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PARAQUENOSEREPITALAHISTORIA .Para los interesados en el tema y los olvidadizos de sus hechos, aquí están para consultar múltiples artículos escritos por diversas personalidades internacionales y del país. El monopólico poder de este tirano con la supresión de las libertades fundamentales, su terrorismo de Estado basado en muertes ,desapariciones, torturas y la restricción del derecho a disentir de las personas , son razones suficientes y valederas PARA QUE NO SE REPITA SU HISTORIA . HISTORY CAN NOT BE REPEATED VERSION EN INGLES

martes, 7 de noviembre de 2017

Afirma 37 de 38 constituciones han regulado la libertad de expresión en RD

El abogado y periodista Ramón Lora
El abogado y periodista Ramón Lora
Santiago, República Dominicana.-El abogado y periodista Ramón Lora, uno de los principales tratadistas del Derecho de prensa, dijo este lunes que 37 de las 38 constituciones que ha tenido el país han coartado la libertad de expresión.
A ese tenor, Lora manifestó que la libertad de expresión es un derecho que nació controlado, pues en la primera Constitución del 6 de noviembre de 1844, proclamada en San Cristóbal;  fue consagrado con regulaciones para los ciudadanos y los medios de comunicación.
“Así, por ejemplo, la aludida Carta Magna, en el Libro II, bajo el epígrafe ‘Derecho Público de los Dominicanos’, en su artículo 26 instituye lo siguiente: Todos los dominicanos puede imprimir y publicar libremente sus ideas, sin previa censura, con sujeción a las leyes. La calificación de los delitos de imprenta, corresponde exclusivamente a los jurados”, resaltó el jurista.
Aclaró que todas las constituciones han controlado la libertad de expresión, excepto la del año 1959, en la cual no fue incluida por presiones políticas del régimen trujillista. En ella, sólo figuran, la libertad de conciencia y de cultos.
Asimismo, añadió,  que la última, promulgada el 26 de enero del 2010, estimada como moderna y socializada, en su  Artículo 49 se refiere a la Libertad de Expresión de la siguiente Manera: Toda persona tiene derecho a expresar libremente sus pensamientos, ideas y opiniones, por cualquier medio, sin que pueda establecerse censura. El disfrute de esta libertad se ejercerá respetando el derecho al honor a la intimidad, así como a la dignidad y la moral de las personas, en especial la protección de la juventud y de la infancia, de conformidad con la ley y el orden público.
Lora lamentó que esta Constitución no haga referencia al término “libertad de Prensa”, porque el mencionado artículo 49 sólo se refiere a la libertad expresión y de información.
No obstante, consideró que son dos términos muy diferentes. La Libertad de prensa concierne exclusivamente a los medios de prensa y la libertad de expresión, que es un concepto más amplio, incluye a la sociedad y a   todos los medios de comunicación.
Estimó que las regulaciones que impone la Constitución a la difusión de las informaciones son necesarias, porque es la única forma de garantizar la paz pública, las buenas costumbres, el bien común y el respeto a la dignidad humana.
Aclaró que un trabajo de investigación que será publicado en los próximos días se ofrecerá más detalles sobre las relaciones de la Constitución, la libertad de expresión y la libertad de prensa. Fue realizado por la Fundación de Periodismo y Derecho de Santiago (FUNPEDESA), que es una institución fundada en el 2010 en Santiago por un grupo de periodistas, abogados y publicistas, la cual está dedicada a la investigación científica.
Sobre el Licenciado Ramón Lora: Es Abogado, Notario, Periodista y Publicista. Es especialista en Derecho de Prensa. Fue jefe de redacción en Santiago de los periódicos El Siglo, la Información, El Caribe-CDN-Canal 37 y el Canal 7 Cibao. Es comentarista de radio y televisión y director del periódico digital http://ramonlora.info. Además, es autor de cuatro libros, son los siguientes: Origen y Evolución de la Libertad de Expresión en la República Dominicana, Leyes que Regulan el Ejercicio del Periodismo, Diseños y Producción de Periódicos y Anécdotas de Periodistas y Comunicadores de Santiago.

El papel norteamericano en la muerte de Trujillo

Bernardo Vega
Bernardo Vega

 La reciente publicación por parte del gobierno norteamericano de miles de documentos relativos al asesinato de J. F. Kennedy ha vuelto a despertar localmente interés sobre el papel estadounidense en la muerte de Trujillo, hecho que ocurrió durante el gobierno del luego asesinado presidente. Pero los nuevos documentos no revelan nada que no se supiese y que también fuese publicado en español en la República Dominicana en 1999, ya que en los archivos de la Comisión Warren apareció lo relativo a ese involucramiento norteamericano.
El ascenso de Fidel Castro al poder creó en la administración de Eisenhower (enero 1953-enero 1961) lo que se llamó “el síndrome de una segunda Cuba”, Batista había generado a Fidel y Trujillo lo haría con otro líder comunista. Los apresamientos y torturas de miembros del 14 de Junio en enero de 1960, la subsecuente Pastoral de la iglesia así como el atentado contra Betancourt, hacían pensar que la dictadura de Trujillo sería sustituida con violencia y por un régimen de izquierda. Lo aconsejable pues era salir pronto del dictador dominicano. Eisenhower dijo que quería ver tanto a Trujillo como a Castro “aserrados” y se instruyó al embajador norteamericano en Ciudad Trujillo Joseph Farland, quien había trabajado para el FBI, contactar a elementos “disidentes” pero conservadores, como resultaron ser Gianni Vicini (Mr. X), el Dr. Jordi Brossa (El Chico), Andrés Freites (Azuano), Luis Manuel Baquero, Manuel Enrique Tavares y Donald Reid Cabral. Conformaron lo que se conocería como el “grupo político”, para diferenciarlo del “grupo de acción”, compuesto por los héroes que actuaron la noche del 30 de mayo y a quienes los americanos nunca contactaron. Eisenhower pidió en noviembre de 1960 a William Pawley, empresario conservador y amigo de Trujillo, que tratara de convencerlo de que se retirase y se dedicase a la ganadería en la Florida. La respuesta del dictador fue: “Me dijo, con el dedo en alto y lágrimas rodando por sus mejillas: ustedes podrán venir aquí con la infantería, y podrán venir con el ejército y podrán venir con la marina, o hasta con la bomba atómica, pero yo nunca saldré de aquí a no ser que sea en una camilla”.
El 15 de abril de 1961, por sugerencia de Joseph, el padre del presidente Kennedy, un conservador diplomático norteamericano Robert Murphy fue a ver a Trujillo, pues se hablaba de un plan de reunir a Joseph con Trujillo en alta mar, pero después de conversar con el dictador se le sugirió a Kennedy padre que no lo hiciera.
El “grupo político” pidió a los norteamericanos todo tipo de armas sofisticadas y estos hasta llegaron a traer ametralladoras el 19 de abril, pero lo único que entregaron a los dominicanos, fueron tres revólveres y las tres carabinas que habían dejado los “marines” que habían custodiado la embajada, las cuales fueron desarmadas el 7 de abril, colocadas en fundas y llevadas a su casa por una puertorriqueña, secretaria del oficial de la CIA, donde allí las entregó el 26 de abril a Lorenzo (“Wimpy”) Berry, quien las pasó a Thomas Stocker, un norteamericano, ex militar, casado con una dominicana, quien, a su vez, las pasó a Antonio de la Maza el 26 de abril. Fueron utilizadas la noche del 30 de mayo aunque luce que mucho más efectiva fue una escopeta recortada que utilizaría De la Maza.
Ante el fracaso de la expedición, el 18 de abril, de Bahía de Cochinos, o Playa Girón, el presidente Kennedy decidió que no quería más inestabilidad política en el Caribe y el 5 de mayo decidió que su país no debería iniciar el derrocamiento de Trujillo y, además, que como asunto de principio Estados Unidos no debería involucrarse en un asesinato. Se le ordenó a Henry Dearbon, el funcionario de más alto nivel en el consulado americano, (no había embajada en ese momento), pedir a los complotadores que no matasen a Trujillo. La valiente respuesta dada el 29 de mayo fue: “Simplemente dile a Washington que no es un asunto de ellos. Es un asunto nuestro. Lo hemos planeado y lo vamos a hacer y no hay nada que puedas hacer sobre el asunto”.

Venezuela la alegría ya viene...

Orlando Viera Blanco
Las dictaduras sí salen con votos. No es voluntarismo histórico. Son componentes de orden cultural, sociológico, psicológico y propagandístico que enganchan a las masas y producen el cambio anhelado. Eso fue lo que pasó en Chile en el plebiscito de 1988 que decidió la salida de Pinochet después de 15 años de desaparecidos, torturas y bonanza económica. Perversa combinación que dificultaba más salir del gendarme.  
El 5-O de 1988 -en pleno gobierno militar chileno- se realizó un plebiscito para decidir si Pinochet seguía o no en el poder por otros ocho años. La votación estaba contemplada en la Constitución de 1980, redactada por ideólogos del gobierno militar desde el golpe de Estado del 11/09/73. El candidato designado fue el propio Pinochet. Los chilenos tenían dos opciones. Sí, que significaba que Pinochet se quedaría en el poder hasta 1997. No que implicaba convocatoria a elecciones presidenciales y parlamentarias al año siguiente, es decir, retorno a la democracia.
A principios de 1988 se formó la "Concertación de partidos por el No", una coalición de centroizquierda con un objetivo: derrotar a Pinochet. "El adversario no era Pinochet, sino el miedo. El miedo de salir, votar y demostrar su opción", cuenta Eugenio Tironi, sociólogo, director de contenidos de la campaña del No. Incidían los elementos culturales y psico-sociales del chileno. Al tiempo de los acontecimientos, Chile era un país sumiso, silenciado y aterrorizado. Otrora sociedad elitista que condujo a Allende (como respuesta), también trajo a Pinochet, típico militar latinoamericano formado en la Escuela de las Américas (EEUU) durante la Guerra fría, para contener el comunismo. Su gobierno (producto de una conjura con la CIA) no esperó convertirse en un régimen autoritario de economía liberal (Milton Friedman/Chicago Boys) lo cual en poco tiempo enderezó la hiperinflación heredada de Allende (630%). ¿Con estos antecedentes y después de tres lustros de prohibición de partidos políticos, persecución y censura, quién podría plantearse sacar a Pinochet del poder con papeletas?
El dedo de Lagos
"Raquel, Ud. me va a excusar, ¡hablo por 15 años de silencio!". Así debutó el político chileno, Ricardo Lagos, el 25/04/1988 en el set del programa de TV, De Cara al País, mientras increpaba apuntando a la cámara con el dedo al Pdte. de facto, Augusto Pinochet. Lagos presidia el creado Partido Por la Democracia (PPD), conformado por ex socialistas. "Le voy a recordar Gral. Pinochet que Ud. el día del plebiscito de 1980, dijo que no sería candidato en 1989. Ahora le promete al país otros ocho años con torturas, asesinatos y violación de DDHH. Me parece inadmisible". El pueblo chileno valoró ese gesto. Lagos sería presidente de Chile en el período 2000-2006. "El dedo de Lagos fue muy importante, porque la población asumió el reto de inscribirse y ofrecerse como apoderado de mesas (testigos). Lagos se levantó como un líder protector, “un líder dispuesto a correr más peligros que los que le pedía a la gente que corriera” aseveró el politólogo Tironi… Se lanza entonces una campaña por el NO que descartó el discurso revolucionario y rupturista, desarrollando una estética Ghandiana, pacifista, unificadora; aupando alegría.  No se habló de cambiar el sistema económico, de pasar por la justicia a violadores de DDHH. Era simplemente honrar una esperanza: si ganaba el No habría elecciones presidenciales como en cualquier otro lugar del mundo. Y Jaime de Aguirre compuso la canción “Chile, la alegría ya viene", que entró en el corazón de los chilenos… Una marcha acompañada de un arco iris que ponía cada noche en TV, una ilusión en las lágrimas y las risas de un Chile fatigado de paletó, capuz y bota.
Más de 7 millones de chilenos acudieron a las urnas en el plebiscito. Custodiadas por observadores internacionales y testigos de oposición, fue una votación histórica con 97% de participación de los inscritos. A pesar de un cierre temprano, los cómputos oficiales no llegaban. A las 7:30 pm el gobierno entregó el primer reporte: el Sí obtenía un 58 %, No 42 %. La poca información oficial no correspondía a lo sucedido en las mesas… Por los pasillos de La Moneda apareció el Gral. Fernando Matthei, miembro de la Junta. Consultado, el comandante de la Fuerza Aérea pronunció una frase corta pero contundente: "Me parece que realmente ganó el No”. Comentario decisivo. No sólo anunciaba el triunfo del No, sino que dejaba sin respaldo cualquier intento de manipular resultados… Y llegó la democracia próspera y en paz con Patricio Aylwin Azócar, ejemplo de transición y consenso en Latinoamérica.  
Chile no sólo perdió el miedo. Chile se reencontró como sociedad. Votar no fue más que un peldaño de una larga escalera de circunstancias de poder. Nuestra condición contestataria, reactiva, desenfadada, ha impedido ver el “arco iris” y la alegría que podría venir a Venezuela. Enconados en disputas internas azuzadas por un gobierno pendenciero, hemos resbalado en odios y tirrias desgastantes, que no le son afines al pueblo. Es un asunto de humildad, organización, disciplina y sensatez. No es un tema de CNE. Reflexionemos. No más ruptura ¡Venezuela, la alegría ya viene…!
@ovierablanco  

Investigan movimientos bancarios de Fuente-Alba-Pinochet por ocho mil millones de pesos

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Pesquisas de la PDI exponen abonos hechos por el ex comandante en jefe del Ejército en ocho cuentas en Chile y el extranjero entre 2008 y 2015.
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De Auschwitz a “La 40”

luis-79
Redaccion@eldia.com.do
A los más de 1.5 millones de turistas que cada año visitan el mayor campo de concentración nazi, Auschwitz, les choca la frase colgada en un arco metálico a la entrada de las instalaciones que reza:
“El trabajo te hará libre”.
Representa el cinismo con el que fueron aniquilados millones de personas por un régimen encabezado por una persona a la que el poder enloqueció y que contagió a toda una nación.
Cada turista trata de dejar grabada en una foto esa frase de la entrada de Auschwitz.
Sin embargo, en uno de los lúgubres barracones pasa casi desapercibida la inscripción: “Los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla”, del filósofo hispano-estadounidense Jorge Santiyana, y que es la que le da sentido a la decisión de Polonia de convertir ese campo de concentración en un centro de peregrinaje para turistas de todas partes del mundo.
A los ciudadanos hay que recordarles los horrores de sus errores, no para restregárselos por la eternidad, sino para no repetirlos.
República Dominicana ha querido borrar todo lo que recuerde la Era de Trujillo, movido originalmente por el dolor provocado por ese régimen y luego promovido por quienes han querido que ese dolor se olvide porque fueron parte del mismo o porque gustan de algunas de esas abominables prácticas.
El Museo de la Resistencia ha realizado un buen ejercicio para no dejar que se olviden los horrores de las prácticas autoritarias, pero quizás ha llegado el tiempo de rescatar otros espacios, como la cárcel “La 40”, que se levantó en lo que hoy es Cristo Rey y sobre cuyos cimientos se levantaron una iglesia y una escuela.
Se está casi olvidando la tragedia de la Tiranía y se empieza a despreciar el valor de la democracia.

El costo de la “democracia”

Editorial Diario libre.
En este país todo es más caro que en el resto del mundo. Cuesta más la gasolina, la comida y hasta las elecciones.
Pero cada vez que se le habla a un político sobre la necesidad de recortar el costo de los procesos electorales y de los partidos, afirma, como si fuera un coro que “la democracia es cara y es un precio que hay que pagar”.
¿Es verdad esta afirmación?
Si bien es cierto que las campañas electorales se han encarecido, sobre todo por el uso masivo de los medios electrónicos, nadie puede negar que existen dos factores en nuestro país que las hacen innecesariamente más costosas: la duración de las campañas y la saturación de la propaganda.
Nuestras campañas electorales son de las más largas del mundo, porque si bien la Junta Central Electoral se ciñe al calendario, los partidos están en campaña siempre, gastando como si el dinero fuera infinito. Así mismo, cansan a los electores con el exceso de publicidad y de movilización.
Un país pobre no puede realizar campañas políticas que avergonzarían a países ricos. Hay que bajarle el costo a nuestra “democracia”.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Raful demuestra Trujillo mandó a asesinar a presidente de Guatemala Castillo Armas

¿Vive Johnny Abbes gracias a la protección de la CIA? se pregunta Raful en su ensayo, escrito tras años de investigación y de visitas a cancillerías, revisión hemerográfica y la ida a muchos centros de documentación

ANTO DOMINGO, República Dominicana.-Leer cada libro, es una aventura que abre horizontes. Cada libro deja abierta nuevas perspectivas de hechos y personalidades, que de revelan con nuevos matices. Leer transforma la concepción tradicional, por ejemplo, de los hechos históricos.
Mañana martes, desde las 7 de la noche, en la Biblioteca Nacional, de la cual se ha seleccionado su solemne auditorio Juan Bosch, el escritor Tony Raful, pone a circular su investigación “La rapsodia del crimen, Trujillo vs. Castillo Armas”, editada, por “Penguin Random House y la mexicana “Grijalbo”.
¿Más allá de la portada y la invitación, cuáles elementos históricos, cuales datos nuevos ha logrado traslucir el ensayista y poeta.
El personaje
Carlos Castillo Armas fue un militar y político, derechista guatemalteco que llegó al poder gracias a una acción militar y que mantuvo excelentes relaciones con los norteamericanos, la CIA.
Fue presidente de Guatemala desde el 8 de julio de 1954 hasta su asesinato en Palacio en 26 de julio de 1957. Toda una trama de novela. Fue líder del golpe de estado en Guatemala de 1954, organizado por la CIA de Estados Unidos.
El libro una minuciosa indagación histórica sobre el asesinato del entonces presidente de Guatemala, Carlos Castillo Armas, ocurrida el 26 de julio de 1957, en la Palacio de gobierno y sobre el cual hay cinco hipótesis, siendo la quinta la que refiere la actuación de Trujillo por medio del coronel Johnny Abbes García, comandante del Servicio de Inteligencia Militar (SIM),
Entre las afirmaciones de Raful hay una que llama la atención:la posibilidad de que Johnny Abbes esté vivo, ya que su muerte en un incendio en Puerto Príncipe, puede haber sido una escaramuza para hacerlo desaparecer de la vista pública, bajo la del Programa de Protección de Testigos
Raful se decanta, tras sus indagatorias de varios años en Guatemala, país al que debió ir por sus funciones de diputado del PARLACEN (del cual es ahora el presidente) por la versión que indica que el magnicidio   fue ordenado por el generalísimo Rafael Trujillo Molina,
Con elementos probatorios y concurrentes, demuestra cómo el brazo largo del dictador dominicano alcanzó mortalmente al presidente guatemalteco. Es apasionante.
Quedan expuestos en el libro minuciosos detalles de la trama, las motivaciones de Trujillo, las complicidades de una facción militar sobornada por tirano dominicano, las complejidades del contexto político histórico, envuelven hasta la coronilla a Trujillo tras las sombras siniestras de la conjura. Todo fue silencio y temor, después del asesinato.
En Guatemala se le temía a Trujillo, igual que en Santo Domingo. Todavía mencionar su nombre entre la clase política guatemalteca parece suscitar turbación y miedo, como si aquel hombre de poder férreo no hubiese sido ajusticiado el 30 de mayo de 1961 por un grupo de corajudos e intrépidos combatientes de la libertad.
Para lograr sus revelaciones, hubo que realizar unalabor meticulosa, ardua de entrevistas, contactos, visitas permanentes a los archivos de las Cancillerías guatemaltecas y dominicanas, revisión de las hemerotecas y las colecciones de prensa de la época.
Carlos Castillo Armas en la portada de la revista Life
Carlos Castillo Armas en la portada de la revista Life
El papel de Gloria
Como para añadir más elementos del melodrama, está el papel de Gloria Bolaños, ex Mis Guatemala, amante del presidente Castillo Armas, quien le había prometido casarse con ella, y quien vive todavía, cuyo testimonio de aquellos sucesos es conmovedor.
Dona Gloria huyó a Ciudad Trujillo, perseguida por las autoridades guatemaltecas, protegida del coronel Johnny Abbes García, a quien el aparato judicial guatemalteco acusaba de complicidad en la muerte de Castillo Armas a través del propio Abbes García.
Gloria Bolaños logró escapar de la persecución de las autoridades guatemaltecas y reapareció en Ciudad Trujillo, dirigiendo mensajes hacia Guatemala a través de la emisora “La Voz Dominicana”, acusando a los propios seguidores de Castillo Armas, de haberlo matado.
Gloria Bolaños no tuvo nada que ver con el crimen, amaba demasiado al presidente Castillo Armas, pero tenía problemas agudos con el círculo “liberacionista” de apoyo a Castillo Armas.
Aunque ella en su alegato niega la responsabilidad de Trujillo,   Raful cree que fue usada por Abbes de mampara para encubrirse y absolver a Trujillo, a quien Guatemala acusó públicamente del crimen.
Ella es una mujer de temple, anticomunista ferviente, honesta y sobre todo un misterio que seduce la imaginación histórica.
Gloria Bolaños asegura que Abbes García está vivo, señala que lo ha visto en varias ocasiones, que no murió en Haití, que todo fue  un simulacro coordinado por la   CIA para sacarlo de allí bajo el programa de protección de testigos, indica que ha cambiado parte  de su rostro a los 92 años, difícil de reconocer. Todo esto sale a relucir en esta obra que ponemos en circulación el martes siete de noviembre.
El hecho
El 26 de julio de 1957 por la noche, Castillo Armas, después de atender una reunión con empresarios, volvió a su habitación a descansar un rato antes de cenar.
Faltaban unos minutos para las nueve de la noche cuando decidió ir al comedor. En los últimos meses la casa presidencial estaba casi desierta y los guardias eran cada vez menos.
Castillo Armas sufrió dos disparos cuando iba de camino al comedor; la primera dama trató de hacerlo reaccionar mientras gritaba: “¡Se fue por las escaleras! ¡el soldado lo mató!” .
Cuando los guardias subieron, encontraron el cadáver del soldado Romeo Vásquez Sánchez, quien tenía 24 años y hacía dos meses que estaba al servicio de Casa Presidencial.
Castillo Armas, habla y saluda al público desde uno de los balcones de Palacio Nacional, sede en que caería asesinado la noche del 26 de julio de 1957.
Castillo Armas, habla y saluda al público desde uno de los balcones de Palacio Nacional, sede en que caería asesinado la noche del 26 de julio de 1957.
Tres hipótesis
Se han barajado tres probabilidades en torno a la responsabilidad del magnicidio: La primera es que actuó una sola persona, de identidad desconocida hasta el momento; la segunda es que se trató de un complot militar: Los investigadorespronto lograron reducir a dos sospechosos: los guardias Víctor Manuel Pedroza de 17 años y Arturo Gálvez de 25; ninguno de los dos tenía vínculos con comunistas y lo único que los incriminó fue su propio testimonio.
Pedroza dijo que Vásquez le prometió un mejor empleo si le ayudaba, y aseguró que los líderes del complot eran el teniente Arnulfo Reyes y el mayor Julio César Anleu; la tercera es la del complot del Estado Mayor:  El gobernador de Quetzaltenango, Alfonso Duarte, relató que unos meses antes del crimen recibió la visita de un periodista que le contó que tres personas,   habían llegado a su redacción para asegurarle que existía un plan para matar a Castillo Armas, por parte de altos militares y la cuarta hipótesis: venganza del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo
Las versiones divulgadas indican que el carro donde viajaban los asesinos de Castillo Armas, estaba a nombre de Carlos Gacel, un cubano que era agente de la Dirección General de Seguridad de Guatemala, pero que también servía como espía para el gobierno dominicano. Cuando lo capturaron aseguró que le habían robado el carro esa misma mañana, pero cuando se sintió acorralado delató a un colega dominicano que vivía en Guatemala: Johnny Abbes García, quien era un conocido pistolero al servicio del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo. Trinidad Oliva negó tener relación con los crímenes y un juez le dejó en libertad, pero el Ministerio Público consiguió una nueva orden de captura que ya no pudo utilizar por el derrocamiento del gobierno interino.
El libro de Raful se plantea como una deliciosa y apasionante lectura de hechos que han pasado, pero que por alguna razón siguen gravitando y atrayendo, cual moscas al plato de miel, a los lectores. El libro atrapa por la validez de su enfoque, la personalidad de los involucrados y el atractivo persistente que tiene la historia para cada ser humano.
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