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PARAQUENOSEREPITALAHISTORIA .Para los interesados en el tema y los olvidadizos de sus hechos, aquí están para consultar múltiples artículos escritos por diversas personalidades internacionales y del país. El monopólico poder de este tirano con la supresión de las libertades fundamentales, su terrorismo de Estado basado en muertes ,desapariciones, torturas y la restricción del derecho a disentir de las personas , son razones suficientes y valederas PARA QUE NO SE REPITA SU HISTORIA . HISTORY CAN NOT BE REPEATED VERSION EN INGLES

domingo, 8 de septiembre de 2013

Carlos León Pumarol, luchador de siempre






Escrito por: ÁNGELA PEÑA (A. PENA@.COM. DO)
Vivió la experiencia del martirio trujillista que lo encarceló en la Torre del Homenaje en diferentes ocasiones desde que descubrieron su participación en Juventud Revolucionaria junto a sus íntimos y vecinos de “La Primavera”, Pericles Franco Ornes y Francisco Alberto Henríquez, Chito, con cuyo hermano, “Gugú”, no solo participó en política sino también en deportes, como la natación que les inspiró  Johnny Weismuller.
 Es la historia oral, viviente, de esa organización, de la Juventud Democrática,  de agrupaciones de la extrema izquierda y del movimiento sindical por lo que actuó también impulsado por el ejemplo y la entereza de Heriberto Núñez, Freddy Valdez, Ángel Liz, los hermanos Viriato, Antinoe y Gilberto Fiallo, Miguel Fuertes Duarte, entre otros. Por eso le es también familiar el acontecer del Partido Revolucionario Democrático, el Frente Nacional y el accionar de los obreros del sur y el este de la República.
 La lucha contra el trujillato de Carlos Abraham León Pumarol se cita en casi todas las obras escritas tras el ajusticiamiento pero no se recogen sus pormenores porque fue principalmente clandestina aunque todos sus pasos los conocía el régimen. Ludovino Fernández, colaborador de la dictadura, lo exoneró en una ocasión de presentarse diariamente  alegando: “¿Dónde tú te metes que yo no me entere?”.
 El primer interrogatorio se lo practicó Celito Peña Morro, subsecretario de la presidencia, en la calle Las Damas, acusado de conspirar en una cena que organizó Pericles Franco y cuyo invitado principal era el jurista Álvaro Brunster a quien aquel había conocido cuando hacía el bachillerato en Chile. “Conoció a Pericles y lo enroló en la extrema izquierda”, afirma. Recuerda en ese encuentro, además de los citados, a Chito Henríquez, Pedro Mir, Ramón Grullón Martínez.
 Era 1944 y en “Ciudad Trujillo” se celebraba el Congreso de la Juventud, convocado por Trujillo para “conmemorar el centenario de la República y preparar su reelección. Toda esa juventud seleccionada por cónsules y embajadores”, significa, cantarían las glorias del déspota.
A esta participación de Carlos León se agregaba el que su padre había sido fichado por el régimen por haberse negado a escribir una carta favoreciendo el cambio de nombre de la capital y porque no se había inscrito en el Partido Dominicano. “Peña Morro me dijo que yo no estaba cooperando con el gobierno, contesté que no lo iba a hacer y ahí caí en la lista negra”. Estaba en quinto año de Derecho pero nunca le permitieron hacer la tesis.
Chito Henríquez, declara, “fue el que más se destacó reclutando gente para el movimiento contra Trujillo. Yo, desde 1944 a 1946 estuve organizando, llamando la atención sobre dos aspectos: la introducción de un panfleto por debajo de las puertas de las habitaciones del hotel donde se realizaba el congreso y en 1945 repartiendo panfletos  denunciando la ausencia de democracia. En la redacción del primero estuvimos Manuel Mena Blonda, Pericles, Chito, yo y en la distribución del otro me tocó el ensanche Lugo, por la noche. Los que estuvieron por la zona colonial cayeron casi todos presos, entre ellos mi primo Alfredo Lebrón Pumarol, Juan Doucudray, Manuel Mena Blonda, José Ramón Martínez Burgos”.
Luego tomó parte en reclutamientos en diferentes localidades. “En Santiago Hilda Pérez y Rafael Moore Garrido; en San Pedro de Macorís los hermanos Mella Chavier; en San Francisco de Macorís los hermanos Ramón, Frank y Cecilio Grullón…
León Pumarol perteneció al Comité Político de Juventud Revolucionaria que integraban, además, Mena Blonda, Martínez Burgos, Diego Bordas Hernández y Félix Servio Doucudray. “Sabíamos el riesgo, estábamos conscientes de que iríamos a prisión si nos descubrían y creamos la táctica, en caso de caer, de que nadie mencionaría nombres”.
En prisión. En 1946 le apresaron acusado de formar grupos ilegales que querían derrocar el gobierno. “Cayeron también Germán Emilio Ornes, Bolívar Kunhardt, el licenciado Heriberto Núñez y los tres hermanos Fiallo. Ya se había creado un grupo de unidad entre las tres fuerzas clandestinas”, explica, y acota que nunca se supo quien los denunció.
En celda solitaria, durmiendo en el suelo en forma de ele, amenazado con que sería lanzado a La Caleta si no hablaba, impedido de recibir visitas ni alimentos, conoció al “grupo Comunista” del que sólo había escuchado hablar. Le impresionaron y estimularon.
Lograron convencer a Federico Fiallo de que no conspiraban y los liberaron “cuando ya se había creado el convenio con Trujillo de que vendría el grupo de extrema izquierda que estaba en el exilio, a participar en política. “Me soltaron con condiciones”.
“Al salir el grupo PSP (Partido Socialista Popular) de la clandestinidad,  convencen a Juventud Revolucionaria de que salga a la legalidad, yo no estaba de acuerdo porque consideraba que Trujillo preparaba el terreno para la reelección, en 1947, y dije que no firmaba la salida de Juventud Revolucionaria como Juventud Democrática”, explica.
Además, al salir de la cárcel, Carlos León encontró una situación familiar desgarradora debido a su lucha: ninguno podía trabajar y él se sintió comprometido a ayudarlos, aunque nunca abandonó Juventud Democrática. “Me seguía considerando miembro”.
Fue reapresado en 1947 cuando Fiallo descubrió las células de los pueblos y comprobó el engaño. “Me llevaron al local del Partido Dominicano en la George Washington y ahí me interrogan Fiallo y Cucho Álvarez acusándome junto a Roberto MacCabe y Chito Henríquez… Cuando el caso va donde Trujillo la opinión de Federico Fiallo se impuso y estuve preso hasta 1949”.
 Trabajó a partir de entonces como empleado de una distribuidora de pasta dental  aunque no exento de problemas: no le daban pasaporte ni le permitían salir y en 1953 debió entrenarse para ir a Corea marchando todas las mañanas en Sans Soucí a pesar de su matrimonio y esposa embarazada. Libre, continuó su vida y llegó a gerente de esa firma, luego fundó una publicitaria, hasta 1986 que se unió a un grupo de consultores donde estuvo hasta 2004.
Nació en Santo Domingo el 15 de junio de 1921, hijo de Oscar León del Valle y Rachel Pumarol de León, descendientes de judío sefardita y del  barcelonés al que llamaban “almirante de la flota dominicana”  que recibió el cadáver de Duarte. Alumno  del colegio Cervantes que dirigía Gracita Álvarez de Tejera, se graduó de bachiller  en La Normal Superior.
Está casado con Venecia Villalón, madre de sus hijos Pilar, Carlos Guillermo, Rosario y Carmen Rita.
Pide una aclaración final: En su libro “Lucha contra Trujillo 1930-1961”, Juan José Ayuso consigna: “El primer Comité Central de la Juventud Revolucionaria fue formado por Manuel Mena Blonda, Félix Servio Ducoudray Mansfield, Diego Bordas Hernández y Carlos León Pumarol”. Sin embargo, pone entre paréntesis: “(Lebrón, no León)”. Pero efectivamente es León, no Lebrón.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Los jueces chilenos piden perdón por sus 'omisiones' durante la dictadura

La principal organización gremial de jueces de Chile pidió hoy por primera vez perdón por sus "acciones y omisiones" durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), en medio del debate generado por la próxima conmemoración del 40 aniversario del golpe de Estado. "El Poder Judicial y, en especial, la Corte Suprema de la época, claudicaron en su labor esencial de tutelar los derechos fundamentales y proteger a quienes fueron víctimas del abuso estatal", señaló en un comunicado la Asociación de Magistrados del Poder Judicial. Este gesto se suma a distintas declaraciones de condena a las violaciones de derechos humanos y a peticiones de perdón hechas por políticos de derecha, como el ministro del Interior Andrés Chadwick o el senador Hernán Larraín, que fueron partidarios del régimen. "Nuestra judicatura incurrió en acciones y omisiones impropias de su función, al haberse negado, salvo aisladas pero valiosas excepciones que nos honran, a prestar protección a quienes reclamaron una y otra vez su intervención", indicaron los magistrados. La Asociación recalcó que "el Poder Judicial pudo y debió hacer mucho más", y puso como ejemplo el rechazo de miles de recursos de amparo en los tribunales, la negativa sistemática a investigar los hechos y la renuencia a acudir personalmente a centros de detención y tortura. "Estimamos que ha llegado la hora de pedir perdón", declaró la Asociación, que invitó a la Corte Suprema a realizar también una autocrítica por sus actuaciones y omisiones y por no dispensar a las víctimas "la protección jurisdiccional que tanto le fue reclamada". Durante la dictadura, unas 3.200 personas fallecieron y 38.000 sufrieron prisión política o tortura. El régimen militar, que se prolongó por 17 años, contó no solo con el apoyo de las Fuerzas Armadas sino también con la anuencia de influyentes sectores civiles, entre ellos el Poder Judicial, poderosos grupos empresariales y varios medios de comunicación.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Manuel Guerrero: Nadie diría que Hitler hizo buenas carreteras

El hijo del profesor degollado en 1985 hizo una analogía con los argumentos de los partidarios de Pinochet. En Cooperativa agregó que el Presidente Piñera debió pensar en los "cómplices pasivos" cuando armó su gabinete. "En el caso de Hitler, a nadie se le ocurriría decir 'sabes que también hizo cosas buenas, por ejemplo las carreteras son buenas'. No hay comparación entre las carreteras de Hitler y las matanzas. Lo mismo debe ser respecto a Pinochet", Lo dice Manuel Guerrero, hijo del profesor degollado en 1985 junto a José Manuel Parada y Santiago Nattino. El sociólogo, quien tenía 14 años cuando su padre fue asesinado por un comando de Carabineros, entregó en Una Nueva Mañana en Cooperativa su testimonio a 40 años del golpe de Estado que terminó con el Gobierno de Salvador Allende y dio inicio a la dictadura militar que estuvo en el poder hasta 1990 en Chile. Como parte fundamental de llegar a un camino de paz y justicia, Guerrero afirmó que se deben dejar atrás los homenajes que recuerdan al líder golpista: "La carretera austral debe dejar de portar el nombre de Augusto Pinochet. En las clases de liderazgo de las fuerzas armadas debe salir Pinochet como el ejemplo que se da como un gran líder. Cuando demos ese paso habremos dado el paso de un reencuentro real y sano". Siempre los acolitos de los tiradores habla de sus obrasde infraestructuras. Pedir perdón no debe ser un cálculo hipócrita Guerrero se refirió de forma crítica a las peticiones de perdón de algunas figuras de la derecha como el senador de la UDI Hernán Larraín: "Hay personeros que piden perdón. A mí me parece que es un gesto noble en la medida que no sea un cálculo hipócrita para aparentar algo en que no ha habido elaboración". "El perdón concreto en el caso de violaciones a los Derechos Humanos es respecto de los crímenes de lesa humanidad, contra la humanidad. Aquí hubo personas que en forma organizada desde el Estado violaron no solo cuerpos y derechos sino que violaron lo más humano del ser humano. Sometieron a personas a tales grados de vejámenes que los dejaron convertidos en paquetes. Los militares hablaban del traslado de televisores", expuso. "Ese perdón debe ser honesto y requiere no solo un gesto de arrepentimiento sino además una colaboración en el campo de la justicia para que haya castigo, reparación y así sí un camino hacia la paz", planteó el sociólogo. Piñera habló a destiempo Ante palabras del Presidente Piñera en relación a que hubo cómplices pasivos de la dictadura, opinó que "me parce que es una pedida de perdón a destiempo. Si él tiene la convicción profunda, y espero que sea responsable en sus dichos, de que hay cómplices pasivos, hubiese sido interesante que lo manifestara cuando conformó el Gabinete, cuando armó el Gobierno: hace cuatro años no haber invitado al Gobierno a gente que no solamente fue cómplice pasivo sino cómplice activo". Entre las autridades que cuestiona Guerrero, nombró a "Joaquín Lavín, (Cristián) Larroulet, Andrés Chadwick. No solamente son los Pinochet boys que participaron en Chacarilla sino que formaron parte activa del Gobierno de Pinochet con cargos de confianza y responsabilidad". "Justificaron, avalaron ideológicamente y fueron completamente parte de un Gobierno que fue una dictadura terrorista de acuerdo con los documentos oficiales del Estado y la conciencia moral del conjunto de la humanidad", sentenció.

martes, 3 de septiembre de 2013

Combatientes Guerra Abril ven el país debe ser destrujillizado

Se dijo que a 48 años de la guerra no hay partido de izquierda e invasión USA transculturizó RD Escrito por: Soila Paniagua (s.paniagua@hoy.com.do) Intelectuales combatientes de la Revuelta de Abril de 1965 plantearon anoche que esa gesta fue el mayor esfuerzo de los dominicanos por la democracia y coincidieron en que aún hay puntos pendientes, como son la “destrujillización” y el fortalecimiento institucional. El tema fue tratado en un conversatorio sobre la Guerra de Abril de 1965 en ocasión de conmemorarse el 48 aniversario del fin de la guerra patria de 1965 y la renuncia del Gobierno Constitucionalista en Armas, presidido por Francisco Alberto Caamaño que se llevó a cabo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), a través de la Sala Memorial de Abril. En el conversatorio participaron Rafael Taveras, Juan José Ayuso, Porfirio García, Roberto Cassá, Tirso Mejía Ricart, Hugo Tolentino Dipp, Luisa Navarro, Teresa Espaillat, Jesús de la Rosa, Bonaparte Gautreaux Piñeyro y Félix Frank Ayuso, quien fue el moderador. Se planteó que esa gesta debe ser analizada y retomada para empezar a dejar atrás la derrotada que ideológicamente se impuso y retomar aspectos por los que se inició la lucha. Se recordó el 29 de agosto de 1965 en que la ciudad de Santo Domingo fue objeto de un feroz bombardeo, donde el objetivo principal fue el barrio de San Carlos, bombardeo que se prolongó desde 7:30 de la noche a 2:00 de la madrugada y que pese a que una comisión enviada por el gobierno revolucionario en armas que integraban Claudio Caamaño y Héctor Aristy pactó un cese al fuego, continuaron cayendo bombas y tiros, afectando a constitucionalistas y miembros de tropas invasoras, muriendo cuatro civiles y dejó 10 heridos. El acta institucional se firmó el 30 de agosto.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Hace 52 años la OEA impuso sanciones a RD por el atentado de Trujillo contra Betancourt

Escrito por: Chichi De Jesús Reyes (Chichidejesus46@hotmail.com) Hace 52 años que la Organización de Estados Americanos (OEA) impuso sanciones diplomáticas y económicas contra República Dominicana por la virtual participación del dictador Rafael L. Trujillo en el atentado contra el presidente de Venezuela Rómulo Betancourt, ocurrido el 24 de junio de 1960. La decisión fue adoptada a unanimidad en la VI Conferencia de Cancilleres, celebrada en San José, Costa Rica, con la participación de todos los países miembros del organismo regional. La reunión fue convocada de urgencia por Venezuela, cuyas autoridades exigieron la ruptura de las relaciones diplomáticas y económicas de los países de América con el gobierno de Trujillo. Venezuela demandó de la OEA una profunda investigación del caso y se designó una comisión integrada por Estados Unidos, Panamá, Uruguay y Argentina, que encontraron pruebas fehacientes que comprometían a República Dominicana a y a su gobierno. Cuando aprobaron las sanciones ocupaba la presidencia de la República Héctor B. Trujillo Molina, quien fue designado “de oficio” dentro de una escaramuza del régimen de Trujillo dirigido a desvirtuar su responsabilidad en el intento de magnicidio contra Betancourt. Era vicepresidente el doctor Joaquín Balaguer, quien asumió el poder semanas después, con la renuncia de Negro Trujillo. Enterado el gobierno de Betancourt de las nuevas estrategias de Trujillo para mantener su hegemonía sobre el pueblo dominicano se promovieron nuevas demandas para que se materializaran con mayor celeridad las sanciones económicas contra el país, lo que impidió que el petróleo y sus derivados, así como las piezas de repuestos para aviones y vehículos, entraran regularmente a suelo dominicano. Ante la crisis que la situación creo y con el objetivo de agenciarse partidas de combustibles, principalmente gasolina, Johnny Abbes reforzó sus contactos con autoridades de Haití, para lograr que el producto llegara por la frontera. Además, se hacían gestiones en Oriente para comprar combustible al precio que fuera, con República Dominicana pagando el sobreprecio, debido principalmente a las largas distancias. Más adelante Abbes emprendió acciones para establecer contactos con países socialistas de Europa para abrir una relación de intercambio comercial. Con tales fines fue a Checoslovaquia y Polonia y de regreso estableció una nueva empresa, mientras la radio oficial anunciaba la venta de productos checos y carros holandeses. Pero la situación internacional no cambiaba para Trujillo. Estados Unidos anunció la suspensión de la cuota azucarera otorgada a República Dominicana para la venta preferencial en el mercado norteamericano, medida que fue anunciada por el gobierno del presidente Eisenhower, y que fue mantenida por el nuevo gobernante John F. Kennedy. El atentado Betancourt había salido de su residencia en horas de la mañana y su automóvil era seguido por otros vehículos de dignatarios y oficiales de seguridad. Tomaron la avenida de Los Próceres, en Caracas, para dirigirse a presenciar un desfile militar, con ocasión del Día del Ejército. Cuando el carro presidencial pasó junto a un automóvil Oldsmobile, verde claro, de cuatro puertas; una violenta explosión desvirtuó el espacio. El coche del presidente salió disparado hacia el otro lado de la avenida y se incendió. Uno de sus ocupantes murió en el acto y Betancourt y sus demás acompañantes sufrieron heridas y quemaduras de segundo y tercer grados. De inmediato la Policía venezolana entró en acción y arrestó a los ocupantes del carro suicida. En Santo Domingo las informaciones sobre “la muerte” del presidente de Venezuela fueron transmitidas con un tono de júbilo y alegría, pero Betancourt no había muerto en el atentado. Había sufrido quemaduras en los brazos y parte de la cara. A su regreso a la casa presidencial habló al pueblo venezolano y sin rémoras ni titubeos acusó a Trujillo de ser “el responsable de los hechos”.

lunes, 19 de agosto de 2013

"No todo fue color de rosa"

Un hijo del Luis Alberti cuenta que no todo fue color de rosa para los músicos preferidos de Trujilo Por Irving Alberti Tió.
Santo Domingo. Me he decidido a escribir esta historia, porque ya paso de los 77, y no quisiera morir sin que el pueblo sepa que las cosas no fueron siempre color de rosa, como dice el título de este artículo. Mi padre fue trujillista por las circunstancias de la época, sin doble moral, no como otros, que fueron grandes trujillistas con beneficios y maldades, y ahora ellos o sus descendientes lo quieren negar a toda costa. Como músico, gozó del privilegio, para entonces, de ser el director de orquesta escogido por el dictador, 1ero.: para imponer el merengue como música representativa de nuestra dominicanidad en los salones de la alta sociedad, donde era repudiado este ritmo, y 2do.: para que de ahí en adelante se convirtiera en la orquesta preferida para todas sus fiestas. En eso pasó mi padre, Luis Alberti, cerca de 30 años. Prácticamente desde el comienzo de la dictadura, en las famosas revistas cívicas, hasta casi al final de la Era, etapa en la que sucedió lo que voy a contarles. Muchas personas consideran a Porfirio Rubirosa casi como si fuera un Don Juan, héroe legendario de los viejos tiempos, apreciación incorrecta, pues los músicos, camareros, soldados de menor rango, etc. sufrían a menudo su prepotencia y sus desplantes, que a veces se tornaban peligrosos -dada la importancia que este señor tenía como amigo y "maipiolo" de Ramfis y por su posición privilegiada dentro del engranaje de la dictadura. He sabido de algunos de los grandes músicos dominicanos que sufrieron la embestida de este jactancioso abusador. Resulta que en la casa de Nene Trujillo se celebraba el cumpleaños de alguien de la familia, y todo transcurría con normalidad, como siempre sucedía en tantas fiestas de este tipo, hasta que al Sr. Rubirosa se le ocurrió solicitar a los músicos una pieza que había pasado de moda hacía mucho tiempo y, por tanto, la orquesta no la tenía en el repertorio. De nada le valió a mi padre, con todo el respeto y la precaución que mandaba el momento, luego de pedirle excusas, indicarle que ellos buscarían en sus archivos para tener lista la pieza para la próxima ocasión. El hombre masculló algo entre dientes, y aparentó que había aceptado las razones, aunque dio la impresión que no había quedado conforme. En el momento en que la fiesta está en su clímax, y los tragos están haciendo su efecto sobre los fiesteros, se procede a tocar uno de los merengues de loas al dictador. Todo el mundo baila, y cuando se termina la pieza, uno de los perros de presa de Ramfis abraza a Rafael Colón, y se lo lleva por uno de los pasillos de la casa donde nadie lo veía. Pedro Tejeda, el trombonista de la orquesta, se va detrás sin que lo vean, y observa aterrorizado cuando este señor le propina varios maquinazos a Rafael, quien cae al suelo en un baño de sangre. Inmediatamente, Pedro va donde mi padre, y le dice: "Luis, allí están matando a Rafael". Mi padre va al sitio que Pedro le señala, y encuentra a Rafael en el piso y al militar con su pistola en la mano, arrodillado a su lado. Cuando mi padre le increpa por lo que está haciendo, este señor le pone la pistola sobada en la cara a mi padre, y le dice: "Luis, tú y yo somos amigos, pero por Ramfis yo hasta a mi padre lo mato". Eso creó un malestar muy grande entre los músicos de la orquesta, porque sabían que de ahí en adelante no se sentirían seguros, aparte de tratar de apaciguar a Tapacán, que era hermano de Rafael, y quería ir a tomar cuentas. Pedro aprovecha un descuido de estos señores, y monta a Rafael en la guagua de los músicos y le dice al chofer, que era de mucha confianza, llévate a Rafael para su casa en San Cristóbal, y no te detengas por nada ni por nadie. Transcurrido el tiempo los militares notan la ausencia de Rafael, y comienza un interrogatorio para saber dónde está. De los músicos, el único que lo sabe es Pedro Tejeda, y calla, porque piensa que donde esté lo van a buscar para matarlo, y por esta razón se mantiene en silencio. Incómodos porque no aparece Rafael, los músicos son llevados al patio y puestos frente a una pared, donde el gran "moralista" Porfirio Rubirosa les da una cátedra de moral, y les reprocha a los músicos que no sirven para nada, y que él lo que debería hacerles es aplicarles la fusta para que sepan de respeto. Luego aparecen varios guardias con ametralladoras y fusiles, y se paran frente a los músicos como cuando se va a ejecutar a las personas. En esta situación no sabemos cuánto tiempo pasó, pudieron ser 5 minutos, 10 minutos o 15 minutos, pero lo que yo sé es que mi padre me contó que fue el tiempo más angustioso de su vida. Luego parece que recapacitaron, y los obligaron a tocar de nuevo, hasta que la fiesta se terminó. Al otro día, parece que luego que bajó el efecto de la borrachera, mandaron a buscar a Rafael Colón y a Pedro Tejeda en un jeep de la aviación. Pedro, en un gesto increíble para la época, se metió en su casa, tomó un machete y les dijo: "Si me quieren matar, mátenme dentro de mi casa". Al ver la actitud de Pedro, siguieron para donde Rafael, y se lo llevaron a la aviación. En dichas oficinas, uno de los amigos de Ramfis le pidió excusas a Rafael, y le dieron RD$500.00, con lo que ellos pensaron que quedaba todo zanjado. Este suceso y otras cosas que pasaron después, hicieron que mi padre sufriera una gran depresión y una complicación mayor de la diabetes que ya sufría, lo que se constituyó en la causa principal de su renuncia en la orquesta. Luego de la partida de los Trujillo, mi padre se fue recuperando paulatinamente de la depresión, hasta volver de nuevo a su estado normal. Con esta narración volvemos al título de este artículo, "No todo fue color de rosa", aún para las personas cercanas a Trujillo, como lo fue mi padre Luis Alberti. rvincito2@hotmail.com

EL MERENGUE Y TRUJILLO

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CUENTO SOBRE LA DICTADURA DE TRUJILLO

COMUNICACION Y PRENSA EN LA DICTADURA DE TRUJILLO

POESIA EN LA DICTADURA