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Para los interesados en el tema y los olvidadizos de sus hechos, aquí están para consultar múltiples artículos escritos por diversas personalidades internacionales y del país. El monopólico poder de este tirano con la supresión de las libertades fundamentales, su terrorismo de Estado basado en muertes ,desapariciones, torturas y la restricción del derecho a disentir de las personas , son razones suficientes y valederas PARA QUE NO SE REPITA SU HISTORIA . HISTORY CAN NOT BE REPEATED VERSION EN INGLES

jueves, 23 de noviembre de 2017

La última ‘femme fatalle’

Noviembre 22, 2017 - 11:40 p.m.  Por: Jorge Restrepo Potes

En el cine actual no hay ‘femmes fatales’ que son los términos franceses con los que se distinguía a las grandes trágicas de la pantalla, aquellas que despertaban las máximas pasiones, y que hacían soñar a los varones que envidiábamos a los compañeros de reparto de esas mujeres que con un cruce de piernas o un guiño de ojo, hacían que el protagonista masculino cayera rendido a sus pies y soportara todas la humillaciones que le causaba la diva.

    Fueron muriendo y quedaron sin reemplazo las espectaculares ‘mujeres fatales’ del cine norteamericano, que tuvo la de más alto coturno: Marlene Dietrich, a quien aquerenció Hollywood luego de su clamoroso éxito en Alemania con ‘El ángel azul’, en que interpreta a una cantante de cabaret que acaba con la vida de un profesor de universidad. El cine germano perdió a su estrella principal pero el gringo obtuvo pingües utilidades mostrando a esta belleza que deslumbraba con sus piernas aseguradas en un millón de dólares de la época, un platal.

    Filmó muchas películas, la mejor a mi juicio es ‘Testigo de cargo’, la última en que actuó Tyrone Power un año antes de su fallecimiento y en la que también hizo papel magistral el inglés Charles Laughton. La película, dirigida por Billy Wilder, es una maravilla que aún se consigue en DVD.

    Greta Garbo, también extranjera pues llegó de su fría Suecia a los estudios de Metro-Goldwyn-Mayer, se lleva todas las palmas pues fue la ‘femme fatale’ total. Nadie como ella, con su mirada líquida, transmitía a los espectadores sus sentimientos de amor, o de pasión, o de odio, a los que la obligaban los guiones. ¿Quién la iguala en ‘Anna Karenina’? ¿Quién en ‘La dama de las camelias’, con el pinta de Robert Taylor? ¿Quién le compite en la única película en la que apareció sonriendo, ‘Ninotchka’? 

    También las cámaras gringas tuvieron la fortuna de filmar a dos inmensas, también ‘fatales’: Joan Crawford y Barbara Stanwyck, quienes se las traían en eso de la sensualidad seductora. Curiosamente, el ícono del cine norteamericano, Marilyn Monroe, fue ‘fatal’ únicamente en ‘Niágara’, pero luego alcanzó la celebridad haciendo comedias ligeras que la convirtieron en la actriz más reconocida por la humanidad entera, la que gime y la que no gime.

    El 17 de octubre falleció la última ‘femme fatale’: Danielle Darrieux, con 100 años cumplidos pues nació en Burdeos, Francia, el 1 de mayo de 1917, y entre sus conquistas románticas estuvo el ‘playboy’ Porfirio Rubirosa, el mulato dominicano que no le quedó ninguna por llevar al tálamo. A ese mullido sitio llevó a Flor de Oro, la hija del dictador Rafael Leonidas Trujillo.

    Danielle Darrieux logró varios premios cinematográficos pero no se dejó tentar por los dólares y se quedó ganando francos en su patria, en donde filmó muchas películas desde su aparición en 1931. Se distinguen en su filmografía ‘Tristán e Isolda’ (1945) y Dominó (1970).

    Así pues que se fueron todas las ‘mujeres fatales’ del cine, sin nadie en la banca de suplentes pues el cine italiano que tenía a Silvana Mangano, a Claudia Cardinale y la sobreviviente Sophia Loren, cayó en picada.

    Y nosotros seguimos sin encontrar sustituta a la inmortal Amparo Grisales, a quien los años no la salpican. 

    Como fanático de todas las mencionadas en esta nota como ‘femmes fatales’, les rindo tributo de admiración y gratitud por los momentos felices que con ellas pasé en la penumbra de las salas. 

    miércoles, 22 de noviembre de 2017

    Presentan memorias de Cucho Álvarez Pina


    Por Diego Pesqueira
     Publicado el: 1 octubre, 2008
    El libro ''La Era de Trujillo, Narraciones de Don Cucho'', que recoge las memorias de Virgilio Álvarez Pina, uno de los más cercanos colaboradores de Rafael Leónidas Trujillo, fue puesto en circulación anoche, 30 años después de su muerte,   durante un acto celebrado en el salón Caonabo del hotel Santo Domingo, con la asistencia de importantes personalidades
    La presentación del libro, en el que se narran  episodios inéditos, estuvo a cargo de los historiadores Euclides Gutiérrez Félix, amigo de la familia Álvarez Sánchez, quien conoció, y de Bernardo Vega, quien además  prologó del libro de 171 páginas.
    La mesa de honor estuvo integrada por Virgilio Álvarez Bonilla (Billy) y Emil Virgilio Álvarez Soto, nietos de Don Cucho, José Luis Corripio Estrada (Pepín), Euclides Gutiérrez Félix y Bernardo Vega.
    La presentación  correspondió a Gutiérrez Félix, quien dijo estar convencido de que no existen otros testimonios tan importantes sobre la vida de Trujillo como la obra que la familia Álvarez, descendiente de don Cucho, “nos ha dispensado el honor de presentarles a ustedes y al pueblo”.
     En la actividad se rindió homenaje a Mario Álvarez Dugan, hijo de don Cucho y definido como pieza clave para la elaboración del texto.
    “Es un aporte para conocer en términos personales a Trujillo desde su adolescencia hasta   1958, etapa que hemos llamado el cenit o el ocaso del régimen trujillista”.
    Sostuvo que el libro es además un testimonio de mucho crédito de uno de los colaboradores en el orden político, el de mayor intimidad e importancia, que marcó junto a Trujillo por cerca de 30 años.
      Emil Virgilio Álvarez, nieto de Don Cucho, dijo que durante muchos años y en diferentes lugares escuchaba la interrogante acerca del por qué “nuestro inolvidable abuelo no había dejado escritas sus memorias, sin que nadie ofreciera una respuesta”.
    Bernardo Vega destacó que Don Cucho, pariente lejano y compañero de juegos de Trujillo en su  infancia, fue de los que, dentro de lo posible, y siempre sin ánimo de lucro, era capaz de ayudar a aquellos en aprietos con el régimen, a diferencia de otros colaboradores que lo instaban a ser más represivo.
    Para el empresario Pepín Corripio, quien  vivió la era de Trujillo, el libro representa un gran aporte, por narrar hechos inéditos sobre “la Era” Reconoció y elogió el esfuerzo de la familia Álvarez al auspiciar la publicación de las memorias de su progenitor.

    Álvarez Bonilla relata cómo recopiló datos  Trujillo

    Viejo, donde  quiera que estés, gracias” exclamó anoche Virgilio Álvarez Bonilla, nieto de Virgilio Álvarez Pina (Don Cucho) al término de la narración que hizo sobre cómo se recopilaron los datos para el libro “La Era de Trujillo, Narraciones de Don Cucho”.
    Sostuvo que la asistencia de Mario Álvarez Dugan, director del Hoy, fue de vital importancia para la realización del libro.
    Dijo que en los años que siguieron a la muerte de Rafael Leónidas Trujillo tuvo el privilegio de estar muy cerca de su abuelo, primero en su breve exilio en Nueva York y luego en Santo Domingo, desde que regresó en el año 1963 hasta el día de su fallecimiento, el 28 de mayo de 1978.
    Explicó que sin procurarlo se convirtió en un receptor de todas las confidencias e inquietudes de don Cucho, para lo cual dijo, utilizaba una máquina de escribir Olimpia.
    “De este modo se fue creando un considerable fardo de documentos que guardaba  celosamente en mi hogar, los cuales iban enriqueciéndose en la medida en que tenía acceso a sus archivos personales y a su correspondencia”, indicó. Reveló que tras la muerte de su padre, Virgilio Álvarez Sánchez, en el año 1974, es que don Cucho da rienda suelta a sus sentimientos y le narra en prolongadas jornadas todas sus vivencias.
    “Cada vez que terminábamos una de las sesiones  me recordada: nada de esto debe darse a conocer hasta después de 30 años de mi muerte”, precisó.
    Dijo que una grabación donada por su a migo José Antonio Caro, le fue de gran ayuda.
    La frase
    Cuando llevé por primera vez el voluminoso contenido a mi tío Cuchito, éste quedó impresionado. Me pidió que se lo dejara para verlo con detenimiento y  a los pocos días me llamó entusiasmado para decirme que todo eso había que convertirlo en un libro.”

    La historica familia Mirabal Reyes

    Gracias a Juan Carlos Stefan por sus siempre excelentes aportes.


    Los crímenes se pagan tarde o temprano: luz de justicia en El Salvador!


    Todos estos jesuitas eran mentes brillantes formados en las mejores Universidades europeas y norteamericanas, cuya cabeza era el Padre Ignacio Ellacuria, S.J.. La mayoría eran españoles que llegaron al Salvador y Centroamérica como novicios misioneros para reforzar las obras que se abrían en Centroamérica como colegios, universidades y Pastoral Social y Comunitaria.
    Todos fueron sacados al patio con orden de tirarse al suelo boca abajo y de inmediato fusilados.
    Sin duda alguna fueron mártires de la Iglesia de Cristo, ya que el motivo básico de sus muertes radicaba en un odio visceral a la labor de Justicia y Fe cristiana que predicaban de palabra y obras. Naturalmente, esos martirios en momentos de luchas políticas y guerras civiles, se complican a nivel de la Comisión de alto nivel de la Iglesia Católica que examina la Causa de los Santos, pues hay que separar con pinzas los diferentes factores que influyeron en la muerte de cada uno de los actores.
    Eso mismo ha sucedido en casos de la Guerra Civil española y en el fusilamiento del Padre Pro, S.J. y otros en México en la Revolución mexicana durante la encarnizada persecución religiosa de Calles, y otros muchos casos más en diferentes conflictos bélicos del mundo donde han estado involucrados católicos y cristianos (laicos y religiosos).
    La decisión del gobierno norteamericano de extraditar al ex-militar salvadoreño Orlando Montano a España capturado estado residiendo fraudulentamente en Boston desde el 2001, genera la esperanza de que este ex-militar que dirigió uno de los batallones más sangrientos que combatió al FMLN y a simpatizantes de cambios sociales profundos en El Salvador, recibirá la condena que merece en un país donde la Justicia es justa, independiente y funciona. España y la Iglesia salvadoreña habían reclamado justicia desde el mismo momento del crimen.
    Para mi y los mios, este grupo de mártires representan, casi se puede decir, a miembros de mi familia, ya que el Padre Ignacio Martín Baro, S.J. fue mi compañero de Noviciado en El Salvador durante los años 1961-1963, y los demás (6 o 7 años mayores que Martín Baro) fueron compañeros de mi hermano jesuita ya fallecido en 1979, el P. Juan Manuel Montalvo Arzeno, S.J., mientras compartieron la época de estudios superiores, tanto en el Ecuador como en Europa, incluyendo al Padre Ignacio Ellacuria, S.J.

    domingo, 19 de noviembre de 2017

    "Franco no murió el 20-N". Habla el embalsamador y último testigo

    En la facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá hace tanto frío que se podría conservar un cadáver sin necesidad de pedir ayuda a Antonio Piga, referencia de la medicina forense en España, hijo y nieto de forenses de prestigio. Piga, profesor emérito de 78 años, nos recibe en un despacho del departamento de Medicina Legal para hablar de su rol como embalsamador y último testigo de la muerte de Francisco Franco, de la que este lunes se cumplen 42 años.
    Que su relato de las últimas horas del dictador valga para rodar un'thriller' no nos debe despistar: Piga ofrece suficientes datos históricos como para hacer tambalear una de las fechas más icónicas del siglo XX es

    Los preparativos

    21 de octubre de 1975, 20.10 horas, primera nota de prensa de la Casa Civil para atajar los rumores sobre el estado de salud de Franco: “En el curso de un proceso gripal, Su Excelencia el Jefe del Estado ha sufrido una crisis de insuficiencia coronaria aguda que está evolucionando satisfactoriamente, habiendo comenzado ya su rehabilitación y parte de sus actividades habituales. A las diecinueve horas del día de hoy, Su Excelencia el Jefe del Estado recibió en su despacho al presidente del Gobierno, con quien mantuvo una conversación de cuarenta y cinco minutos”. ¿Todo en orden?
    Muy bien no debía estar Franco, porque el día antes había arrancado el operativo secreto para su embalsamamiento. Vicente Pozuelo, médico personal de Franco, contactó con Antonio Piga, entonces Director del Centro Nacional de Especialidades Quirúrgicas. "Me dijo confidencialmente que Franco estaba muy mal, y que hablara con mi padre (Bonifacio Piga, catedrático de Medicina Legal) por si quería dirigir el embalsamamiento", cuenta el forense.
    Había motivos más que de sobra para ponerse en lo peor: "Franco había sufrido un infarto muy serio, y su recuperación era más que complicada", diagnostica Piga.
    Antonio Piga durante la conversación. (C. C.)
    Antonio Piga durante la conversación. (C. C.)
    Los Piga (padre e hijo) se pusieron en marcha: "Compramos discretamente el material necesario para el embalsamamiento (batas, instrumental, líquidos, maquillaje cadavérico, bomba de inyección) y lo metimos en dos maletas enormes que escondimos en el maletero de mi coche". A instancias de las autoridades, se optó por un embalsamamiento para un cuerpo que estaría expuesto al público unos días (es decir, que los detalles de la futura capilla ardiente en el Palacio Real también estaban en marcha). La idea de hacer un embalsamamiento permanente a lo Stalin o Evita -mucho más laborioso- se descartó desde el principio.
    A partir de entonces, y hasta la noche del 20-N, la misión de Antonio Piga consistió en esperar una llamada de teléfono: "Tenía que estar localizable a cualquier hora" -recuerda-, lo que no era tan sencillo: no contaba ni con móvil (estamos en 1975) ni con coche: "No lo usaba por miedo a que me lo robasen o a tener un accidente: en el maletero llevaba productos potencialmente tóxicos".
    Luego llegaría -2 de noviembre- un momento dantesco del que Piga no fue testigo, pero que es necesario recordar para comprender las condiciones del ingreso hospitalario de Franco: la rocambolesca operación a vida o muerte en un quirófano improvisado en un cuartucho del Palacio de El Pardo, que incluyó: a) el traslado del Caudillo -desnudo y con una hemorragia descontrolada- envuelto en una alfombra (la camilla era más ancha que un tramo de las escaleras) y b) un apagón de plomos en plena intervención. Pese a todo, Franco sobrevivió, pero no quedó más remedio que dejar de aparentar normalidad e internar al enfermo (ya medio moribundo) en el hospital La Paz.

    La noche de autos

    La llamada de teléfono más esperada llegaría el 19 de noviembre a las 10 de la noche. "Vicente Pozuelo nos dijo que nos preparásemos para salir hacia La Paz en cuanto recibiéramos otra llamada", recuerda Piga. El segundo telefonazo llegó exactamente a las 00.00 horas del 20 de noviembre. Llegaron al hospital media hora después y tras sortear a la prensa por la puerta de atrás.
    Igual pensaban que anunciando la muerte de madrugada amortiguaban su impacto y mitigaban las posibles protestas, ya que le pillaría a casi todo el mundo en la cama
    Cuando entraron en la habitación de Franco (00.40 horas), se llevaron la primera sorpresa: nada hacía indicar que allí hubiera muerto alguien hacía pocos minutos, sino más bien hacía unas horas. "La habitación estaba vacía, libre de aparatos, y Franco estaba desnudo sobre la cama cubierto con una sábana. Habían sacado de la habitación todo lo que se podía sacar más allá de lo estructural de cualquier habitación de hospital", aclara Piga. Ni rastro de los aparatos que habían mantenido con vida a Franco durante su larga agonía.
    "Nos quedamos allí los cuatros solos". O sea, Antonio Piga, su padre, el doctor Modesto Martínez-Piñeiro, antiguo director del Instituto Anatómico Forense, y Antonio Haro Espín, especialista en anatomía y embalsamamientos. El equipo procedió: inyecciones intraarteriales del líquido conservador (mezcla de formaldehído, agua y alcohol) en las carótidas de Franco y evacuación de sangre venosa, no sin algunos problemas para evitar fugas por los vasos seccionados: "No es que el cuerpo estuviera en mal estado, pero habría sufrido varias operaciones quirúrgicas", aclara el doctor.
    Comprobado que el líquido conservador funcionaba -endurecimiento de los tejidos del finado- dieron la operación por terminada y miraron el reloj: eran alrededor de las cuatro de la madrugada del 20 de noviembre. "Cuando lo embalsamé, llevaba varias horas muerto", asegura tajante Piga. El apaño cronológico (que se sigue dando por bueno cuatro décadas después) estaba servido...
    Primera página del acta notarial del fallecimiento de Franco. (Archivo Gráfico de la Carta de España)
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    Primera página del acta notarial del fallecimiento de Franco. (Archivo Gráfico de la Carta de España)
    El acta notarial del fallecimiento de Franco aseguró lo siguiente: "Su Excelencia el Jefe del Estado, Don Francisco Franco Bahamonde, ha fallecido en la Residencia Sanitaria de la Paz de la Seguridad Social, de Madrid, a las cinco horas y veinticinco minutos del día veinte de noviembre por parada cardiaca, como episodio final de un shock tóxico por peritonitis. […] Firmado: Doctor Vicente Pozuelo Escudero". El acta estaba firmada por, entre otros, el Presidente del Gobierno (Carlos Arias Navarro). La segunda diligencia fue firmada por el Príncipe de España, Juan Carlos de Borbón y Borbón.
    Si hacemos caso al acta oficial de la muerte, Franco fue embalsamado (4.00 horas) hora y media antes de morir (5.25 horas). Algo había que hacer con la certificación del embalsamamiento. "Pues sinceramente no me acuerdo de qué autoridad nos pidió que cambiáramos el acta, quizá fue Pozuelo, pero insisto en que no lo recuerdo; lógicamente tuvimos que cuadrar la hora del acta de embalsamamiento para que la hora de la muerte fuera verosímil", cuenta Piga 42 años después.
    Funeral de Franco. (Europa Press/Archivo Gráfico de Carta de España)
    Funeral de Franco. (Europa Press/Archivo Gráfico de Carta de España)

    Dicho y hecho: según la documentación oficial, el embalsamamiento de Franco comenzó a las 5.30 y acabó a las 10 de la mañana. Pero esa cronología era absolutamente imposible, pues el equipo de embalsamadores había salido de La Paz a las 6 de la mañana camino de la iglesia de El Pardo para asistir a una misa 'de cuerpo presente' con Carmen Polo, viuda de Franco.
    Tuvimos que cuadrar la hora del acta de embalsamamiento para que la hora de la muerte fuera verosímil
    ¿Que por qué el franquismo decidió que Franco se muriera el día 20 en lugar del 19? He aquí una pregunta que tiene varias respuestas posibles, al igual que la cuestión sobre el alargamiento artificial de la vida del dictador, que como poco sirvió para preparar con calma el día después, ese dejarlo todo "atado y bien atado" del que hablaba Franco de vez en cuando. Cuenta la leyenda que alguien decidió que Franco muriera el mismo día que José Antonio Primo de Rivera (20-N), aunque el doctor Piga tiene otra teoría -"maquiavélica, si se quiere"- que quizá se ajuste mejor a la inestable coyuntura política del momento:
    "Igual pensaban que anunciando la muerte de madrugada amortiguaban su impacto y mitigaban las posibles protestas, ya que le pillaría a casi todo el mundo en la cama. O no...". El médico, por tanto, se muestra muy cauto a la hora de valorar los motivos ocultos; sabe que la fuerza de su testimonio radica en limitarse a contar lo que vivió como testigo directo. "Tampoco me atrevo a dar una hora exacta del fallecimiento, pero es evidente que Franco murió varias horas antes del 20-N", zanja Piga.
    ​PD: ¿El 20-N ha muerto? ¿Larga vida al 19-N?pañol: el 20-N.

    El ejército de Chile no aplicó sanciones por destrucción de archivos de la dictadura

    El ejército de Chile no aplicó sanciones por destrucción de archivos de la dictadura
    El Ejército de Chile confirmó este viernes que no aplicó sanciones -aunque sí un reproche ético y moral- a los responsables de la destrucción de archivos de las policías políticas durante la dictadura de Augusto Pinochet, entre los años 1980 y 1982.
      
    En un comunicado, el Ejército aseguró que "dado el tiempo transcurrido desde la comisión de los hechos, jurídicamente y en el ámbito administrativo de su competencia, no resultaba posible decretar medidas disciplinarias en contra de los eventuales responsables", al estar prescritas.
      
    Medios de prensa informaron sobre la destrucción de documentación proveniente de organismos como las temidas Dirección Nacional de Inteligencia Nacional (DINA) y su reemplazante, la Central Nacional de Informaciones (CNI), que se encontraban bajo el resguardo del Ejército de Chile.
      
    Los documentos comprendían las operaciones entre los años 1980 y 1982.
      
    El Ejército investigó el destino de dichos documentos tras una petición de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, en el marco de la investigación por la muerte del expresidente Eduardo Frei Montalva en 1982, que se cree que fue envenenado por agentes de la dictadura de Pinochet.
      
    Tras no encontrar rastros de ellos, se ordenó un sumario administrativo que terminó sin responsables aunque con un reproche ético y moral por el tratamiento de la documentación.
      
    De acuerdo a una investigación del diario estadounidense The New York Times, los documentos fueron incinerados en unos hornos de la localidad de Nos, en las afueras de Santiago, en el año 2000, una década después del regreso a la democracia.
      
    "Es un hecho que atenta en contra de la memoria histórica del país", criticó Marcelo Drago, presidente del Consejo para la Transparencia de Chile.
      
    Organizaciones de víctimas de la dictadura han denunciado la existencia de "pactos de silencio" al interior de las Fuerzas Armadas chilenas, destinados a ocultar la información sobre violaciones a los derechos humanos.
      
    La dictadura dejó un saldo de más de 3.200 víctimas, entre muertos y desaparecidos.
    Mirá también:

    Mugabe, el tirano que quiso ser eterno

    Mugabe, el tirano que quiso ser eterno

    Robert Mugabe no se tomó a bien la pregunta. El año pasado, durante una entrevista en la televisión estatal, el presentador se salió del guión y le preguntó por su jubilación y sus posibles sucesores. El político nonagenario miró con frialdad al periodista y espetó: “¿Quieres que te derribe de un puñetazo para que puedas darte cuenta de que aún estoy aquí?”
    En el 2008, justo después de perder la primera vuelta de las elecciones y ver peligrar su reinado, Mugabe soltó otra frase para la historia: “Sólo Dios podrá echarme”. Pocos días después desató una brutal violencia con decenas de asesinados, su rival se retiró y conservó el poder.
    Ayer miles de personas se congregaron en la capital, Harare, y otras ciudades del país para pedir la renuncia de Mugabe, de 93 años. Los manifestantes, que llevaban carteles con mensajes impensables hace dos semanas como “Basta ya, Mugabe debe irse” o “Libertad para Zimbabue”, se congregaron en las calles y vitorearon a los militares, que el miércoles dieron un golpe para destituirlo y evitar así los intentos de su esposa Grace de sucederle. Aunque las negociaciones continuaban ayer para ver cómo y cuándo Mugabe cede el poder no será Dios quien le destituya: el veterano líder ha perdido el apoyo de sus compañeros de partido, de los militares y ahora también de las calles.
    La era Mugabe toca a su fin
    La era Mugabe toca a su fin. Hay dos palabras que repiten quienes han conocido al camarada Bob para definirle: testarudo e inteligente. Habría que añadir otra: racista, de blancos y negros. Nacido en 1924 en Kutama, en el norte de la entonces Rodesia del Sur, Mugabe vivió de cerca la injusticia blanca de los colonos británicos.
    Hijo de un carpintero y una profesora, su carácter rebelde se moldeó cuando, de niño, vio como las leyes racistas oprimían a sus compatriotas negros y les limitaban el acceso a la justicia o la educación. Él tuvo más suerte. Católico devoto, recibió una buena educación en una misión jesuita y continuó su formación en la Universidad de Fort Hare, en Sudáfrica, donde también estudiaron Nelson Mandela y Desmond Tutu.
    Robert Mugabe es un hombre culto. Durante su vida ha acumulado hasta 11 títulos universitarios, varios de ellos conseguidos durante la década que estuvo en prisión y ha dado prioridad a la educación. Zimbabue tiene uno de los mejores sistemas educativos del continente con un 90% de alfabetización.
    También ha sido siempre un batallador. Con los aires de la independencia y la libertad recorriendo África, Mugabe se rebeló ante el yugo colonial en su país, donde en los años 60 se reprimía duramente las manifestaciones, fundó el partido político Zanu, cuyas siglas le acompañan hasta hoy, y luchó desde la clandestinidad en primera línea. En la trinchera, junto al camarada Bob, estaban sus hombres de confianza como el Cocodrilo, como llamaban a Emmerson Mnangagwa, quien fue su mano derecha y probablemente le sustituirá en el poder. La guerra acabó en independencia del Reino Unido, declarada en 1980 y el ascenso al poder de Mugabe. De aquellos tiempos emana su aura de héroe de la liberación y padre de la nación.
    Años antes de la independencia, Mugabe concedió una entrevista a la BBC, donde expuso sus intenciones con un discurso impecable. “Me gustaría establecer una sociedad basada en los principios de igualdad de razas, no como en el actual sistema donde la tierra está repartida por cuestiones de raza, la economía está dividida según las razas y la sociedad está agrupada según su raza. Me gustaría ver todo eso desaparecer”. No cumplió para nada. Con el país recién nacido, Mugabe, de tribu shona, recurrió a la violencia de estado para consolidar su poder. Ante la disidencia en el sur, especialmente entre los ndebeles, mandó a soldados de Corea del Norte para hacer el trabajo
    sucio. Entre 10.000 y 20.000 personas fueron asesinadas, la mayoría civiles, y el abuso y también la tortura se convirtieron en la norma durante años.
    También se la hizo pagar a los blancos zimbabuenses. Ante la indiscutible injusticia de la distribución de tierras —los blancos representaban el 1% de la población y eran dueños del 70% de la tierra cultivable—, Mugabe inició un plan de nacionalización radical, que llevó al asesinato de una docena de granjeros blancos y la huida de cientos más.
    Las tierras confiscadas fueron repartidas entre las élites, sin experiencia en el cultivo masivo, y la producción de alimentos se desplomó. Zimbabue pasó de ser el granero de África a tener que importar para comer.
    Ante la corrupción, el hundimiento de la economía, el desempleo o la ausencia de libertades, el gobierno siempre ha sacado a pasear dos fantasmas: el capitalismo y el colonialismo, a quien Mugabe echaba la culpa de todo. En una ocasión, Desmond Tutu se refirió a él con una definición simple y ajustada: “Mugabe es una caricatura del dictador 

    EL MERENGUE Y TRUJILLO

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    CUENTO SOBRE LA DICTADURA DE TRUJILLO

    COMUNICACION Y PRENSA EN LA DICTADURA DE TRUJILLO

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