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PARAQUENOSEREPITALAHISTORIA .Para los interesados en el tema y los olvidadizos de sus hechos, aquí están para consultar múltiples artículos escritos por diversas personalidades internacionales y del país. El monopólico poder de este tirano con la supresión de las libertades fundamentales, su terrorismo de Estado basado en muertes ,desapariciones, torturas y la restricción del derecho a disentir de las personas , son razones suficientes y valederas PARA QUE NO SE REPITA SU HISTORIA . HISTORY CAN NOT BE REPEATED VERSION EN INGLES

miércoles, 2 de abril de 2014

Militares Constitucionalistas apoyan investigación por muerte Manolo Tavárez Justo


Por Yarilis Calcagno
Santo Domingo, República Dominicana- El presidente de la Fundación de Militares Constitucionalistas, Andrés Fortunato, manifestó su respaldo al proceso de investigación que lleva a cabo la Procuraduría a fin de esclarecer la muerte de Manolo Tavárez Justo.
Fortunato consideró que es necesario que la justicia ventile las cosas ocultas que están detrás de estos crímenes de la historia, aunque dijo que el general Ramiro Matos, acusado por la familia de Manolo Tavárez, es un militar correcto, pero que es a la justicia a la que compete establecer si tuvo algún grado de responsabilidad o no en la muerte del líder del movimiento 14 de Junio.
Este martes la Fundación de Militares Constitucionalistas hizo al presidente varias peticiones, entre estas, ordenar que les sea permitido izar la bandera nacional junto a policías y militares activos los días 24 y 28 de este mes, en ocasión al 49 aniversario de la Guerra de Abril del 1965.

Hipócritas, pero con criterio


02.04.2014 | 02:26
El Servicio de Protocolo del Estado, en colaboración quizá con el Instituto de Salud Carlos III (centro de referencia epidemiológica), debería elaborar un código de buen gobierno del Gobierno en su trato con dictadores. Habrá que combinar criterios, como el estado de nuestros principios, la crueldad y el desparpajo del dictador, el interés económico en mantener lazos y el servicio a la estrategia militar de Occidente, pero el caso es que haya unos criterios. Si a la vista de éstos hay que postrarse ante los dirigentes de la República China, inclinarse por la cintura ante los monarcas feudales del Golfo, marcar cierta distancia, pero sin pasarse, ante Raúl Castro e irse a un rincón a vomitar tras dar la mano a Obiang Nguema, hágase. La cuestión está en que haya criterios, se apliquen, cada cerdo tenga la pocilga o la suite que le corresponda y no haya que improvisar la hipocresía.

Las dictaduras en América Latina, ¿por dónde empezar?


Conmemorando 50 Años del Golpe Militar en Brasil


Alainet


La historia de América está constituida por procesos exógenos que marcan profundamente su manera de ser y de estar en este mundo. Desde Brasil es tan difícil hablar de América Latina. Al final las cosas que suceden ” allí en América Latina”…Aun más dictaduras que han pasado aquí y siguen pasando como un espectro que nos persigue sombríamente. Y aún quedan muchas preguntas en el aire: ¿Por qué existían esas dictaduras? ¿A quiénes favorecían? ¿Sirvió para instalar esta forma de sociedad? ¿Había similitudes entre ellos? ¿Los grupos económicos que estaban detrás? ¿Los modelos de desarrollo que han guiado el proyecto económico en curso? ¿Policía que heredamos? De todos modos, muchas cuestiones que necesitan respuesta y poco a poco van saliendo a la palestra, y en Brasil en particular, a finales de este año, cuando el golpe de estado cumple 50 años.
La historia de los golpes de Estado de América Latina no se restringe al siglo pasado. En la historia reciente de América Latina podemos recordar al menos dos intentos y tres golpes de estado que fueron instituidos en el siglo XXI. Hablamos del intento de golpe de estado en Venezuela en abril de 2002 y Bolivia en 2008, consolidada golpe de Estado en Haití en febrero de 2004, en Honduras, en junio de 2009, y en Paraguay en julio de 2012. Con todo este ciclo de nuevos movimientos, ¿Se comporta y actúa con la izquierda en América Latina hoy en día? ¿Cómo es la solidaridad concreta y permanente? ¿Hemos perdido la sensación de que el internacionalismo socialista? En segunda década del siglo 21, algunas organizaciones que tienen un trabajo, cualquiera que sea, de solidaridad con América Latina y el Caribe. Ellos existen y actúan, pero son pocos.
Y aquí viene una ola de nostalgia. Me estoy acordando de mi juventud, cuando soñaba con estar en las montañas de Nicaragua, la cosecha de café, el apoyo al proceso de alfabetización, el aprendizaje de esas mujeres increíbles que enseñaron tanto espíritu revolucionario. Llegó al poder en 1979, la Revolución Sandinista. Imagínese el momento: entrar en los años 80, la famosa ” década perdida”. La década del nacimiento de los yuppies de Wall Street. Ese momento, ¿no? Un pequeño país en América Central resuelve enfrentar al enemigo. Y lograr una revolución que fue destruida principalmente por la acción de los contrarrevolucionarios que no dejaron Nicaragua en paz. En millones de dólares de fondos del gobierno de los EE.UU. a través de la CIA alimentan una guerra sin fin contra las transformaciones que tuvieron el país (la reforma agraria, la alfabetización, la participación del público, etc.)
En los años 70 y 80 del siglo pasado hemos vivido en nuestro pequeño rincón del mundo situaciones absolutamente dispares. Mientras que la Revolución Sandinista nos hizo soñar, en la década del Cono Sur de 70 fue desangrado por la tortura y la muerte. Argentina, con sus 30 mil desaparecidos Dictadura se inició en 1976 y duró hasta 1983. El Chile de Pinochet, 1973-1990. Uruguay, 1973-1985. La dictadura del Paraguay 1954-1989, Alfredo Stroessner, presenta características más específicas, pero con la Operación Cóndor resolución, desde el punto de vista de la dictadura, los posibles desajustes que se encontraban en la zona. La estrategia de síntesis de la acción en el Cono Sur – Operación Cóndor – plantadas con terror el secuestro y la persecución.
Y esos 70, 80 y hasta principios de los 90 era fuerte en el sentimiento izquierda occidental y la práctica de la solidaridad internacional.
Había comités de todo el mundo en apoyo de la Revolución Sandinista. El exilado político sudamericano podría buscar asilo político en Francia, Holanda, México, mientras que en muchos países se constituyeron comités para apoyar a los refugiados. Eran charlas organizadas, exposiciones, conciertos, etc. Parecía famosa frase más real del Che: “Si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, entonces somos compañeros. “
Finalizando el siglo XX en América Latina, hemos vivido esos momentos una región que se estaba deshilachada hacia el norte y hacia el sur por los procesos radicalizados que nos hizo llegar el siglo XXI marcado por mucha lucha, resistencia, la violencia, la solidaridad, la tortura, las desapariciones y sed loca a vernos como región y como una sola pelea. Al mismo tiempo, las dictaduras estaban terminando e las democracias fueron domando las populaciones por el consumismo y los programas compensatorios.
En Brasil hace 50 años, un golpe muy duro golpeó al país. El primero de una serie de golpes en el Cono Sur. En 1964 no fue sólo la dictadura que comenzó en Brasil. Ahi se fue gestando una ola de golpes de Estado cívico-militares que impusieron un modelo de desarrollo basado en los que favorecen los grandes grupos económicos del Cono Sur, un proceso de la deuda pública que nos hace pagar una cuenta enorme hasta la actualidad, el término de los procesos que intentaban impulsar reformas fundamentales y, la criminalización sistemática de las luchas sociales y movimientos.
Que hemos heredado como sociedad cincuenta años después del golpe de Estado y 29 años de democratización que empezó en 1985? Redemocratizamos más la sociedad? Desmilitarizamos la policía? Hicimos auditoría de la deuda externa como se prevé en la Constitución del 88, la “Constituyente Ciudadano “? Hicimos las reformas básicas anunciadas por João Goulart en 13 de marzo 1964?
Memoria, verdad y justicia! Memoria tan importante saber quiénes somos, de dónde venimos, como nos formamos, como resistimos, como luchamos, como celebramos, cómo nos expresamos culturalmente. La redención de las injusticias cometidas, los crímenes de los torturadores, de los grupos económicos, por los gobernantes de entonces y por los organismos internacionales que apoyan a los dictadores política y financieramente. Verdad para contar la historia de manera diferente. Lamarca , Marighella , Herzog, Rubens Paiva, Zuzu Angel, y muchos y muchas más son las referencias de nuestra lucha y resistencia. Justicia en un país que sigue mandando el latifundio rebobinada por agrobusiness. Manda quien tiene. Manda quien es rico. Y esto es tan naturalizada que la policía militar puede hacer lo que quiera en la favela. ¿Puede todo, a un coche de la policía arrastrar una madre en la calle, como si transportase un paquete de carne. Un sentido de la impunidad y la legitimidad que otorga el Estado a estas criaturas que cometen un acto de este tipo.
Lo que hemos heredado de la dictadura militar instaladas en América Latina?
No tuvimos tantos muertos o desaparecidos como en Argentina, Paraguay y Chile. El proceso de revelar y reparar las violaciones de los derechos humanos también se dio de manera diferente. En Argentina, el ex dictador argentino Jorge Rafael Videla falleció en prisión en 2013 a los 87 años. Él cumplió dos condenas a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos durante el próximo período de la dictadura argentina (1976-1981) preso en la cárcel pública.
Tanto Argentina como Uruguay parecen mirar más de cerca el pasado, para lograr avanzar hacia la democratización de sus sociedades. Y pasos más grandes, que en nuestra sociedad, me parece a mí.
Tiembla de indignación ante toda injusticia. Ese sentimiento de solidaridad internacional tan fuerte que hemos vivido en el comienzo de la fase actual del capitalismo financiero – 80, 90 se enfoca cada vez más en situaciones precisas del día a día de la gente. Es necesario también el traspaso de las fronteras y horizontes y mirar nuestro mundo con los ojos de companheirxs parece cada vez más urgente y necesario. Aquí y allá.
La Campaña Continental contra el ALCA en el año 2002 puso en marcha el Foro Social Mundial fue uno de esos esfuerzos magistrales para ser un continente con todas nuestras diferencias.
Hay una escalada militar cada vez mayor en toda nuestra región y del mundo. Cada vez más las leyes antidemocráticas entran en juego. Toma ventaja de los grandes eventos para adoptar dichas leyes. ¿Quién vendió las armas durante la dictadura? ¿Quién vende armas hoy en día? ¿Quiénes son estos millones siendo proveedor de armas y compra de equipos para la Copa del Mundo? Sólo las bolas de cauchos U$ 15 millones. ¿Quién las vende?
Carecemos acaso ejercer la solidaridad más concreta. En el año 2014, y no sólo el año de la copa. Son 10 años del golpe de Estado y la posterior ocupación militar de Haití. ¿Qué se está haciendo, de manera concreta y sistemática, demuestra nuestra solidaridad con esas gentes de Haití con quienes tenemos una deuda histórica? Ellos fueron los primeros en ganar la libertad en tiempos del colonialismo.
De todos modos muchas preguntas que responder y buscar esos 50 años de dictadura en Brasil, ya que se trata de América Latina que debo hablar.
Las jornadas de junio en Brasil reinauguraran un paso a la gente en la calle. Es necesario seguir en un esfuerzo por mantener las calles y tener victorias. Seguir en la lucha de la defensa de los territorios, La lucha por las reformas básicas. Seguir adelante en la agenda de la democratización radical del Estado brasileño.
¡Dictadura nunca más!
¡Solidaridad y Lucha: Siempre!
Sandra Quintela – Economista Pacs / Jubileo Sur

martes, 1 de abril de 2014

De héroes imaginarios y falsos inocentes


Por Rodolfo Terragno. El autor expone claroscuros que se manifiestan en el seno de un Gobierno que se muestra como paradigma en materia de derechos humanos.
    
    
31 de marzo de 2014
Hay, en el actual gobierno, funcionarios y legisladores que arriesgaron sus vidas en la lucha contra la dictadura. Cabe condenar el cruento método que utilizaron muchos de ellos, pero no se puede desconocer que lucharon. Como no se puede ignorar la memorable ofensiva de Madres y Abuelas de desaparecidos, hoy aliadas gobierno.

Sin embargo, hay altos funcionarios que en su momento apoyaron al gobierno militar, luego aplaudieron (o hicieron silencio) cuando Carlos Menem liberó a los dictadores presos, y recién en 2003 descubrieron que había existido, entre 1976 y 1983, una feroz dictadura.

No hay pruebas de que la Presidenta y su extinto esposo dieran -como algunos afirman- su aval a aquél régimen; pero tampoco hay pruebas de que lo hayan combatido.

La actual ministra de Desarrollo Social fue directora de Asuntos Comunitarios en el gobierno militar de Santa Cruz.

El canciller -que tras el secuestro de su padre, en 1977, realizó una meritoria campaña internacional, revelando lo que pasaba en la Argentina-había dirigido, hasta agosto de 1976 un diario que sirvió a la dictadura.

En la Corte Suprema hay dos jueces, nombrados a instancias del oficialismo, que en 1976 juraron lealtad al Estatuto por el cual los dictadores pisotearon la Constitución, echaron a los miembros de la Corte y disolvieron el Congreso.

Uno de esos jueces escribió en aquellos años, a pedido de las Fuerzas Armadas, un libro de "derecho penal militar", en el cual sostuvo que había, en determinadas circunstancias, una "necesidad terribilísima" de "dar muerte" a quien se levantara en armas.

El hecho más sorprendente es la designación del General César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani como jefe del Ejército. La oposición puede exagerar al calificarlo directamente de "genocida", pero hay elementos que lo muestran como partícipe de la represión ilegal.

Milani integró, durante el Proceso, un batallón dedicado al funesto secuestro de subversivos. Según se ha denunciado, trasladaba detenidos a centros de tortura y fraguó un acta para hacer pasar por "deserción" la desaparición forzada de un soldado. Los defensores del militar alegan que nada de eso está probado, pero hay alarmantes indicios, y esto hace difícil comprender que se lo convierta nada menos que en jefe del Ejército.

Semejantes contradicciones deben doler a más de un oficialista, y nos indigna a quienes -desde distintas posiciones políticas y en ámbitos diversos- cuestionamos a los dictadores en la cara.

No se trata de abrir ahora una absurda competencia para ver quién fue más opositor o más arriesgado. En mi caso, si bien debí exiliarme, siempre reconocí que los verdaderos mártires de la dictadura no fuimos los desterrados sino aquellos que no llegaron a exiliarse, los que sufrieron cárcel, los torturados y, sobre todo, los desaparecidos.

Y creo que hay que honrar a los periodistas que permanecieron en el país hasta que les fue posible, denunciando actos de terrorismo de estado y sufrieron persecuciones. En particular, a quienes me acompañaron durante los primeros meses de la dictadura en la revista Cuestionario, que impugnó a los dictadores en su cara.

Fue una de las pocas publicaciones que lo hicieron. Buenos Aires Herald, dirigido con valentía por Robert Cox, no dejó de informar sobre secuestros y cadáveres. El diario La Prensa resistió la censura y llegó a publicar listas de desaparecidos.

En todos los medios hubo periodistas que soportaron las presiones, y muchos que pagaron caro su osadía.

Las hemerotecas prueban la falsedad de quienes alegan que por mucho tiempo se ignoró la sistemática violación de los derechos humanos.

La siguiente enumeración es apenas una muestra de lo que dio a conocer Cuestionario a partir del 24 de marzo de 1976.

1º de abril: Desafiando la prohibición de publicarlo, reproduce un perentorio comunicado dirigido a los directores de medios periodísticos, que implica la instalación de la censura: "Principios y procedimientos a que deberán ceñirse los medios de comunicación masiva". La dirección de la revista se niega a someter sus artículos al "servicio de lectura previa", que funciona en la Casa Rosada y verifica el cumplimiento de aquellos "principios". El capitán de navío Carlos Corti, jefe de ese servicio, me dará un inequívoco "consejo": "Sométase a la lectura previa si no quiere sufrir las consecuencias de la "lectura posterior".

6 de junio: Cuestionario inicia la publicación de "Cronología", sección donde registrará lo sucedido cada mes, día por día, incluyendo información sobre muertos y desaparecidos.

Algunos ejemplos:

- "Aparecen otros cinco cadáveres acribillados a en Capital y el Gran Buenos Aires" (7 de abril).

- "Se estima que las personas "detenidas" son "unas 3.000" (11).

- "Un grupo de desconocidos secuestró el miércoles al sociólogo Emilio F. Ipola" (13).

- "Aparece un cadáver acribillado en una calle de Barracas" (20).

- "Aparecen tres cadáveres en el arroyo Santo Domingo, Provincia de Buenos Aires" (21).

- "Grupos de desconocidos secuestraron a cuatro personas en San Francisco, Córdoba" (13 de mayo).

- "Fueron hallados los cadáveres de cuatro uruguayos. Dos de ellos eran los ex legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, quienes estaban asilados en nuestro país" (22).

3 de junio: Cuestionario da cuenta de la desaparición del escritor Haroldo Conti. En un editorial, titulado "Del bien común y los derechos humanos", glosa una reciente pastoral del Episcopado, donde se alerta sobre "las detenciones indiscriminadas," y la "ignorancia sobre el destino" de detenidos.

Esa fue la última edición de la revista. Sobrevino la prohibición y el exilio.

Todo esto ocurría cuando falsos héroes de hoy en día se dedicaban en silencio a los negocios, eran funcionarios de la dictadura, la defendían desde el medios oficialistas o eran parte del aparato represivo.

Brasil: Una herida latinoamericana que continúa abierta


50 años del golpe militar

Oriana Miranda Lunes 31 de marzo 2014 - 17:18 hrs. |  2
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Hace cincuenta años, Brasil vivió un golpe militar que desencadenaría una dictadura de más de dos décadas, en la que se experimentarían los mecanismos de intervención y represión posteriormente aplicados en el resto de América Latina. La simbólica fecha coincide con una sociedad brasileña dividida, adormecida y avergonzada, ante los tímidos avances judiciales en la región que denotan aun más la impunidad en la que han permanecido sus crímenes durante medio siglo.
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La campaña de desestabilización de un gobierno democráticamente electo, la manipulación mediante los medios de comunicación, la presión de Estados Unidos. Las detenciones, desapariciones, la tortura, los muertos. Pese a haberse anticipado en nueve años, la dictadura brasileña y la chilena tienen más de un elemento en común.
Fue la noche del 31 de marzo de 1964 cuando las tropas de Sao Paulo y Minas Gerais se abalanzaron sobre Río de Janeiro, a cuyas costas habían arribado navíos y portaaviones del ejército de Estados Unidos.
Desde la elección del presidente João Goulart en 1961, la Casa Blanca puso en marcha un operativo de inteligencia que posibilitara su derrocamiento, ante la negativa de aceptar la consolidación de otro gobierno “comunista” en occidente.
Goulart viajó a Brasilia y luego a Porto Alegre en la búsqueda de fuerzas leales que le permitieran resistir el golpe, en un infructuoso esfuerzo que no pudo evitar que el 2 de abril el Congreso aprobase su destitución, la que lo forzó a exiliarse en Uruguay el 4 de abril.
A cincuenta años del quiebre institucional, la sociedad brasilera continúa profundamente dividida. Mientras el sábado 22 de marzo los nostálgicos de la dictadura salieron a las calles en una nueva versión de la “Marcha de la Familia con Dios por la Sociedad”, que reunió a cerca de mil personas en un país con más de 200 millones de habitantes, este martes se realizarán diversos eventos en contra de la conmemoración del golpe.
“No existe ningún otro hito en la historia de Brasil que genere una pasión política tan grande como el golpe del 64”, manifiesta Maurício Santoro, asesor de derechos humanos de Amnistía Internacional, sede Río de Janeiro.
AI
Maurício Santoro debate con la audiencia de “O día que durou 21 anos”, documental exhibido por Amnistía Internacional Brasil en el marco de los cincuenta años del golpe de Estado.
Incluso la fecha de conmemoración es materia de disputa, ya que quienes apoyaron el golpe celebran el 31 de marzo, sin embargo, los brasileños que se oponen y se opusieron, las víctimas de una dictadura de más de dos décadas, protestan cada año el 1 de abril.
Una triste herencia
El submarino y el pau de arara son algunos de los métodos de tortura que comenzaron a ser aplicados desde el día del golpe a cerca de cincuenta mil brasileños, considerados “elementos opositores” que debían ser eliminados. Más de una centenar de ellos son hasta el día de hoy detenidos desaparecidos.
Estas prácticas se extendieron durante los años siguientes a las dictaduras cívico-militares que se sucedieron en el Cono Sur, sin ser Chile la excepción. “Existen varios relatos de brasileños que fueron presos en Chile, llevados al Estadio Nacional, que comienzan a distinguir el idioma portugués de parte de los propios torturadores, porque policías y militares brasileños ayudaron a montar aquel aparato represivo. La cooperación internacional no necesariamente es algo positivo, puede en cambio ser algo muy ruin”, reflexiona Santoro.
pinochet geisel
Fotografía del periódico brasileño O Globo que captura la reunión de los dictadores Augusto Pinochet (Chile) y Ernesto Geisel (Brasil).
Alicia Lira, presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, explica la evidente relación entre la dictadura brasileña y la serie de violaciones a los derechos humanos que comenzó a llevarse a cabo en América del Sur años después. “La implementación y ejecución de los golpes militares en Latinoamérica fue programada por Estados Unidos con el objetivo de impedir el desarrollo de los gobiernos democráticos que se llevaban adelante, que en muchos países poseían programas muy avanzados, acordes a los derechos de las personas. Por eso hubo esta escalada de feroces dictaduras que implementaron el terrorismo de Estado en la forma más terrible”, afirma.
Treinta mil detenidos desaparecidos en Argentina, mil doscientos en Chile, 150 en Uruguay. Ante este panorama, la visión de la sociedad brasileña sobre los crímenes acontecidos en su propia dictadura es bastante desalentadora. A juicio de Maurício Santoro, “lo que acontece en Brasil es muy perverso, porque cuando se hace la comparación con las otras dictaduras de la región la gente tiene una tendencia a menospreciar la violencia aquí acontecida, a hacer un conteo de cadáveres, quién mató más, quién mató menos, eso también entre personas de izquierda”.
Tareas pendientes
A fines de 2011, la presidenta Dilma Rousseff anunció la creación de la primera Comisión Nacional de la Verdad, con el objetivo de investigar las violaciones a los derechos humanos de la dictadura. Pese a haber sido instaurada 26 años después del retorno a la democracia y a no tener ningún efecto punitivo contra los represores y sus cómplices, debido a la ley de Amnistía que los protege, la impresión entre las agrupaciones de familiares de víctimas del terrorismo de Estado fue positiva, con la esperanza de que la investigación permitiese dar un paso hacia la apertura de procesos judiciales.
La mañana de este lunes, la comisión emitió una declaración con el objetivo de homenajear a las víctimas de la dictadura, criticando la falta de colaboración de las instituciones y defendiendo el trabajo de revisión del pasado y la reparación de los crímenes. En un clima de extraña normalidad, poco a poco la prensa, la clase política, las instituciones, comienzan a dar señales de que esta semana no es como las demás.
En el único país del Cono Sur donde no se ha juzgado a ninguno de los represores de la dictadura, donde algunas escuelas continúan enseñando el golpe de Estado como “la revolución”, el diagnóstico es claro: “Brasil está muy atrasado en términos de los esfuerzos de otros países que atravesaron por dictaduras, como Chile, Argentina, Uruguay y Perú”, expone Santoro, para quien la sociedad brasileña “tiene mucho que aprender y pocas cosas que colocar como ejemplo”.

La dictadura que no dice su nombre


El imaginario sobre la Amazonía y los pueblos indígenas, forjado por el régimen de excepción, es posiblemente la herencia autoritaria más persistente en la mente de los brasileños de hoy, incluyendo parte de los que están en el poder. Y la que más comete destrozos en la democracia

     
“Cuando se quiere hacer alguna cosa en la Amazonía, no se debe pedir permiso: se hace.”
La declaración es del gaucho Carlos Aloysio Weber, ex-comandante del 5º Batallón de Ingeniería y Construcción, uno de los primeros en instalarse en la Amazonía en la dictadura civil-militar. En 1971, le entrevistaron para un proyecto especial de la revista Realidade sobre la Amazonía. El reportero hizo al coronel, presentado como “legendario” en Rondônia, la siguiente pregunta: “¿Cómo es posible hacer las cosas en la Amazonía y transformar la región?”. El coronel respondió:
- ¿Cómo crees que hicimos 800 kilómetros de carretera? ¿Pidiendo permiso? Usamos la misma táctica de los portugueses, que no pedían permiso a los españoles para cruzar la línea de Tordesillas. Si todo lo que hicimos no hubiese funcionado, yo estaría en la cárcel, viejo.
Es una declaración de sentidos explícitos – por el tono en el que fue dictada, por la certeza de la impunidad, por el orgullo de la falta de límites. Por la forma como el coronel ve la Amazonía como un territorio a ser invadido y dominado por la fuerza. Lo que la dictadura hizo en la Amazonía, tan lejos de los centros de poder y de las voces de resistencia, y lo que hizo con los pueblos indígenas, aún necesita ser investigado con mucha más profundidad. Los horrores que ya se descubrieron pueden ser solo la superficie. Pero, si el pasado pide luz, el presente necesita ser iluminado con urgencia.
La dictadura civil-militar enraizó en el imaginario de los brasileños la visión de que la selva amazónica es un territorio-cuerpo para explotación
Hay varios escombros autoritarios corroyendo nuestros días, como la Policía Militar (que, si tiene una historia anterior al golpe de 1964, ganó más poderes en la dictadura y los mantiene en la democracia) y el “auto de resistencia” (que sirve para que la policía justifique la ejecución de sospechosos o desafectos). Pero es en la mirada sobre la Amazonía como sobre los pueblos indígenas, ribereños y quilombolas que el Estado autoritario persiste con más fuerza y menos resistencia en la mente de la mayoría de los brasileños. Persiste de la forma más peligrosa, porque se disfraza como cierto aquello que es solo una imagen al servicio de intereses políticos y económicos específicos. Tal vez en ningún otro campo el régimen de excepción haya conquistado tanto éxito al imponer su ideario. Y mantenerlo en la democracia.
La dictadura civil-militar enraizó en el imaginario de los brasileños la visión de que la selva amazónica es un territorio-cuerpo para su explotación. Si la lógica del explotador/colonizador orientó históricamente la “interiorización” del país, es en la dictadura que gana un conjunto ideológico más ambicioso. Las piezas de propaganda que el régimen produjo continúan vivas, incluso para aquellos que nacieron después, como los eslóganes “Integrar para no entregar” y “Tierra sin hombres para hombres sin tierra”. Es en la dictadura que se construye la idea de la Amazonía como un “desierto verde”, ignorando toda la riqueza humana, la diversidad cultural y biológica que allí existía, ignorando la vida. La diseminación de esa fantasía es tan exitosa que se hace verdad. Y se convierte en una verdad que continúa verdad después de la redemocratización. Tan verdad que crea una realidad paradójica: una ex-guerrillera, presa y torturada por el régimen, es quien, en la democracia, lleva adelante el modelo de desarrollo de la dictadura a la Amazonía.
Es en el gobierno de Lula primero, y con más fuerza y empeño tras la toma de posesión de Dilma Rousseff, en el que grandes obras planificadas por los militares, como la hidroeléctrica de Belo Monte, en el río Xingú – la más polémica, pero no la única – son impuestas a los pueblos de la selva. El inquietante proceso que forzó la construcción de Belo Monte, entre otras arbitrariedades,  violó tanto la Constitución como tratados internacionales. El Convenio número 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) asegura a los indígenas el derecho a ser escuchados sobre medidas y programas que van a afectar su modo tradicional de vida – y no lo fueron-. Otras hidroeléctricas están en curso, con gran resistencia de pueblos indígenas, quilombolas y ribereños, como las centrales previstas para el río Tapajós, en el Estado de Pará.
Una ex-guerrillera, presa y torturada por el régimen, es quien, en la democracia, lleva adelante el modelo de desarrollo de la dictadura en la Amazonía
Es en ese gobierno electo que la Fuerza Nacional cae sobre las comunidades tradicionales que viven hace siglos en la región de los megaproyectos con la justificación, entre otras, de garantizar la seguridad de los investigadores que harán el inventario socio ambiental. En la práctica, se usa para reprimir la resistencia legítima de esos pueblos, cuyos derechos son amparados por la Constitución. Es en la democracia que grandes empresas financiadas por el dinero público del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) ejecutan obras que alteran el ecosistema regional sin cumplir con sus obligaciones, en forma de condicionantes, causando destrozos irreversibles y aniquilando vidas, como se vio ahora en la inundación histórica del río Madeira.
Es también en ese periodo democrático que un instrumento creado en la dictadura, la “Suspensión de Seguridad”, se ha usado para garantizar la continuidad de los megaplanes, como se denunció el pasado 28 de marzo en la Organización de Estados Americanos (OEA). El instrumento permite a los tribunales superiores anular decisiones judiciales de instancias inferiores, si los jueces entienden que las sentencias representan riesgo de “graves daños al orden, a la salud, a la seguridad o a la economía públicas”. El controvertido mecanismo se ha usado para derribar decisiones favorables a comunidades afectadas por grandes obras, como Belo Monte y del ferrocarril de Carajás, una línea para el transporte de minerales.
Y a la mayoría de los brasileños no le extraña – o le extraña muy poco – esa versión del “Brasil Grande” de la dictadura que se consolida con otros nombres en la democracia. No descodifica esa violencia como violencia, no descodifica el autoritarismo como autoritarismo. Lo más peligroso es siempre aquello que no detectamos como peligroso, aquello que se naturaliza como inevitable – y en la Amazonía la violencia de Estado se convirtió en naturaleza.
El mecanismo autoritario de la ‘Suspensión de Seguridad’ se ha usado para derrubar decisiones favorables a la comunidades afectadas por grandes obras
Podría ser una sorpresa que el hecho del mito amazónico forjado en la dictadura persista en la democracia. Pero no llega a serlo, porque es ese mito, convertido en única verdad, que permite que la Amazonía siga siendo tratada como objeto de expoliación, sea por el Estado, sea por la iniciativa privada. Un cuerpo a ser violado, a disposición de explotadores de paso, sean ellos técnicos del gobierno, políticos de amplio espectro partidario, falsificadores de documentos para hacerse con tierras, madereros, mineradoras y constructores. Quien permanece en ese territorio, nace en él, tiene raíces y construye memoria se convierte en un obstáculo, como los pueblos indígenas. Un no-ser, como los ribereños y quilombolas, los invisibles entre los invisibles. Un obstáculo no al desarrollo, como se repite hasta la exhaustación, sino al mantenimiento de ese mito – a la continuidad del ideario que legitima, hace décadas, la destrucción de la selva y de los pueblos de la selva para acomodar los intereses de los centros de poder-.
Esta es una entre varias razones para que la afirmación de pertenencia a esas poblaciones sea vista como ilegítima, ya que la selva no sería tierra para la vida, y sí para la explotación y el uso. ¿Cómo reivindicar la construcción de sentidos en aquella que es objeto de paso y de dilapidación? La Amazonía sirve al centro, en una lógica que aún obedece, en la segunda década del siglo XXI, a los preceptos del sistema colonial, en el que la periferia sirve a la matriz.
Para muchos, incluyendo burócratas del gobierno instalados en ministerios como el de Minas y Energía, la Amazonía es solo una fuente de materias primas y de energía para las grandes industrias que producen para la exportación. Ha sido, también, una fuente de pago de compromisos no declarados de campaña, en forma de grandes obras financiadas por el BNDES. La selva es también aquella que puede derribarse para expandir la frontera agropecuaria, en un momento en el que los ruralistas constituyen la mayor base legisladora por encima de los partidos, en un Congreso marcado por el chantaje, y que alcanza niveles inéditos de influencia en un gobierno que asegura su apoyo en los intercambios políticos. Es aún una reserva simbólica para unir ese Brasil que la ignora con una jactancia tortuosa contra “los gringos que quieren tomar la Amazonía”. Nada parece más eficaz que crear una amenaza externa para engordar nacionalismos de ocasión, que solo favorecen a los mismos de siempre. Si es de eso que se trata, conviene darse cuenta de que hay un tipo de “gringo” que hace mucho que está allí, en megaproyectos de multinacionales que expulsaron a las poblaciones locales con el apoyo de sucesivos gobiernos. En la dictadura, pero también en la democracia.
Para comprender la Amazonía es necesario arriesgarse a la alteridad – y nada más peligroso para quienquiera mantener sus privilegios que experimentar otras posibilidades de estar en el mundo
La Amazonía se devasta en nombre de varias manipulaciones, concretas y simbólicas. Para que continúe sirviendo a los intereses de los centros de poder, es necesario que el modelo de explotación persista. Y, para que persista, cuando el calentamiento global y la destrucción del medioambiente son temas vitales en el mundo, cuando la cuestión del agua es de lo más actual, es necesario forjar nuevos enemigos. Es en ese contexto que los pueblos indígenas pasan a ser vendidos a la población, predominantemente urbana del país, como “obstáculos al desarrollo”. Eso en el discurso tanto de sectores conservadores de la sociedad como en conversaciones oficiales de sectores del actual Gobierno.
Aquellos que pertenecen a la tierra son convertidos en desapropiados, en el sentido más profundo de “obstáculo”, para que la Amazonía se mantenga en el mismo papel de cuerpo para la violación. En nombre de “intereses nacionales”, cuando, de hecho, lo que se enmascara como nacional son, históricamente, proyectos de poder de grupos políticos específicos y proyectos de lucro de grupos económicos privados. Estos hacen alianzas circunstanciales o permanentes para mantener la lógica de expoliación intacta. Lo hicieron en la dictadura, lo hacen en la democracia. Sin que extrañe lo suficiente, porque la distancia de la Amazonía no es solo geográfica. Para comprenderla es preciso arriesgarse a la alteridad – y nada más peligroso para quien quiera mantener sus privilegios que experimentar otras posibilidades de estar en el mundo-.
Los pueblos indígenas resisten desde 1500, pero este siglo ampliaron su voz, por las posibilidades abiertas por Internet, y pasaron a divulgar sus múltiples narrativas. En común, la resistencia al genocidio que sigue en curso y ganó apariencias más sofisticadas. Es también por eso que los ataques contra esos pueblos se agravaron, no solo en forma de agresiones físicas y destrucción de aldeas, si no en los varios proyectos que se tramitan en el Congreso y que significan, en la práctica, su aniquilación física y cultural. Como no es posible silenciar más su voz, es preciso transformarlos en enemigos. Al enemigo no se le escucha, diga lo que diga, porque no se le reconoce la legitimidad para hablar. Ese es el objetivo de la exitosa propaganda en curso, que coloca a los más de 200 pueblos indígenas, habitantes también de otros ecosistemas además de la Amazonía, como “obstáculos al desarrollo” de Brasil. Por estar en el camino de las grandes obras, por estar colectivamente sobre las tierras codiciadas para lucros privados.
Para que la Amazonía continúe siendo territorio de expoliación es preciso vender al país la imagen de los pueblos indígenas como obstáculos al desarrollo
Nada es más autoritario que decir al otro que él no es lo que es. Esa también es parte de la ofensiva de aniquilación, al invocar la engañosa cuestión del “indio verdadero” y del “indio falso”, como si existiera una especie de “certificado de autenticidad”. Esa estrategia es aún más vil porque pretende convencer el país de que los pueblos indígenas no tendrían el derecho de reivindicar su pertenencia a la tierra que reivindican, porque ni siquiera pertenecerían a sí mismos. En la lógica del explotador, lo ideal sería transformar a todos en pobres, habitantes de las periferias de las ciudades, dependientes de programas del Gobierno. En ese lugar, geográfico y simbólico, ningún privilegio se pondría en riesgo. Y no habría nada entre los grandes intereses sin ninguna grandeza y el territorio codiciado.
Cuando alguien, incluso en círculos ilustrados, afirma que “sin Belo Monte no se va a poder ver la telenovela de las ocho o entrar en Facebook”, o clama que “el indio tiene demasiada tierra”, está cometiendo muchas impropiedades. Pero está también manteniendo vivo el ideario de la dictadura sobre la Amazonía y los pueblos de la selva. En un momento en que Brasil disecciona el golpe que completó 50 años, tan importante como arrojar luz sobre el pasado es comprender lo que permanece de él entre nosotros, con nuestra estrecha colaboración.
Eliane Brum es escritora, reportera y documentalista. Autora de los libros de no ficción Coluna Prestes - o Avesso da Lenda, A Vida Que Ninguém ve, O Olho da RuaA Menina Quebrada, Meus Desacontecimentos y de la novela Uma Dos. Correo electrónico: elianebrum.coluna@gmail.com. Twitter: @brumelianebrum

lunes, 31 de marzo de 2014

Directora Museo Memorial denuncia amenazas por parte de defensores Acusado del crimen de Manolo Tavares Justo

Directora Museo Memorial denuncia amenazas por parte de defensores de Ramiro Matos
ASEGURÓ QUE UN SARGENTO DE LA PROCURADURÍA La AMENAZÓ Y QUE ESTÁ EN DISPOSICIÓN DE IDENTIFICARLO
Santo Domingo
La directora del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana (MMRD), Luisa De Peña Díaz, denunció hoy que hubo amenazas y presiones durante la comparecencia que hiciera hoy ante la Procuraduría General de la República el ex secretario de las Fuerzas Armadas (ahora Ministerio de Defensa), general retirado Ramiro Matos González.
De acuerdo a un comunicado enviado a LISTIN DIARIO, dijo que entre las acciones ejecutadas por los defensores de Ramiro Matos, cita un sargento que trabaja en la Procuraduría, al que afirmó está en la disposición de identificar si así lo considera el procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito y la fiscal del Distrito Nacional, Yeni Berenice Reynoso.
“Nadie está por encima de ese señor, y a usted la vamos a explotar”, asegura De Peña Díaz que le dijo el sargento, cuyo nombre no pudo identificar debido a que desde que la insultó le dio la espalda y se escondió para que no le tomaran fotos.
Indicó que una señora, que también se encontraba dentro del grupo que esperaba a las afueras de la Procuraduría a que terminara el interrogatorio a Ramiro Matos, cuando el general llegó le voceó que él tenía las manos sucias de sangre, a lo que un acompañante de éste, también general retirado, le respondió que si el grupo se volvía a levantar lo volvían a matar.
“¿Es esa una confirmación del hecho por el que Ramiro Matos es interrogado?”, se preguntó De Peña Díaz, quien consideró que esa respuesta puede arrojar luz sobre el crimen contra los guerrilleros que se levantaron en defensa del gobierno Constitucional de Juan Bosch.
La directora del MMRD se quejó de que el Ministerio de Defensa y la Policía Nacional enviaran un contingente policial de los denominados Swat para proteger al que considera responsable de dar muerte a Manolo y sus compañeros de guerrilla, y que en cambio lo que hacían era “amenazar” a los que demandan justicia para que se condene a los responsables de esos crímenes. 
“El resultado de todo eso nos dirá si estamos avanzando o estamos retrocediendo. Si este es un Gobierno realmente comprometido con la democracia, las leyes, y los derechos humanos o no. Los resultados de eso dirán”, externó De Peña Díaz.
Ramiro Matos fue interrogado hoy por el procurador adjunto Bolívar Sánchez, luego de una querella interpuesta en su contra por los hijos del presidente del Movimiento 14 Junio, Minou y Manolo Tavárez Justo.
Por su parte el Procurador General, Francisco Domínguez Brito, se refirió al crimen de Manolo y sus compañeros y lo calificó como un genocidio y crimen de lesa humanidad y que no prescribe.

EL MERENGUE Y TRUJILLO

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