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PARAQUENOSEREPITALAHISTORIA .Para los interesados en el tema y los olvidadizos de sus hechos, aquí están para consultar múltiples artículos escritos por diversas personalidades internacionales y del país. El monopólico poder de este tirano con la supresión de las libertades fundamentales, su terrorismo de Estado basado en muertes ,desapariciones, torturas y la restricción del derecho a disentir de las personas , son razones suficientes y valederas PARA QUE NO SE REPITA SU HISTORIA . HISTORY CAN NOT BE REPEATED VERSION EN INGLES

miércoles, 25 de febrero de 2015

¿Eres líder o dictador?


Debemos saber decir las cosas, pero sobre todo compartirlas, debemos saber ser amigos...


Ser líder no es volvernos dictadores, ser líder va más allá de lo que su palabra pueda abarcar, ya que un líder es una persona que sabe enseñar, dirigir, retroalimentar, pero lo más importante es saber ponerse en el lugar del otro para entender sus limitantes y hasta dónde pueden llegar sus capacidades.
Un líder no es aquella persona que está sentada en una oficina de lujo y cuyas actividades diarias son revisar los reportes de los empleados, levantar el teléfono y refutar o dar ordenes. 
¿Cómo podríamos manejar una empresa si no sabemos su funcionamiento? Por eso un líder también  es el que se encuentra en el campo de trabajo diario, está junto con su equipo realizando las labores operativas y esto es muy importante: sabe hacer todas las actividades que en su empresa se desarrollan y, todavía más importante: sabe escuchar.
Como líderes, debemos saber decir las cosas, pero sobre todo compartirlas, debemos saber ser amigos y hacer sentir a nuestro equipo de trabajo como en casa, ya que de ello depende la fidelidad de nuestro equipo y su permanencia en la empresa. 
Y, como buenos líderes, ahí les va un consejo para que apliquen: “Siempre se regaña en privado y se premia en público”.  Nunca sean líderes que hagan sentir mal a las personas en público.

Reyes y dictadores por la gracia de Dios



Alberto Molina
Quito, Ecuador
Jacques Bossuet (1627-1704) fue un destacado clérigo e intelectual francés; defensor de la teoría del origen divino del poder para justificar el absolutismo de Luis XIV.

Alberto Molina

Quito, Ecuador
Jacques Bossuet (1627-1704) fue un destacado clérigo e intelectual francés; defensor de la teoría del origen divino del poder para justificar el absolutismo de Luis XIV. En su obra póstuma “La política según las Sagradas Escrituras” (1709), señala: “Dios estableció a los reyes como sus ministros y reina a través de ellos sobre los pueblos (…).
Los príncipes actúan como los ministros de Dios y sus lugartenientes en la tierra. Por medio de ellos Dios ejercita su imperio. Por ello el trono real no es el trono de un hombre sino el de Dios mismo.
Se desprende de todo ello que la persona del rey es sagrada y que atentar contra ella es un sacrilegio”.
El absolutismo no muere con la Revolución Francesa; los dictadores renacen en cualquier tiempo y en cualquier parte de la tierra. El ejemplo del ser providencial enviado por Dios a la tierra tenemos en Hitler, en varios de sus discursos se refería a su origen divino:
En el Reichstag (Parlamento), el 20 de febrero de 1938: “La providencia ha previsto que yo sea el libertador más grande de la humanidad…
El dogma del sufrimiento y de la muerte de un Divino Salvador será sustituido por el de la vida y la actitud representativa del nuevo legislador y Führer (Jefe supremo y absoluto), que libera a la masa de fieles de la carga de la decisión…”.
En Munich, el 8 de septiembre de 1938: “Tengo también la convicción y el sentimiento seguro de que no me puede pasar nada porque se que la Providencia me ha previsto para que cumpla mi deber”.
En el Reichstag, el 11 de diciembre de 1941: “Si la providencia ha querido que al pueblo alemán no se le pueda ahorrar esta lucha, entonces le quiero agradecer que me haya confiado la dirección de esta lucha histórica, que para los próximos 500 ó 1 000 años forjará decididamente no sólo nuestra historia alemana, sino la historia de Europa y hasta la del mundo entero… El Creador nos ha encargado una visión histórica de amplitud jamás vista…”.
El diario “Die Gegenwart”, el 1 de agosto de 1951, en su editorial dice: “Hitler no hubiera podido causar el daño que ocasionó si no hubiera poseído una capacidad extraordinaria de sugestionar y engañar a la gente. Esto es lo sorprendente, que existan personas tan perversas que, bajo la apariencia de lo divino, y con el adorno de la sonrisa, las lágrimas y el lenguaje aparente del corazón, sepan captar la simpatía y la voluntad de los demás para conducirles a la hecatombe. Hitler supo despertar los sentimientos más idealistas en la juventud pulsando los resortes psicológicos que mueven al hombre. Supo ser amable y atractivo en el momento preciso, entregándose con vehemencia y pasión a construir, como un artista, el sueño de una nueva y brillante Alemanía. Fue capaz de experimentar grandes sentimientos o, por lo menos, supo simularlos, para conseguir sus fines. Y a menudo el corazón se le desbordaba inundando de grandes proyectos y sublimes intenciones. Por eso llegó a ser lo que efectivamente fue: Hitler”.
En Latinoamérica estamos viendo una restauración fascista, con gobernantes que se creen providenciales.

martes, 24 de febrero de 2015

Rubirosa, héroe trágico


Por Pablo Gómez Borbón. 24 de febrero de 2015 - 12:09 am - 
Creo que Rubirosa se suicidó. Mientras manejaba aquella mañana de julio, aquella mañana en la que, al otro lado del océano, los verdaderos hombres resistían el asedio de los americanos, mientras manejaba su Ferrari por ese Bois de Bologne que se llenaría décadas después de cueros y trasvestis, mientras se dirigía hacia el árbol que le quitaría la vida, no iba en dirección de su casa, en el pueblito de Marnes-la-Jolie, iba en sentido opuesto, hacia París.
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Pablo Gómez Borbón

Ingeniero Industrial, Magna cum Laude (PUCMM, 1991), Mágister en Negocios Internacionales y Negociación Intercultural, Magna cum Laude (Universidad de París X, 2004). Apasionado por la escritura, he colaborado con publicaciones en español, francés e inglés. Autor de “L’Espagnol de République Dominicaine de Poche”, guía de conversación para los turistas francófonos que visitan nuestro país
Siento una gran simpatía por Rubirosa. Antes de que me critiquen, debo aclarar que la misma ha evolucionado a lo largo de los años. Es cierto que mientras viví en nuestro país, mi admiración era la admiración de los éxitos del macho dominicano: Sus proezas con las mujeres, su vocación de vago, sucanchanchanería con los miembros del Jet Set, su vida llena de aventuras…
Con los años mi percepción de Rubirosa ha cambiado, sobre todo en su relación con las mujeres. Es verdad que jugó con ellas, que las utilizó como objetos, como escaleras para llegar a sus fortunas. Pero es también cierto que muchas de ellas también lo trataron como objeto. Doris Duke, su tercera esposa, por ejemplo, pagó a Danielle Darrieux, su segunda, varios cientos de miles de dólares para que se divorciara, facilitando así su matrimonio. Es cierto que Rubirosa era considerado un “semental”, pero pasar de la metáfora al hecho, comprarlo como un caballo de paso fino, fue igualmente reprochable.
Demos al césar lo que es del césar.
Siento todavía una gran simpatía por Rubirosa. Pero una simpatía diferente. Una simpatía triste, llena de lástima. La simpatía que siento – lo he dicho antes – por toda  figuras trágicas. Las célebres, las brillantes como; Van Gogh, Charlie Parker o Edgar Allan Poe; las mediocres, las grises, las sosas, como Miguelito Vargas Maldonado.
La vida de Rubirosa fue una tragedia. Rubirosa trató de endulzar con sus aventuras una vida quién sabe por qué amarga. Acaso quiso prolongar indefinidamente su niñez de benjamín consentido; acaso quiso compensar las paperas que lo dejaron estéril para siempre o su vida gris en un pueblo de provincia.
Todo lo que Rubirosa tuvo se lo debió a los otros: A sus mujeres, a sus enllaves, a Trujillo. Cada vez que Rubirosa intentó algo por sí mismo, fracasó miserablemente: Ni rescató aquel tesoro español del fondo del Atlántico ni pudo rodar aquella película de vaqueros ni pudo publicar su biografía ni pudo hacer levantar – para su beneficio -el embargo a la república trujillista. No pudo ni siquiera convencer a Zsa Zsa Gabor, la única mujer, aparte quizás de Odile Rodin, de la que se asfixió, que se casara con él.
Es cierto que mientras duró su buena suerte disfrutó de una vida agradable. Pero la buena suerte se le acabó junto a la juventud.  Rubirosa fue, de repente, víctima del fucú más azaroso: Perdió la amistad de Ramfis Trujillo, parte de su fortuna y , sobre todo, su “trabajo” de diplomático. Es cierto, además, que a Balaguer no le faltaban razones para cancelarlo: Al parecer, Rubirosa estuvo involucrado en un asesinato político en Nueva York, en la venta ilegal de pasaportes a judíos que huían de Hitler y en el tumbe a un traficante de joyas… A pesar de ello, Rubirosa tuvo mala suerte. Si hubiera vivido en nuestros días, todavía seguiría “trabajando”, a pesar de ser una botella.
Demos a césar lo que es de césar.
Mucho se ha escrito sobre la posibilidad de que Rubirosa se suicidara. Eso nunca se sabrá. Pero yo creo que sí. Rubirosa murió inmediatamente después de que su equipo de Polo ganara un reputado campeonato. Imagino que se dio cuenta de que ni ese premio ni esa copa llenarían el vacío que no llenaron ni sus mujeres ni sus caballos ni sus carros ni sus aviones ni sus palacios ni sus armarios llenos de ropa elegante. Imagino que se sintió miserable cuando Odile Rodin se negaba a no ponerse la ropa que él consideraba demasiado provocadoras o a llevar el peinado que a él le gustaba (pero a ella no) o cuando se le perdía en Río de Janeiro y aparecía rodeada de hombres tan atléticos y tan seductores como lo había sido él varias décadas antes. Imagino que sentía cada vez más esa miseria que le hacía cantar, acompañado de su guitarra, “No soy más que un chulo”, cuando estaba borracho.
In vinus, veritas.
Creo que Rubirosa se suicidó. Mientras manejaba aquella mañana de julio, aquella mañana en la que, al otro lado del océano, los verdaderos hombres resistían el asedio de los americanos, mientras manejaba su Ferrari por ese Bois de Bologne que se llenaría décadas después de cueros y trasvestis, mientras se dirigía hacia el árbol que le quitaría la vida, no iba en dirección de su casa, en el pueblito de Marnes-la-Jolie, iba en sentido opuesto, hacia París. Nadie ha podido explicar nunca el porqué. Acaso se dio cuenta de que para él todo estaba perdido. De que ni su matrimonio feliz con Odile Rodin podía llenarlo. De que la farsa había terminado.
A pesar de ello – o precisamente a causa de ello – siento una gran simpatía por Rubirosa. A pesar de que no hay una placa que indique donde hizo chocar su Ferrari, he transitado por l’Allée de la Reine Margaritte lleno de congoja. La misma que sentí cuando me detuve frente a su hôtel particulier de la rue de Bellechasse que de sede de las más ardientes parrandas se ha convertido en la fría residencia de función del ministro de la educación francés. La misma que sentí cuando lo hice frente a su penúltima morada, ese caserón de la rue Schumblenger que hoy se cae a pedazos (y que, hasta donde sé, está en venta. A lo mejor algún de nuestros billonarios admirador se anima a comprarlo, ahora que se cumple medio siglo de su muerte). La misma, en fin, que sentí cuando visité su última, la tumba sobria ubicada en el rincón más solitario del cementerio de Marnes-la-Coquette, la mas cercana a la Forêt de Fausses-Reposses (Bosque de los falsos reposos), que circunda al cementerio.
Así me alejé, lleno de congoja, esperando que su reposo fuera por fin verdadero.
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¿Está el mundo gobernado por psicópatas?


Faber Pérez





Estudios y acontecimientos históricos así lo confirman
La historia nos da muchos elementos de juicio para probar la relación entre psicópatas y líderes, especialmente dictadores. Lo curioso es que las diferencias entre los perfiles de dictadores y políticos de países democráticos no son tan diferentes como pareciera.
Al ojear la prensa cotidianamente nos invade un terrorífico sentido de lo absurdo ¿cómo es posible que el mundo funcione tan mal?, nos preguntamos. Corrupción generalizada, gobiernos que ocultan datos sobre sustancias nocivas, partidos políticos que mienten sin escrúpulos sobre las promesas electorales, impunidad por el paquidermo accionar de las instituciones encargadas de impartir justicia, corporaciones que compran congresos enteros y una falta de transparencia total, anarquía y abrumadora violación de los más elementales derechos humanos, ¿cómo es posible que este mundo – sociedad funcione tan mal? Será cierto que estamos gobernados por psicópatas.
Iniciemos definiendo el término. La psicopatía es un trastorno antisocial de la personalidad. No es en sí una enfermedad sino más bien una “forma de ser”, hecho que arroja algunos problemas en cuanto a su tratamiento. Especialmente porque, para este trastorno no se conoce cura posible. (Dee – politics, 2004).
Pero ¿qué rasgos caracterizan esta forma de ser antisocial? Entre ellos, no pueden empatizar ni sentir remordimiento (para ellos las personas y los objetos tienen el mismo valor). Suelen ser encantadores, hábiles socialmente, simpáticos y atrayentes. Son carismáticos porque mienten constantemente para conseguir los fines sin que importe nada otra cuestión.
Un rasgo bien puntual del sicópata, no tiene la capacidad de sentir emociones. Aparentan ser gente preocupada por el prójimo, los animales y el medio ambiente. La realidad es otra, en realidad son “desalmados”. Manipulan a las personas para su propio beneficio; creen que tienen derecho sobre los demás; no sienten ningún remordimiento. No aceptan sus errores, si lo hacen es para lograr otro propósito. Rehúsan las normas, son impulsivos, deshonestos y demuestran despreocupación por la seguridad – orden.
Psicópatas y la sicopatía de los líderes
Los psicópatas se encuentran en todo el mundo. Hay algunas profesiones en particular que atraen más a los psicópatas (Kevin, Dutton, 2013).
Entre las profesiones de los psicópatas se encuentran: directores de empresas, abogados, vendedores, cirujanos, policías, clérigos y empleados públicos, entre otras. Son puestos donde se requiere la habilidad para tomar “decisiones objetivas, frías, desapegada de sentimientos, drásticas o duras”. Según el periodista británico Jon Ronson (quien establece las relaciones entre estructuras de poder y los psicópatas sociales), muestra que las grandes estructuras de poder, como grandes empresas, gobiernos, organizaciones, etc., son el campo perfecto para los psicópatas. Allí encuentran el ambiente ideal donde pueden medrar y promocionar. La naturaleza de estas estructuras premia los rasgos psicopáticos (ambición, falta de empatía, ascender a cualquier precio, etc.). El producto de esta simbiosis entre psicópatas y estructuras de poder es que con el tiempo estas estructuras terminan dirigidas por psicópatas.
La política y la economía no son extrañas a este fenómeno (psicópatas). El sector bancario basa su éxito en explotar a sus clientes. En el mundo de la política, campea a sus anchas, sencillamente porque el psicópata ama el poder.
Se llega así a la sicopatía de los líderes (políticos y dictadores). Si buscamos acontecimientos para probar estas afirmaciones, sin duda muchos países han tenido dirigentes que no han vacilado en exterminar, asesinar, torturar y hacer desaparecer su propio pueblo.
La historia trae muchas evidencias de esta irracional forma de gobernar. Cifras importantes: Uganda, 1971 a 1979, entre 300 y 500 mil víctimas; se cuenta que el dictador Idi Amín, alimentaba sus cocodrilos con la carne de sus adversarios políticos. Chile, 1973 a 1990, 35 mil víctimas, entre ellas, 3.400 violaciones de mujeres, muchas usando perros entrenados para ello. El Salvador, 75 mil muertos y desaparecidos en la década de los 80. Actos cometidos por las Fuerzas Armadas y escuadrones de la muerte. Camboya, 1976 a 1978, el Dictador Pol Pot al frente de los “Jemeres Rojos”, exterminó un tercio de la población del país, más de 2 millones de personas. Colombia, 2005 a 2011, la Fiscalía de la Nación publica un informe: 173.183 asesinatos; 1.597 masacres; 34.467 desapariciones y al menos 74.990 desplazamientos forzados. Durante este período se usaron hornos crematorios para hacer desaparecer cadáveres o para quemar personas vivas; Estados Unidos, no practica desapariciones ni torturas en su propio territorio, pero tiene cárceles secretas (ejemplo: Guantánamo, Cuba). Lo que si hace es apoyar el terrorismo de estado en otros países para impulsar sus intereses. Proporcionó armamento y financió escuadrones de la muerte en El Salvador, los contras de Nicaragua, a futuro miembros de Al-Queda en Afganistán (contra los soviéticos). Apoyó el golpe de Pinochet en Chile, etc. (Ángel R., Miguel, 2014).
La lista es interminable de miles de testimonios de este capitalismo psicópata.
Sin embargo, para tener una mayor fundamentación, como es el mundo en que vivimos, es de imperativo compromiso ciudadano, observar el documental “Corporaciones. Instituciones o psicópatas” (Canadá, 2003)[1], el cual de manera objetiva nos da a conocer, a partir del “Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales” (DSM-IV), los criterios co-sustanciales de los psicópatas: “Cruel indiferencia por los sentimientos de los demás”, “temerario desprecio por la seguridad de los demás”, “falsedad: mentir y engañar… para conseguir un beneficio”, “incapacidad para ajustarse a las normas sociales… cumplimiento de las leyes”.
Igualmente, es oportuno señalar, que frente a estas conductas psicópatas de líderes y políticos, se han producido a nivel mundial históricos movimientos de masas, para impedir y hacer derogar leyes y normas que violan los más elementales derechos ciudadanos (económicos, culturales, de opinión y libertad de pensamiento, de servicios públicos, de protección y seguridad del medio ambiente, y la vida…).
Frente a este nefasto panorama, indudable, la gran víctima es la sociedad en general. Lo que se intenta dentro de este fenómeno de sicopatía de la sociedad (consumo, producción e información), es que pensemos que vivimos en estados de derecho, donde el poder emana del ciudadano; cuando la realidad es que solo podemos votar una vez cada cuatro años generalmente a partidos corruptos. El estado se vende al dinero en detrimento del electorado (ciudadano). En una economía como la actual (neoliberal), los procesos de privatizaciones de las empresas públicas son generalmente una forma de erosión del ejecutivo, ya el Estado pierde el poder regulador en la economía y los servicios públicos, y las empresas tienen una mayor influencia en las decisiones del mismo (Ángel R., Miguel, 2014).
Los líderes y políticos (psicópatas) nos hacen ver procesos convenientes y necesarios (privatizaciones, guerra, inseguridad, pobreza…) como algo normal – natural, y siempre nos manipulan con el miedo, con el cual convivimos a diario (¡!).
Como lo expresa Robert Hare: “Los psicópatas de a pie destruyen familias. Los psicópatas corporativos, políticos y religiosos destruyen economías y sociedades enteras”.
Faber Pérez
Directivo, docente pensionado. Armenia – Quindío
Fuente: Semanario Virtual Caja de Herramientas Nº 435
Semana del 20 al 26 de febrero de 2015

lunes, 23 de febrero de 2015

“El don” dispone


CARMEN IMBERT BRUGAL

23_02_2015 HOY_LUNES_230215_ Opinión14 A
Entonces, “el don” no era el ser renacido. Escribir sus hazañas, relatar las humillaciones a su familia, no provocaba reacción, menos piedad. Fue intrascendente para los píos que ahora aguardan, atentos, su palabra. Nada dijeron cuando los muebles que hoy se exhiben en los espacios de la Suprema Corte de Justicia, estuvieron en un almacén propiedad del comandante. Tampoco hablaron cuando a su prole le conculcaron derechos fundamentales. Recreo lo escrito a propósito de la expulsión de sus hijos de un colegio de privilegio, cito en la capital. Cuatro menores agraviados, vejados, maltratados, excluidos y el silencio acompañó la afrenta. Otro palmarés para los pujos humanitarios de ocasión.
Mientras fue un secreto a voces el enriquecimiento sospechoso del progenitor, las criaturas disfrutaban de los derechos correspondientes. Graciosas, aplicadas y además queridas. Señuelos para que el padre regalara, auspiciara construcciones, participara en reuniones.
La ruina las convirtió en escoria, en negritos hijos de nadie, indignos para compartir con la descendencia de la elite infractora, blancuzca y cuarterona. Ningún hijo de asesino, estuprador, prevaricador, contrabandista, estafador, ha sido expulsado de un colegio. La ley protege a los menores hasta de los padres morosos. Sin embargo, a los hijos de Quirino los sancionaron sin recato. Ahora que vuelve a la palestra su nombre, es pertinente la remembranza. Ahora que la losa cede y el resucitado asoma y el espanto rige y ruge, es bueno recordar.
La hipocresía no tuvo límites, la pandilla itinerante fue inclemente con el oficial. Nadie reclamó garantías para el supuesto responsable de la administración de un alijo espectacular de cocaína. El negro fronterizo, con rango militar, poco verbo, hermosos inmuebles, costosos automóviles, productivas granjas, estaciones de gasolina y un helicóptero, no merecía conmiseración.
Él, el único malvado, porque hurgar compromete, remenea muchos altares con guardianes permanentes. Quizás “el don” lo supo desde el principio, desde el primer acuerdo y a pesar de su heredad, casi secreta, y su jurisdicción sin límites, fue sagaz. No necesitó la ostentación urbana ni el codeo público con gerifaltes y vedettes. Demasiado poder y resguardo para perderse en comilonas y frivolidad. Las propinas discretas son muy efectivas. Quirino fue compendio de los vicios.
Summum de las lacras nacionales. Pedían la crucifixión de un vicario sin prosapia para exorcizar culpas que no ensucian el cuellito blanco de la rancia impunidad criolla.
Más caporal que capo, complació, fue espléndido hasta aquel día. Porque los hados traicionan. Son bellacos. La codicia exige, amenaza. Empero, desde entonces, ha sabido concertar. Más cerca del chenchén que del carpaccio, como buen vaquero, conoce lazos y lazadas. Su retorno alborota y la ocasión es propicia para rememorar, buscar archivos, reescribir lo escrito.
En este país de criminales confesos y descaro, de caridad penal y contubernio legendario, el retorno de Quirino, divierte y advierte, pretende subvertir. Durante once años, fue piltrafa para el festín de la falsía. La decisión de la juez Kimba Wood devuelve a la sociedad el hombre necesario. Mesías y augur. Un reposo con respaldo y delación, le asigna credibilidad al otrora traficante. Ha sido una estada como la de Getsemaní. Retorna purificado.
Sus confesiones tienen autoridad de la cosa juzgada para aquellos que execraban su existencia, convirtiéndolo en el Mefistófeles de Elías Piña. “El don” tiene dones. Es fetiche, ciudadano honesto, de pelo en pecho. Cada revelación, encriptada o no, es acopio de certezas. Su aceptación involucra rencores, apetencias y malquerencias políticas, tan aviesas como frágiles. El tema Quirino no estaba en agenda.
Ahora sí y entretiene ver a tantos conversos tras las huellas del vilipendiado, transformado en guardián de la moralidad nacional. Ah veleidades éticas que alocan y exponen miserias. Cuando conviene no existen preceptos, las acciones, públicas y privadas, son imprescriptibles, es innecesaria la tipificación de la infracción. No se reclaman presunciones, menos pruebas. La hoguera popular se enciende con cuaba. Arde imprudente y a veces, las chispas provocan incendios imprevistos.

EL MERENGUE Y TRUJILLO

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COMUNICACION Y PRENSA EN LA DICTADURA DE TRUJILLO

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