interesados en el tema y los olvidadizos de sus hechos, aquí están para consultar múltiples artículos escritos por diversas personalidades internacionales y del país. El monopólico poder de este tirano con la supresión de las libertades fundamentales, su terrorismo de Estado basado en muertes ,desapariciones, torturas y la restricción del derecho a disentir de las personas , son razones suficientes y valederas PARA QUE NO SE REPITA SU HISTORIA . HISTORY CAN NOT BE REPEATED VERSION EN INGLES

domingo, 30 de mayo de 2021

El Presidente de la Fundación Heroes del 30 de mayo Ing. Manuel Tejeda en su discurso de hoy, habla sobre ahogamiento economico que tiene el gobierno al Museo de la resistencia, que lo tiene al borde del colapso.

 


El ing. Manuel Tejeda, Presidente de la Fundación Héroes del 30 de mayo, agradeció profundamente al Presidente de la República,  licenciado Luis Abinader, por declarar  el 30 de mayo ‘’con el justísimo nombre del Día de la Libertad. Con esta acción se hace justicia al honrar la memoria de los Héroes del 30 de Mayo, y a todos los hombres y mujeres que han aportado su esfuerzo y sus vidas en la lucha por la consecución de la libertad en nuestro país. Estas fueron partes de sus palabras en el hermoso acto patriótico  organizado por la Presidencia de la República, a través de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, la Fundación Héroes 30 de Mayo y la Fundación Hermanos de la Maza en la autopista 30 de mayo frente al mar caribe, lugar que hace 60 años se ajustició a Trujillo para dar paso a la democracia castrada por mas de 30 años de ese regimen nefasto. 

El Ing.Tejeda, habló también sobre revisionismo histórico y tergiversación de la historia, y planteó que no se hablara más del asunto que vincula  a la familia Imbert a este respecto :  Sobre este último aspecto La Fundación Héroes del 30 de Mayo quiere fijar posición definitiva con referencia  a una de esas falacias que andan por ahí sobre el crimen de las hermanas Mirabal y Rufino de la Cruz, para que ya de esto no se hable más. Con un interés a todas luces malsano y vil, se ha intentado desde hace tiempo desinformar al país, pretendiendo involucrar en el mismo al Héroe del 30 de Mayo Antonio Imbert, diciendo que éste era gobernador de Puerto Plata para la fecha del crimen, y que desde esa posición ordenó y dirigió el horrible asesinato. Nada más falso, hacía ya más de diez años que ni siquiera vivía allá, y cartas de los familiares de las hermanas Mirabal atestiguan que éste jamás tuvo que ver con aquel horrible suceso. Hay un ensañamiento con la familia Imbert, los canallas y desinformadores de siempre, ya en una ocasión hace más de cincuenta años, pretendieron involucrar en el execrable crimen a Segundo Imbert, hermano de Antonio; sin embargo a la sazón, Segundo llevaba cuatro años preso en la cárcel de La Victoria. Don Oscar Grullón, que en paz descanse, dio testimonio de que esa noche Segundo la pasó en la celda que ambos compartían. La única vez que salió de la cárcel fue cuando lo sacaron para asesinarlo junto a Papito Sánchez. Hay un solo responsable de este horrible asesinato. Al referirse a este atroz crimen quien fuera colaborador cercano del dictador y su primo, Virgilio Álvarez Pina, el mismo escribió en la página 151 de su libro “Las memorias de Don Cucho” : “Trujillo se refería a esto como un acontecimiento ajeno a su voluntad, pero los que le rodeábamos, sabíamos que órdenes de esa naturaleza no podían provenir de ninguna autoridad inferior al árbitro nacional, y mucho menos producirse sin su consentimiento expreso”.

Tejeda expresó que por este tipo de falacias y otras más, hace tiempo la Fundación clama por que se haga una comisión de la verdad, para erradicar todos estos mitos y evidenciar a los actuantes en los crímenes de la tiranía.

Habló tambié sobre la desmitificación de Trujillo y a este respecto dijo lo siguiente : A Trujillo hoy sólo se le debe recordar para enseñar a los demás que un individuo como él nunca debe dirigir el Estado, y también para desmontar sus falsas hazañas y sus supuestos logros. Hay que desmitificar a Trujillo, esto trajo el horrible culto a la personalidad, que tanto daño a hecho en este país. La fortuna de Trujillo a la hora del ajusticiamiento, conservadoramente calculada, sobrepasaba los 600 millones de dólares, que a la tasa de cambio actual serían más de 34 mil millones de pesos. En lo personal, era dueño de más de 2 millones y medio de tareas de tierra, esto sin contar las de sus familiares. No nos imaginamos que todo esto lo adquirió con su salario de militar, o por sus habilidades como comerciante… Hay que enseñar que la creación de la moneda sólo fue una operación para apropiarse de  8 millones de dólares, parte de los que fueron sacados de circulación con motivo de la medida… Debemos mostrar a los demás que al final del régimen no había reservas en el Banco Central porque el tirano las había puesto en garantía para la ejecución de sus ingenios y nunca honró ni un peso de esa deuda… La educación en la dictadura de Trujillo no fue buena, por el contrario, éste dejó cuando se marchó hacia el infierno un 70% de analfabetas totales y un 15 % de analfabetas funcionales… Se habla de una supuesta seguridad ciudadana en este régimen. ¿No sería mejor llamarle terror ciudadano? Quienes osaban oponerse al tirano tenían tres posibles destinos: la cárcel, el destierro o la muerte.

Aquellos que han perdido la memoria, y otros que no conocen la verdad de las cosas, repiten  alegremente cuando consideran que algo no está bien: ‘’Aquí hace falta un Trujillo’’. En realidad aquí, lo que ha hecho falta son hombres semejantes a  los que ajusticiaron a Trujillo…hombres que al igual que ellos prefieran morir de pie a vivir de rodillas. La preservación de  la memoria es sumamente importante… la memoria de las fechas de los hechos trascendentes,  la memoria de los hombres que han colaborado para hacer un mejor país.

Antes de culminar su discurso el Ingeniero Tejeda le dio un espaldarazo a una institución aliada y se refirió al museo de la Resistencia, diciendo que está al borde del colapso por el no pago de fondos que adeuda el gobierno en base a acuerdos. Hay que recordar que el museo de la Resistencia ha sido declarado por la UNESCO Memoria del mundo.

Gracias al sacrificio de los integrantes de la Gesta Heroica del 30 de Mayo de 1961 hoy vivimos en democracia. Podemos elegir libremente a nuestras autoridades, tenemos libertad de expresión, libertad de prensa, libertad de tránsito, entre muchos otros logros. Cabe ahora recordar la frase de Winston Churchill con respecto al reducido grupo de pilotos de la Real Fuerza  Aérea Británica, quienes en condiciones de mucha desigualdad derrotaron  a la poderosa aviación alemana en la denominada “Batalla de Inglaterra”, durante la 2da. Guerra Mundial: “Nunca  en la historia de los conflictos humanos, tantos debieron tanto a tan pocos”. Esa frase aplica perfectamente a la heroica hazaña de los Héroes del 30 de Mayo. Honremos a estos Héroes de la Patria. Se lo merecen Juan Tomás y Modesto Díaz, Antonio De La Maza Vásquez y sus hermanos Mario, Ernesto y Bolívar,  Salvador Estrella Sadhalá, Roberto Pastoriza Neret, Pedro Livio Cedeño Herrera, Amado García Guerrero, Luis Manuel Cáceres Michel, Huáscar Tejeda Pimentel, Miguel Ángel Báez Díaz, Luis Amiama Tió, Angel Severo Cabral, Antonio García Vásquez, Antonio Imbert Barrera, Bienvenido García Vásquez, Miguel Angel Bissié,. Sin su valor y visión quizás aún fuéramos esclavos.

Vivan los Héroes del 30 de Mayo !!!!!

Viva la República Dominicana !!!!!


sábado, 29 de mayo de 2021

Las 60 balas que detuvieron a Trujillo un 30 de mayo de hace 60 años

 Agencia EFE

Santo Domingo. Si la piedra hablara, un recoleto banco de granito del patio del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana contaría cómo se preparó uno de los lances más trascendentes de la historia del país, el magnicidio del sanguinario dictador Rafael Leónidas Trujillo el 30 de mayo de 1961.

Muchas noches dio asiento a Antonio de la Maza y Juan Tomás Díaz, dos de los hombres que urdieron el plan para dar muerte al tirano: el "ajusticiamiento", como se conoce al plan que llevaron a cabo los denominados "Héroes del 30 de mayo".

Los héroes del 30 de mayo

Conformaban el grupo el propio Antonio de la Maza, Antonio Imbert, Amado García Guerrero, Salvador Estrella, Huáscar Tejeda, Pedro Livio Cedeño y Roberto Pastoriza, congregados de forma repentina después de que otro de los conspiradores, Miguel Ángel Báez, confirmara que Trujillo se les pondría a tiro esa noche.

Sesenta impactos recibió el Chevrolet azul de Trujillo, siete el cuerpo del dictador.

Manuel Tejeda, hijo de Huáscar, y Carlos Báez, sobrino de Miguel Ángel, compartieron con Efe el relato de lo acontecido hace 60 años exactos.

El "ajusticiamiento"

El pueblo dominicano vivió 30 años bajo el régimen del terror conocido como la era Trujillo. Gobernó de 1930 a 1938 y de 1942 a 1952, y utilizó a presidentes títeres de 1938 a 1942 y de 1952 a 1961 para seguir ejerciendo el poder.

Hasta que, a las 9.45 de la noche del 30 de mayo de 1961, su vehículo fue emboscado y tiroteado en el kilómetro 9 de la carretera de Santo Domingo a San Cristóbal.

Ese día era martes, pero era los miércoles cuando el tirano acostumbraba a pasar por ese lugar, de modo que hubo cierta precipitación en la ejecución del plan.

Los atacantes estaban distribuidos en tres vehículos, el primero tenía la misión de iniciar el ataque y los otros dos debían interceptar el carro de Trujillo. A su paso junto a los ajusticiadores comenzaron los disparos y una persecución, quedando rezagado uno de los automóviles.

En pleno tiroteo, con los vehículos ya detenidos, el conspirador Pedro Livio Cedeño se dirigió al carro del dictador pero, al abrir la puerta para sacarlo, Trujillo disparó y lo alcanzó en el vientre con un tiro que lo lanzó hacia atrás.

Desde el suelo, Cedeño pudo ver como el sátrapa, a pesar de estar ya malherido, logró apearse y caminar "dando tumbos". Entonces voceó: "¡Huáscar, se va, tírale el carro encima!", y así ocurrió. Trujillo cayó al pavimento. "Este guaraguao (ave rapaz) no come más pollo", dijo Antonio de la Maza tras rematarlo de un disparo en el mentón, según la narración de Tejeda.

Torturas y ejecuciones 

En los días siguientes, los hombres que dieron muerte a Trujillo y otros implicados en la trama fueron cayendo en manos de las fuerzas del régimen que, o bien los mataron, o los sometieron a torturas.

Un médico que examinó a Huáscar Tejeda dijo que en su cuerpo no había ni un solo espacio que no estuviera hinchado o amoratado. Para su hijo es demasiado doloroso describir esos tormentos. Detiene su relato, estrangulado por la emoción.

Carlos Báez sí enumera esos horrores, recogidos en el libro "En las garras del terror", que escribió su padre tras padecerlos en carnes propias: hormigas africanas, electrodos en los testículos, el tortor, para ahorcar a las personas; el miembro de toro, para dar golpes. Y, por supuesto, la silla eléctrica.

Los conjurados Huáscar Tejeda, Roberto Pastoriza, Salvador Estrella, Modesto Díaz, Luis Manuel Cáceres y Pedro Livio Cedeño, fueron ejecutados el 18 de noviembre en Hacienda María, en Nigua, San Cristóbal, por orden y con la participación de Ramfis Trujillo, hijo del dictador, que volvió al país procedente de Francia nada más conocer el magnicidio.

"Allá ellos fueron asesinados uno por uno. Los iban sacando de la guagua (autobús), los amarraban a unas matas de coco (...) y los iban matando uno por uno", cuenta Tejeda. "Nunca se supo" qué hicieron con los cuerpos.

Para ocultar la muerte de los héroes "hicieron un simulacro de que ellos se habían fugado". Incluso "mataron a tres presos" para dar verosimilitud a su versión (...) "Hasta ahí llegó la perversidad", lamenta Tejeda.

Remanentes del Trujillismo

El ajusticiamiento de Trujillo cumplió su cometido. En primer lugar, "se decapitó la tiranía, que era el objetivo primario, no había otra forma de salir" de la dictadura, dice Tejeda.

Segundo, y "aunque no fuera inmediatamente, se conformó un consejo de Estado", que llevó al tercer logro de celebrar elecciones libres en 1962, que ganó Juan Bosch.

Sin embargo, y a pesar del terror que cundió en la era Trujillo, "hay muchos nostálgicos" del régimen, apunta Báez.

"Con las redes sociales muchos trujillistas quieren tergiversar la historia, retorcerla, hacer revisionismo" para "captar ingenuos, gente que no ha tenido la educación necesaria. Pero, cada vez más, la verdad se impone y la gente del 30 de mayo sale a relucir", dice.

En este sentido, alabó la iniciativa del presidente Luis Abinader de declarar esa fecha como Día de la Libertad. "Es muy importante que, 60 años después", se haga "justicia para la gente del 30 de mayo que se inmoló por la libertad de este pueblo".

Aquel mayo, aquel noviembre

 


José Rafael Lantigua

Fue un miércoles sombrío. La mañana de aquel día, 31 de mayo, había crecido con un aire frío, como de nostalgia, un silencio de comarca en trance de dolor y una brisa necia que hacía bambolear los espíritus.

Extrañamente, a media mañana, los escolares habían sido despedidos a sus casas con la excusa de que se realizaría una reunión de profesores con el Inspector de Educación, un funcionario regional que solía visitar con frecuencia las escuelas para llamar la atención sobre su funcionamiento y eficiencia.

Sobre el mediodía, el sol había ido palideciendo y cualquier avezado en cuestiones del espíritu pudiese haber oteado claramente un presagio de muerte y asombro en el ambiente incógnito de aquel día triste. Al iniciarse la tarde, sobre las dos pm, el aire frío de la mañana se había consustanciado con un cielo encapotado y sereno del que germinaría, pocas horas más tarde, una llovizna ligera.

Aquellos que, a causa de acontecimientos funestos de los últimos meses, habían estado a la caza de signos trágicos, comenzaron pasado el mediodía a percibir la presencia de un prenuncio raro y, de inmediato, se arremolinaron sobre las más variada conjeturas, expresadas en susurros, en la soledad de las alcobas. Para dar solidez al presagio, al rumor y a la duda, alguien había observado la ocurrencia de aprestos militares y una bandera colocada a media asta en la fortaleza local.

El día anterior, martes de mayo que el santoral dedicaba a san Fernando, Rey de España, quien junto a su esposa Isabel tenía dedicada una de las principales vías capitalinas, la de los Reyes Católicos, la jornada había comenzado de manera aparentemente normal para el baladrón que había regido los destinos del país por poco más de treinta años. El Generalísimo se había levantado, como de costumbre, a las cinco de la mañana. En pocos segundos se había introducido al baño ribeteado de oro en sus marcos, para iniciar un proceso que le tomaba cerca de una hora, en que se aseaba y maquillaba su rostro con cremas blanqueadoras, con cuidado y meticulosidad propia de un príncipe medieval. En bata de casa, se sentaría luego para leer rápidamente El Caribe, sobre todo su columna preferida, Foro Público, sorber un café, prepararse para vestirse de civil y partir hacia su despacho palaciego. Ya no era el presidente, pero eso no importaba.

El teniendo Amado García Guerrero, que fungía de ayudante ese día en la mansión ejecutiva, se aprestó, no sin antes hacer el saludo de rigor a su Comandante en Jefe, a abrir la portezuela del automóvil que conduciría al Benefactor hacia su destino. Posteriormente, ese mismo día, sobre las diez de la noche, García Guerrero prepararía el terreno para que el Generalísimo acudiese a otro destino, al definitivo, a uno del que ya no podría regresar jamás a su habitual faena de perdonavidas.

Cuando el Oldsmobile de Antonio de la Maza, capitaneado al volante por Antonio Imbert Barrera, avanzó sobre la oscuridad y el silencio de la noche de aquel martes crucial por la entonces nueva carretera hacia San Cristóbal, la mayoría de los dominicanos, cuyas capas sociales estaban a ese momento divididas entre una pelonería inmensa que arropaba a tres cuartas partes de la masa poblacional, y una limitada cuarta parte con una riqueza mediatizada, ya que riqueza sólida y demostrable sólo la tenía el Generalísimo y su cohorte pecaminosa, ignoraba que a esa hora –diez menos quince minutos- se estaba escribiendo el epitafio de una Era.

Todavía, más de quince horas después de que el mocano de la Maza colocara un disparo de gracia a la cabeza del cuerpo del Generalísimo, ya agujereado con diecisiete impactos de bala, y de que con su verbo incivil y maldiciente le increpara al cadáver fresco aún la frase que cierra un ciclo clave de la historia nacional: “¡Hijo e’puta, se te acabó tu hora...Ya este guaraguao no matará más pollitos!”, los dominicanos ignoraban la tragedia y el drama consecuente vivido por los conjurados en aquella cita decisiva y decisoria.

El miércoles 31, sobre las tres de la tarde –la brisa fría inquietante y necia, el cielo nublado, horas plomizas anunciando lluvia, sensación de hastío, inseguridad y duelo, tarde gris por la que corría presurosa una plática magullada de incertidumbres- la radio, de pronto, irrumpió para anunciar el “asesinato vil” del Benefactor de la Patria, la muerte del Generalísimo, un ser incorrupto, sempiterno y divino que muchos creían definitivamente –a un nivel de que seguirían dudando por meses y quizá por años, su muerte real- hecho para la inmortalidad.

Un amigo de nuestro hogar, arrojado oposicionista que más de una vez se había aventurado a forjar acciones clandestinas de resistencia, llegó presuroso a la casa (la lluvia ya cayendo a raudales, todos recogidos en la comarca, por la lluvia, por el duelo y por las dudas) y sin mediar palabras se abalanzó sobre el viejo cuadro del Generalísimo y su hermano –bicornios, plumajes y medallas sobredimensionando los penachos de la egolatría- y lo lanzó junto a una palabrota, hasta caer, hecho añicos, en una de las habitaciones de mi casa. Mucho tiempo después -al momento no pudieron entender el gesto mis escasos once años- alcanzaría a comprender que, en ese justo momento, concluía, sin dudas, la Era de Trujillo.

Empero, la Era de Trujillo no terminó aquella noche del 30 de mayo de 1961. Tardarían casi seis meses para que se produjera el desenlace definitivo, cuando Ramfis Trujillo con su figurín de “promesa fecunda”, huyó en el yate Presidente Trujillo el 19 de noviembre, mientras enviaba el cadáver de su padre, 52 archivos, lingotes de oro y alrededor de 30 millones de dólares en cheques y efectivo, en el yate Angelita. “La Era de Trujillo ha terminado”, comunicaría al país el presidente Joaquín Balaguer. Era el único de todos los servidores del gobierno de Trujillo que podía arribar a una meta no prevista apenas siete u ocho meses antes, y que ahora le tocaba elaborar un discurso post mortem en medio de la algazara popular y los ruidos centelleantes de una oposición nutrida de victorias. Yo había cumplido ya los doce años y estaba en medio de la multitud que celebraba en mi pueblo, en la madrugada de aquel 19 de noviembre, la salida de los Trujillo y la insubordinación desde la Base Aérea de Santiago de los Caballeros del general Pedro Rafael Ramón Rodríguez Echavarría. La gente se lanzó a las calles, a diferencia de cuando se conoció la muerte del dictador el 31 de mayo, porque la Unión Cívica Nacional, la agrupación política 14 de junio y el Partido Revolucionario Dominicano, habían ido creando conciencia sobre lo que significó la Era de Trujillo y sobre la necesidad de encauzar el país por nuevos rumbos sin la presencia del heredero, sus tíos, parientes y pegotes y, poco más tarde, también sin Joaquín Balaguer. Habría Navidad con Libertad, como Unión Cívica lo dijo.

Treinta y un años después, el Balaguer de verbo florido que había presentado al Jefe en las tribunas y que luego lo había consagrado en los podios de la campaña de sostenimiento del régimen, despediría con memorable panegírico los restos de su “querido Jefe”. Ahora, seis meses después del suceso que inició el proceso de extinción gradual del régimen, Balaguer estaba frente a las cámaras de televisión anunciando el final de la Era. “El momento no es oportuno –proclamaba en aquel noviembre- para responsabilizar a nadie, ni para someter al escrutinio público las faltas irreparables que han dado lugar al desplome definitivo de la dictadura...no es hora de rendición de cuentas sino de liquidación de lo que ya no puede sostenerse...todas las demás providencias para la liquidación del absolutismo están siendo ejecutadas sin demora”. Parecía el discurso de un auditor de la oposición o de un integrante honorable y valeroso de la resistencia. El presidente trujillista se encargaría de inmediato de clausurar el Partido Dominicano, de eliminar el uso de la “palmita”, de suprimir el descuento que se hacía a los servidores públicos, de ordenar la desaparición de los “paleros”, de derrumbar bustos y estatuas ecuestres que glorificaban al dictador y a sus familiares, de reasignar el nombre de Santo Domingo a Ciudad Trujillo y de purgar a las Fuerzas Armadas de “muchos elementos que la oposición consideraba indeseables”.

Mayo parió aquel noviembre. Hace sesenta años. Comenzaría una historia nueva en esquemas de conducta y en postulaciones sociopolíticas. Aunque era apenas el preludio de costosas sorpresas que le sobrevendrían bruscamente al país dominicano en el futuro más inmediato.

Abinader rinde homenaje a víctimas del trujillismo; afirma trabaja para desterrar males heredados de la dictadura

 





El presidente de la República, Luis Abinader, encabezó este sábado el primer acto de conmemoración del Día Nacional de la Libertad, en homenaje a las víctimas de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

Durante el acto, el mandatario convocó a los presentes a guardar un minuto de silencio por la memoria de los hombres y mujeres de la resistencia nacional, héroes y heroínas anónimos a quienes les fueron cercenados sus derechos individuales y enajenados sus bienes. “Es a quienes hoy quiero recordar y rendir homenaje, para que nunca más nuestra Patria vuelva a tener que llorar a sus hijos”, dijo.

Abinader destacó que la conmemoración del 60 aniversario del ajusticiamiento del dictador no es sólo un acto de reivindicación de aquella gesta patriótica y de las luchas de la resistencia nacional, sino una manifestación de su firme convicción de que trabaja “por desterrar para siempre los males que, heredados de la dictadura, como la corrupción, la violencia o la impunidad, sigue sufriendo hoy nuestro país”.

El presidente de la República, quien el pasado viernes emitió el decreto que declara el 30 de mayo de cada año “Día de la Libertad”, dijo que se debe recordar el pasado para utilizarlo como palanca de cambio y como recordatorio de lo que se puede conseguir “si estamos unidos en un propósito común”.

“Solo un pueblo que sabe de dónde viene y hacia dónde se dirige, puede caminar seguro hacia la paz, la igualdad, la solidaridad, la justicia social y el respeto a los derechos ciudadanos”, dijo Abinader.

Estas declaraciones fueron ofrecidas por el gobernante en el marco de la conmemoración del 60 aniversario del ajusticiamiento de Rafael Leonidas Trujillo Molina, este 30 de mayo.

Sobre la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina dijo que fue la máxima expresión del terrorismo de Estado, perpetrado de forma despiadada contra su propio país.

“Trujillo se aprovechó de la bondad del Pueblo Dominicano, que anhelaba contar con una soberanía intacta y libre de ocupaciones extranjeras, como la de 1916, para apropiarse del poder, poniendo en marcha su maquinaria absolutista, megalómana y sanguinaria” indicó el primer mandatario.

Del mismo modo, el jefe de Estado valoró la actitud valiente de Antonio Imbert Barrera, Luis Amiama Tió, Pedro Livio Cedeño, Antonio de la Maza, Modesto Díaz, Roberto Pastoriza, Salvador Estrella Sadhalá, Juan Tomás Díaz, Luis Manuel Cáceres, Huáscar Tejeda y Amado García Guerrero, quienes consideró cumplieron con el firme compromiso de defender la patria y legarnos una República Dominicana libre y democrática.

“Somos los herederos de una memoria colectiva que debemos cuidar. Pero, sobre todo, proteger como el legado más preciado para las futuras generaciones. Alma joven y reivindicación constante. Ese es el gran valor de nuestro pueblo”, expresó el presidente Abinader.

“1961: el año de la libertad”

Durante el acto, que se celebró en el Centro de los Héroes, Abinader dejó inaugurada la exposición “1961: el año de la libertad”, definida como un recorrido por los 31 años de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. La muestra abarca los hechos posteriores al tiranicidio y días claves en los que el pueblo expresó en las calles sus anhelos de libertad y justicia.

Estará expuesta en la Plaza de las Américas, área mejor conocida como “La bolita del mundo”, en el Centro de los Héroes, y estará abierta al público durante seis meses. Tendrá también una versión digital disponible en internet.

En la exposición también se exhibe una selección de fotos, documentos y relatos del intenso período que marcó el inicio de la transición democrática, con una plataforma pedagógica para comprender la tarea inconclusa hacia el Estado social, democrático y de derecho.

“1961: El año de la Libertad” es un homenaje a la lucha y a la resistencia del pueblo dominicano contra 31 años de oprobio y abusos de todo tipo, tanto en el ámbito de los derechos humanos como en el aprovechamiento ilícito del patrimonio del Estado.

Trujillo, resentido por la exclusión social

 

Tomado del Listín Diario
  • Trujillo, resentido por la exclusión social
  • Trujillo, resentido por la exclusión social
  • Trujillo, resentido por la exclusión social
  • Trujillo, resentido por la exclusión social
Dalton Herrera
Santo Domingo, RD

El dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina no era de esos sicópatas de cárceles de poca monta, estúpidos y sin propósito, sino todo lo contrario”.

Así lo describe el psiquiatra José Miguel Gómez en su obra “Trujillo visto por un Psiquiatra”, un trabajo de investigación que abarcó tres años de entrevistas con familiares, amigos y amantes del sátrapa dominicano.

“Trujillo Molina era un tipo de antisocial diferente, pues en su personalidad llevaba consigo otros rasgos importantes como son el narcisista, histriónico, el obsesivo, paranoide, con un aprendizaje social y de influencias políticas”, sostiene el también escritor.

Además, señala que muchas de las conductas del tirano tenían el propósito de estar detrás del poder de las fuerzas y el dominio, por lo que se valía de cualquier medio para conseguirlo y mantenerlo, sin importar los escrúpulos.

“Trujillo era inteligente, tenía agilidad y habilidad mental, era astuto, tenía proyectos de vida, sabía lo que quería y como conseguirlo”, manifestó el especialista de la conducta.

Gómez desarrolló el perfil del dictador mediante los métodos fenomenológicos y del desarrollo biográfico de la curva vital, así como del desarrollo infanto-adolescente de la vida del “Jefe”.

También dice reconocer las habilidades de Juan Bosch y Joaquín Balaguer para hacer algunas descripciones de la personalidad de Trujillo, sin ninguno de los dos ser psiquiatras.

El antisocial
Su impulsividad, los cambios de humores y emociones, mas su pobreza efectiva y carencia visceral de amor sin vínculos, lo llevaron a asesinar a funcionarios, amigos que le habían servido, a vivirle sus mujeres y sus hijas y luego decirlo.

Gómez expresa que Trujillo podía un día exaltar y elogiar a cercanos, y al otro día desacreditarlo en el llamado Foro Público.

“Esa falta de sentimientos, esa frialdad cadavérica, como a todo antisocial, le permitía comer y tragar tranquilo; saber que asesinaban a (Ramón) Marrero Aristy y a Virgilio Martínez Reyna y a su esposa embarazada, y acudir a dar el pésame como si nada. Así era Trujillo; así se comportan los antisociales”, indica.

El resentido
Antes de hacerse con el poder, Trujillo fue rechazado en varias ocasiones por la aristocracia de la época, lo que provocó grandes secuelas en su personalidad que nunca lo abandonarían.

“Tenía un desmedido afán por ascender socialmente, pero fue víctima de varios rechazos sociales sistemáticos que no fueron interpretados de forma adecuada produciendo daños psicológicos, conductuales y sociales”, describió.

Según Gómez, en 1915 Trujillo le pidió a Ángel Morales, considerado en aquel momento un abogado de la élite, que le bautizara a su primera hija; Flor de Oro, pero Morales declinó ser su compadre. No obstante, años más tarde, ya cuando Trujillo se había apoderado del país, Morales se vería forzado a irse al exilio para jamás regresar.

Nunca olvidar
Gómez hizo un llamado en su obra a las futuras generaciones a evitar que se repita el modelo totalitario impuesto por Trujillo durante 31 años en el país.

“Dedico esta obra a los que conocieron a Trujillo y no lo entendieron. A los que creyeron conocerlo y lo justificaron. A los que desean conocerlo, sin juzgarlo y sin justificarlo. A las presentes y futuras generaciones para que no copien este modelo de referencia social no sano, y menos, digno de imitar”, manifestó.

Actos juridicos que pusieron fina a la dictadura de Trujillo

 


JULIO C. CASTAÑOS GUZMÁN

Santo Domingo, RD

Mañana, domingo 30 de mayo de 2021, Día de las Madres, se cumplen 60 años del hecho jurídico del ajusticiamiento del tirano que durante 31 años rigió los destinos de la República Dominicana.

Las consecuencias de su muerte determinaron  cambios políticos ostensibles en el orden jurídico de la nación, es precisamente a estos actos jurídicos, a los que nos vamos a referir en esta entrega.

La última Constitución trujillista, de diciembre de 1960, cayó fulminada por dos nuevas Constituciones sucesivas, una votada por la Asamblea Revisora el 29 de diciembre de  1961, y otra, dada pocos meses después, por el Consejo de Estado “en Funciones de Asamblea Nacional”, de fecha 16 de septiembre de 1962.

Las novedades de un Consejo de Estado con atribuciones ejecutivas y legislativas; y, unas nuevas elecciones para celebrarse a más tardar en diciembre de 1962, que incluiría la elección de los representantes a una Asamblea Constituyente, fueron constitucionalizadas. El Congreso Nacional votó a unanimidad una ley el 23 de noviembre de 1961, la cual vino a rescatar del oprobio a la Ciudad de Santo Domingo,  Primada de América,  para que ésta recuperase su nombre originario, que había sido cambiado por el de “Ciudad Trujillo” desde el 6 de enero del año 1936.

 La disolución del Partido Dominicano, instrumento de terror y proselitismo político, que obtuvo su nombre en el año de 1931, fue dispuesta y solicitada por el Presidente de la República, tal y como recoge la edición correspondiente del periódico El Caribe, de esa fecha, por una Asamblea anunciada el día 28 de diciembre del año de 1961, que resolvió “dejar disuelto el Partido Dominicano”, y traspasar todos sus bienes al Estado Dominicano. 

 Por otra parte, uno de los Considerando: de la Ley número 5778 de Autonomía Universitaria, votada el  26 de octubre de 1961, dice así:

 “La Universidad Autónoma de Santo Domingo, la más antigua de América, es la continuación histórica de la Real y Pontificia  Universidad de Santo Tomás de Aquino, creada por la Bula in Apostolatus Culmine de su Santidad el Papa Paulo III, del 28 de octubre de 1538”.

 Vale resaltar que el texto del proyecto sometido a las Cámaras Legislativas de esta  Ley de Autonomía Universitaria, que  vino a rescatar la antigua academia del autoritarismo y de su entronque conservador y trujillista, estuvo evidentemente influido por los ecos del Grito de Córdoba de 1918: cogobierno y autonomía, cimientos de la Reforma Universitaria y el Movimiento Renovador.

 El mismo fue redactado por el doctor Julio César Castaños Espaillat, Rector Provisional, y por el licenciado Polibio Díaz, Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo. Esta ley que otorgó la autonomía a la UASD, fue  promulgada el 31 de diciembre de 1961, por el presidente Joaquín Balaguer.

Discursos
En este mismo orden, ¿qué quedaría del “Instituto Trujilloniano”?, ¿Dónde irían a parar todos esos discursos y ensayos dedicados al dictador, proclamados por versados corifeos,  desde una estructura para el ditirambo con pretendido viso científico, que procuraban instaurar un paradigma universal de la figura y obra de Trujillo?

 No parece siquiera, que dados los acontecimientos del 30 de mayo, quedase una sola silla en qué sentar a los “académicos” de turno. Sobre todo, después de que la Ley número 5880, “que establece penas contra las alabanzas al pasado régimen antidemocrático y Tiránico de Trujillo”, fuere dictada por el Consejo de Estado, presidido por Rafael F. Bonnelly,  el 3 de mayo de 1962.

 Es preciso destacar, además, que la Universidad Católica Madre y Maestra (UCMM), fundada en Santiago por la Conferencia del Episcopado Dominicano de la Iglesia Católica, el 9 de septiembre de 1962, fue reconocida por el Estado Dominicano y recibió la autorización oficial de expedir títulos universitarios, el 31 de diciembre de ese año, a modo de un merecido reconocimiento y reparación moral por las persecuciones de que fue víctima la iglesia y sus obispos por el régimen tiránico.

 La Ley número 5785, de fecha 4 de enero de 1962, restituyó en justicia a sus auténticos propietarios, unos, y al Estado Dominicano, otros, los bienes que fruto del despojo y latrocinio, fueron acumulados por Trujillo y sus familiares,  su objeto era:

 “Que Confisca y Declara Bienes Nacionales todos los teneres, créditos, acciones, y obligaciones que pertenecieron a Rafael L. Trujillo Molina, a sus hijos, esposa, madre y otros familiares”.

 Dicha norma fue completada por la Ley número 5924, sobre Confiscación General de Bienes, del 26 de mayo de 1962, dada por el Consejo de Estado, que prevé un fiscal de confiscaciones y un  Tribunal Especial de Confiscaciones. 

 Artículo 5.- Se crea un tribunal de jurisdicción nacional con asiento en la Capital de la República que se denominará Tribunal de Confiscaciones, el cual formará parte del Poder Judicial.

Libertad de expresión
La ley número 6132 de Expresión y Difusión del Pensamiento, de fecha 15 de diciembre de 1962, también del Consejo de Estado, vino a normar entre otros, uno de los derechos establecidos en nuestra primera Constitución de 1844, el denominado Derecho de Imprenta, si bien de corte conservador, sobrevive todavía incólume, con las adecuaciones que ha hecho por la vía jurisdiccional el Tribunal Constitucional.

Artículo 1.- Es libre la expresión del pensamiento, salvo que se atente contra la honra de las personas, el orden social o la paz pública.

Finalmente, No hay Democracia sin Elecciones. La Ley Electoral elaborada con la asesoría técnica de la Organización de Estados Americanos (OEA), dictada por el Consejo de Estado, la número 5884, del 5 de mayo de 1962, vendría a regir la organización de las próximas elecciones, con las que se iniciaría formalmente el camino de la Democracia.

Es que definitivamente, no habrían actos jurídicos más contundentes para liquidar el régimen que llenó de horror y vergüenza a todos los dominicanos, que los 1,054,944 votos válidos, emitidos y marcados como expresión de la libérrima voluntad del pueblo dominicano, en las primeras elecciones libres en más de 31 años, celebradas el día 20 de diciembre de 1962.        

miércoles, 30 de diciembre de 2020

La herencia del dictador Trujillo marca la vida de República Dominicana a casi 60 años después de su muerte

 AGENCIAS

Santo Domingo 

El exdictador dominicano Rafael Trujillo (1930-1961) murió hace 55 años, pero expertos locales consideran que aún se manifiestan en el país rezagos de un autoritarismo que domina muchas facetas de la vida nacional, y no solo en la actividad política, reporta EFE.

"Es una herencia del largo período de su feroz dictadura, que sufrimos durante poco más de tres décadas, a partir de 1930", opinó el periodista y escritor Miguel Guerrero, y afirmó que ese autoritarismo "está aún presente en la esfera empresarial, cultural y deportiva, e incluso en la relación familiar".

"El hecho de que la transición a formas democráticas se diera dentro de las propias estructuras político-militar de aquel régimen ha perpetuado ese legado, que nos traba el tránsito hacia modelos de comportamiento más abiertos en el quehacer nacional", argumentó Guerrero, miembro de número de la Academia Dominicana de la Historia.

Una opinión similar expresaron los antropólogos Carlos Andújar y Fátima Portorreal, quienes fueron consultados por EFE con motivo de conmemorarse este lunes el aniversario de la muerte de Trujillo.

Andújar también consideró que la sociedad dominicana "no se ha distanciado de Trujillo". Explicó que, como el franquismo (España) y el castrismo cubano, el trujillismo contaba con una doctrina. Para superar esos períodos es crucial romper con esas doctrinas e ideologías, algo que en la República Dominicana no se ha producido, opinó el analista.

La doctrina e ideología trujillista era "anticomunista, antihispana, antihaitiana y muy católica" y aún al día de hoy "sigue enraizada en muchos partidos políticos", dijo Andújar.

Señaló que la vivida por la República Dominicana fue una de las transiciones a la democracia más traumáticas en Latinoamérica.

A juicio de Miguel Guerrero, más de medio siglo después aún el autoritarismo sigue latente y se expresa de las maneras más incomprensibles. Dijo que al interior de la vida de los partidos "la práctica democrática es una ilusión y el liderazgo muy personal".

"No es extraño, por tanto, que muchos personajes del trujillismo tengan aún vigencia en la actividad partidaria y poder de decisión en el ámbito de los negocios", explicó el escritor.

Consideró que muchas cosas han cambiado y los dominicanos gozan de plena libertad para asociarse y hablar mal de los gobiernos. "Pero la práctica democrática está condicionada por el carácter insular que proviene de nuestra condición geográfica y nuestra herencia política, y continúa subordinada al miedo a la autoridad que emana de un liderazgo tradicionalmente fuerte y el miedo a un vecino que muchos consideran una amenaza a la independencia", reflexionó.

"Un miedo xenofóbico que dificulta el buen entendimiento con un estado (Haití) con el que compartimos una frontera muy porosa y fuente permanente de corrupción", añadió.

Sin embargo, Guerrero quiso dejar claro que "comparar las formas de aquél período funesto con las normas de vida prevalecientes sería absurdo. Equivaldría a decir que el orden imperante entonces es preferible a la veces incomprensible desorganización que trae consigo el disfrute de la libertad que nos hemos ganado".

Por último, Fátima Portorreal opinó que en la década de los años 60 se pudo tener la oportunidad de haber roto con el trujillismo, pero se perdió y se implantó "lo que se llama el neo-trujillismo".

En este sentido, indicó que el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) tuvo una oportunidad desaprovechada de lograr la transición mediante una mayor implicación con las bases y una apertura de las libertades, y con la llegada del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) "se consolidó un modelo de estado-nación con base en la dictadura" a través del "control absoluto de todo".

Hace 55 años Trujillo murió tras recibir varios tiros cuando viajaba en su automóvil acompañado solo de su chófer.

Su hijo, Rafael (Ramfis) Trujillo, asumió el control de la nación y desató una feroz persecución contra los ejecutores de su padre, dando muerte a casi todos, aunque junto a su familia debió abandonar el país a finales de 1961 ante la presión nacional e internacional.

EL MERENGUE Y TRUJILLO

  • AQUÍ

CUENTO SOBRE LA DICTADURA DE TRUJILLO

COMUNICACION Y PRENSA EN LA DICTADURA DE TRUJILLO

POESIA EN LA DICTADURA