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PARAQUENOSEREPITALAHISTORIA .Para los interesados en el tema y los olvidadizos de sus hechos, aquí están para consultar múltiples artículos escritos por diversas personalidades internacionales y del país. El monopólico poder de este tirano con la supresión de las libertades fundamentales, su terrorismo de Estado basado en muertes ,desapariciones, torturas y la restricción del derecho a disentir de las personas , son razones suficientes y valederas PARA QUE NO SE REPITA SU HISTORIA . HISTORY CAN NOT BE REPEATED VERSION EN INGLES

sábado, 28 de octubre de 2017

La prensa en la Era de los 12 años




La muestra permanecerá abierta al público hasta diciembre.
 
Una exposición en el Museo de la Resistencia desnuda la realidad de la prensa dominicana durante los 12 años del Gobierno de Balaguer
La Prensa en los 12 Años, es el título de la exposición temporal que exhibe el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana (MMRD), una muestra que desnuda la forma en que fue tratada la prensa en ese período de la vida social y política en República Dominicana. La exposición fruto de una investigación a cargo de la periodista Patricia Solano y dedicada a ese sector de la prensa que enfrentó la dictadura de Balaguer reportando y registrando los atropellos y violaciones a los derechos de los ciudadanos y de la que a su vez ellos mismos fueron víctimas, tiene como objetivo mos y el costo que pagó por ello trar el papel que jugó la prensa en la lucha por los derechos, la libertad y la democracia y el costo que pagó por ello.
La prensa durante la llamada era de los 12 años fue víctima de atropellos de todo tipo, amenazas, palizas, represión, torturas, cárceles y en algunos casos muertes, como consecuencia del trabajo que realizaba; hay alrededor de 40 casos debidamente documentados de violaciones al libre ejercicio de la prensa, tanto en la capital, como en el interior del país.
Durante el acto inaugural de la exhibición, que permanecerá abierta al público hasta diciembre, la directora general del museo, Luisa De Peña Díaz aseguró que “No es verdad que la gente podía escribir, había censura, lo que pasa es que el parámetro era la tiranía de Trujillo, donde él escribía en el Palacio lo que se iba a publicar, entonces ese no es un parámetro. Pero eso es parte de la percepción tergiversada que tiene la sociedad dominicana en relación a derechos, libertades y dictadura”.
En la exposición se muestran atropellos de toda índole, debidamente documentados desde el primero de julio de 1966 hasta las elecciones de 1978. Los hechos abarcan persecuciones, amenazas, encarcelamientos injustificados, golpizas, atentados, desapariciones y muertes.
Una de sus salas está dedicada a las ocho víctimas mortales que fueron los periodistas Guido Gil, Enrique Piera, Plinio Díaz Vargas, Abraham Rodríguez, Frank Cruz Bergés, Gregorio García Castro (Goyito), Orlando Martínez Corporán y Orlando Martínez. l
Una de las salas del museo está dedicada a las ocho víctimas mortales, los periodistas Guido Gil, Enrique Piera, Plinio Díaz Vargas, Abraham Rodríguez, Frank Cruz Bergés, Gregorio García Castro (Goyito), Orlando Martínez Corporán y Orlando Martínez Howley.
La muestra
Los asistentes a la exposición podrán ver además de fotografías de publicaciones en los diarios de circulación nacional de la época, un video de periodistas que trabajaron en los medios de entonces como Huchi Lora, Altagracia Paulino, Juan Bolívar Díaz, Margarita Cordero y el fotógrafo Valentin Pérez Terrero, donde hablan de sus experiencias durante el ejercicio de su profesión durante ese tiempo de la historia reciente de la República Dominicana.
En los 12 años (1966-1978) la prensa jugó un papel fundamental de denuncia, poniendo en evidencia los abusos cometidos contra la población por policías, militares y paramilitares.
Periodistas, como Enrique Piera, fueron víctimas de la práctica de la dictadura, que además de asesinar a la persona físicamente, también la asesinaba moralmente.
En el caso particular de Piera, asesinado por el mismo grupo que asesinó a Orlando Martínez Howley, como parte de la política de cometer crímenes para atribuírselos a la izquierda y a las fuerzas revolucionarias, fue asesinado dos veces, físicamente y luego quisieron asesinarlo moralmente, al iniciar una campaña de difamaciones sobre él. El Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, está ubicado en la calle Arzobispo Nouel 210, en la Ciudad Colonial. Está abierto al público de martes a domingos.
Sobre el museo
El Museo Memorial de la Resistencia Dominicana es un museo edificado en honor a los hombres y mujeres que lucharon contra la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo Molina y durante la llamada Era de los 12 años de gobierno de Joaquín Balaguer.
Rinde tributo a todas las familias que perdieron a alguno de sus miembros durante la sangrienta “Era de Trujillo” y los siguientes “12 años de Balaguer”, aunque también incluye los posteriores 10 años de gobierno reformista, 1986-1996.
“El Museo pretende rescatar y preservar la historia de esos héroes nacionales que en un determinado momento quedaron “olvidados” en las mentes de los dominicanos”, explica la entidad en su página web.
El museo cuenta con exposiciones permanentes acerca de los Héroes que intervinieron en las dictaduras de Rafael Leonidas Trujillo Molina y de Joaquín Balaguer. En sus instalaciones sobresale una réplica de la tristemente célebre cárcel de tortura llamada “La 40”, centro de tortura por excelencia durante la era de Trujillo. Cuenta con diversas exposiciones temporales, una tienda y un registro de víctimas donde es posible registrar una víctima de crimen durante estos períodos.
Objetivo
El objetivo mostrar el papel que jugó la prensa en la lucha por los derechos, la libertad y la democracia y el costo que pagó por ello”.

viernes, 27 de octubre de 2017

Ha fallecido el escritor y periodista Juan José Ayuso

SANTO DOMINGO. Ha fallecido, a los 77 años, el escritor y periodista Juan José Ayuso, quien se distinguió como reportero, investigador y columnista de varios diarios nacionales.
Ayuso, nacido en La Vega, en 1940, falleció anoche en Santo Domingo, semanas después de ser intervenido quirúrgicamente.
Sus restos serán velados en la funeraria Blandino, de la avenida Abraham Lincoln, en Santo Domingo de 10:00 a 3:00 p.m., mañana sábado.
En 1994, el comunicador ganó en la categoría Columnista el Premio a la Excelencia Periodista Dominicano, de la Fundación Pellerano Alfau, y en el 2011 obtuvo el Premio de la Fundación Corripio, Periodismo Escrito.
A partir de 1961, Ayuso laboró como reportero, investigador, columnista de los diarios El Caribe, Listín Diario, Última Hora, El Nacional.
En 1965, trabajó como director de Prensa del gobierno constitucionalista del coronel Francisco Alberto Caamaño, puesto que pasó a ocupar en el Gobierno Provisional de Héctor García-Godoy hasta 1966.
Además, fue director de Extensión Cultural de la Universidad Católica Madre y Maestra, del 1968 al 1972.
Se desempeñó como conferencista en varias provincias del país con temas de historia, literatura y ética profesional del periodismo (Moca, Santiago, Higüey, San Pedro de Macorís, San Francisco de Macorís, Mao, San Cristóbal).
De 1986 al 2007, laboró como vicepresidente de Comunicación del Grupo Empresarial Selman.
En 1992, obtuvo una la primera mención de honor del concurso acerca de la identidad dominicana, de Unión Latina, con su ensayo “Pasajeros en tránsito”.
Ayuso fue autor de proyectos para instrucción y educación sistemáticas a través de la radio y la televisión (guiones para 45 segundos a un minuto y para 15 a 25 minutos) en los temas de historia, derechos y deberes constitucionales y gramática y estilo.
El autor fenecido estaba casado con Luz Delfina de los Santos, y procreó a José Alejandro y Leticia Rosa.
Libros publicados
En el 2010, publicó el libro “El sargento Douglas Lucas. La Revolución Constitucionalista y Guerra Patria de 1965”. Además, escribió las obras “Todo por Trujillo”, “Pagar o matar”, “Estilo urgente” y “En busca del pueblo dominicano” e “Historia pendiente: Moca, 2 de mayo de 1861”, entre otras.

Justicia rehén del pecado de origen

Editorial Periodico Hoy.
En la era de Trujillo, la Justicia era un instrumento al servicio del sistema. Y aunque cubrió apariencias y tuvo algunas figuras probas, no pasó de ser una mala comedia. Luego vino el mandato de Juan Bosch, que fue el primer ensayo democrático y que debió ser un paso hacia la instauración de un régimen de plenos derechos, pero otra vez la sinrazón pudo más que la razón. Más adelante Joaquín Balaguer hizo de la justicia su bisturí de disección ideológica, con coroneles disfrazados de jueces y granada con la numeración limada omnipresente para justificar encierro de ideas.
Otros llegaron después ataviados de libertadores, pero el aparato judicial siguió siendo instrumento a la medida de la voluntad del jacho prendío dominante. Y a pesar de los saltos cualitativos introducidos por los relevos morados, todavía tenemos un estamento en el que la impunidad multiplica reincidencia y las fichas se mueven más por la voluntad política dominante que por la necesidad de un efectivo garante de libertades, derechos y seguridad ciudadana.
El común denominador en todas las etapas es que el aparato judicial ha sido un rehén de las fuerzas políticas dominantes, que antes como ahora, y quizás más adelante, siempre tratan de tener sus fichas políticas en posición de dominio. Hace falta una sacudida moral para que haya independencia judicial.

Tampoco se derrota con abstención #Venezuela

OSCAR MORALES RODRÍGUEZ

ECONOMISTA CON UN MAGISTER EN POLÍTICAS PÚBLICAS. COLABORADOR DE VARIOS MEDIOS NACIONALES.
Sobran las experiencias históricas para acordar resolver las diferencias por medio de mecanismos institucionales, pese a que en su momento estén desfigurados, manipulados o secuestrados. En otras palabras, siempre será preferible solventar las disputas de diferentes proyectos políticos utilizando el sufragio por encima de las fuerzas de las armas o las presiones anárquicas. Ahora bien, hay un sector que tiene una frase que hace mucho daño, la repite hasta el cansancio y la amplifica con placer: “Dictadura no sale con votos”.
Por fortuna, hay decenas de ejemplos que desmienten esa idea, empecemos. El régimen dictatorial de Augusto Pinochet convocó un plebiscito en 1988 y fue derrotado. La misma suerte tuvo la dictadura argentina con las elecciones de 1983. Los brasileños se expresaron en 1985 y terminaron con 21 años de horror. Uruguay vivió un proceso electoral –como resultado del Pacto del Club Naval- después de 12 años de un gobierno militar tiránico y ganó la oposición democrática. Los sandinistas con su revolución popular en Nicaragua sufrieron una derrota en 1990. Los polacos se adelantaron a la caída del Muro de Berlín y propinaron una derrota a los autoritarios comunistas en 1989. ¿Seguimos? Los guatemaltecos despacharon a las botas militares en 1985. Perú, a través de unos comicios generales en 1980 recuperó la democracia. Ecuador estremeció reinstalando la democracia en 1981 y los bolivianos hicieron lo propio en 1982.
Podrán decir: déjate de cuento, esos países son diferentes al nuestro y los contextos también son distintos. Está bien, pero salvando las particularidades de todos esos procesos, podemos decir que todos tienen un denominador común que calzan con el nuestro: Las elecciones se hicieron repletas de vicios, censuras, ventajismos por doquier, abusos por montones, amedrentamientos a los opositores, torturas y todas las violaciones a la ley que puedan imaginarse. Por citar un caso, en Chile el encargado de computar y transmitir los resultados fue el Ministerio del Interior.
Ciertamente, los diagnósticos no son lineales, mucho menos las estrategias para superar estos regímenes. No obstante, debemos coincidir en que la no participación electoral les deja el camino libre a los deseos totalitarios; la abstención simplemente es una resignación estéril o un orgullo inútil, pues, todavía la historia no ha documentado la caída de dictaduras gracias a la abstención. Al contrario, lo que dio frutos en esos casos de restablecimiento de la democracia, fue la lucha de organizaciones políticas y sociales integradas con vocerías consensuadas y coherentes, sin esperar salidas rápidas y ligeras, enfocadas en el adversario y lógicamente expresándose mediante el sufragio cuando le dieron la oportunidad.
Si no es así, entonces, ¿cuáles son las alternativas para expulsar del poder a los autoritarios? Por la fuerza de las armas, dicen unos, sin ofrecer su pellejo. Otros proclaman una “rebelión cívica” y no han visto un fusil ni en películas porque cierran los ojos. Un grupo cree que puede asaltar el poder desde Twitter. Millares eligen expresarse con soberbia pasiva y un orgullo inactivo. No son pocos los que apoyan una intervención extranjera, siempre y cuando ellos no sean los muertos. Y muchos sueñan con un golpe de estado donde un militar alzado le entregue caritativamente el poder a un civil.
No hay medidas estandarizadas para restituir la democracia. Sin embargo, hay ejemplos que instruyen. No sigamos haciendo acrobacias sobre un alambre flojo. El sociólogo Tulio Hernández lo sintetizo en menos de 140 caracteres: “Si los dos bandos, abstencionistas y electoralistas, se siguen odiando como se siente hoy en las redes, tenemos chavismo para 50 años”.

Chile: la muerte del poeta Pablo Neruda, En Foco

¿Fue asesinado el poeta chileno? Aunque un numeroso grupo de peritos internacionales concluyeron que Neruda no murió de cáncer, el misterio sobre la verdadera causa de su muerte se mantiene

Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Chile presenta ''Secretos de Estado''


De vez en cuando ha que releer la historia. La exposicion que se celebra en Chile llamada 'Secretos de estado'' quiere mostrar otra cara del golpe de estado a Salvador Allende
Informacion 

Muere en Chile general condenado por desaparición de tres uruguayos en 1973

El general del Ejército chileno Francisco Martínez Benavides murió hoy mientras cumplía condena por el secuestro calificado (desaparición) de tres jóvenes uruguayos en 1973, tras el golpe de Estado que dio inicio a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) en Chile.

Santiago de Chile, 26 oct (EFE).- El general del Ejército chileno Francisco Martínez Benavides murió hoy mientras cumplía condena por el secuestro calificado (desaparición) de tres jóvenes uruguayos en 1973, tras el golpe de Estado que dio inicio a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) en Chile.
Martínez Benavides, según informó su familia, falleció a causa de un cáncer terminal en el Hospital Militar de Santiago, después de recibir en 2014 una condena por diez años y un día por la desaparición de Ariel Arcos Latorre, Juan Povaschuk Galeazzo y Enrique Pargadoy Saquieres.
El ministro de Justicia, Jaime Campos, aseguró que el militar se encontraba internado en el recinto hospitalario desde el 30 de abril de 2017, "de manera que murió con todas las atenciones médicas que era posible prestarle y, por ende, en un entorno de pleno respeto a su dignidad y consideraciones humanitarias".
Martínez Benavides había solicitado hace algunos meses el indulto a la presidenta Michelle Bachelet debido a la enfermedad que lo aquejaba.
Su abogado defensor, Raúl Meza, lamentó este jueves el deceso del militar, al que, según afirmó, "en condición de enfermo terminal" se le negó "el derecho a morir con dignidad junto a sus seres queridos", dijo a los periodistas, pese a las declaraciones del ministro Campos.
Meza, que defiende a varios uniformados condenados por violaciones a los derechos humanos, aseveró que "la indolencia extrema del gobierno ha permitido un ensañamiento inexcusable con los enfermos terminales de Punta Peuco (nombre de la prisión destinada a militares y antiguos agentes)".
"Esperamos que en un futuro gobierno de Sebastián Piñera esta inhumanidad y venganza tenga un cambio sustancial", afirmó el letrado, dando por hecha la elección del candidato de la derecha en las presidenciales del próximo 19 de noviembre.
Meza ha defendido públicamente el otorgamiento de beneficios a los presos ancianos y enfermos de Punta Peuco, que alberga a unos 130 violadores de derechos humanos del régimen militar.
Tras el golpe militar, en septiembre de 1973, los tres uruguayos se ocultaban en una mina abandonada de la localidad de San José de Maipo, cercana a la cordillera de Los Andes, al parecer con la intención de huir hacia Argentina, pero fueron descubiertos y detenidos por carabineros.
La policía después los entregó a una patrulla militar para que fuesen trasladados al Estadio Nacional de Santiago, utilizado en ese entonces como campo de concentración de prisioneros políticos, pero nunca llegaron y permanecen detenidos hasta hoy.
El fallo judicial estableció que los uniformados torturaron reiteradamente a las víctimas mientras estuvieron detenidas, forzándolas incluso a tragar vidrio molido, como testificó el entonces un superviviente, Alfonso Brizuela Durán.
Los tres jóvenes uruguayos habían llegado a Chile como refugiados pocos meses antes, tras haber escapado de una asonada militar que estalló el 27 de junio de 1973.
Entre los justificativos del golpe en Chile, la dictadura de Pinochet afirmó que en el país Chile había "15.000 guerrilleros extranjeros", que tenían un plan para asesinar a miles de opositores al gobierno de Salvador Allende e implantar una dictadura marxista.
Durante la dictadura de Pinochet, según cifras oficiales, unas 3.200 personas murieron a manos de agentes del Estado, de las cuales 1.192 figuran aún como desaparecidas, y más de 33.000 como secuestrados, torturados y encarcelados por causas políticas.
El fallecimiento de Martínez Benavides se suma al de los exagentes de la dictadura Gustavo Muñoz, Pedro Vivian y José Fritz, quienes también murieron afectados por una enfermedad terminal y habían solicitado el indulto presidencial. EFE

EL MERENGUE Y TRUJILLO

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