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PARAQUENOSEREPITALAHISTORIA .Para los interesados en el tema y los olvidadizos de sus hechos, aquí están para consultar múltiples artículos escritos por diversas personalidades internacionales y del país. El monopólico poder de este tirano con la supresión de las libertades fundamentales, su terrorismo de Estado basado en muertes ,desapariciones, torturas y la restricción del derecho a disentir de las personas , son razones suficientes y valederas PARA QUE NO SE REPITA SU HISTORIA . HISTORY CAN NOT BE REPEATED VERSION EN INGLES

sábado, 23 de junio de 2018

Y cuando saquen a Franco, ¿qué se hace con el Valle de los Caídos?

Pedro Sánchez ha confirmado que  su Gobierno va a sacar el cuerpo del dictador y esta vez no será muy difícil. Sánchez cuenta con el apoyo de casi todos los grupos parlamentarios. Se votó a favor en el Congreso con la abstención de PP y ERC, pero la iniciativa quedó atascada porque Rajoy ejerció su derecho a veto. 
Así que tiene consenso parlamentario, el consentimiento de la familia Franco  y la bendición de la Iglesia, cuyo responsable en Madrid ya se ha mostrado favorable al traslado. También tiene el dinero, porque sería una exhumación rápida que se puede hacer en una mañana y prácticamente sin costes. No hacen falta forenses ni filiar huesos. Solo abrir, sacar el ataúd con el dictador embalsamado dentro y transportarlo a donde deseen los Franco, seguramente a la cripta de la Almudena donde está enterrada su mujer, Carmen Franco. Pero, una vez tomada está importante medida de sacar al represor del lugar de enterramiento de miles de sus víctimas, queda la parte difícil: qué hacer con el Valle de los Caídos. 
El futuro se pinta oscuro y dividido entre ideas opuestas que van desde la demolición,  como proponía Jon Lee Anderson y los firmantes de su artículo, una reforma millonaria para evitar que se desmorone, la resignificación para que deje supurar el ideario franquista, o que se quede en su actual estado de descomposición. Puede ser una mezcla de varias e incluso hay propuestas creativas como emular allí el cementerio de veteranos de guerra de Arlington (EE.UU), como expresó este lunes Albert Rivera. Es difícil que sea un espacio de reconciliación dejándolo tal cual porque es un emplazamiento lleno de carga fascista: se construyó para celebrar el triunfo del Franco iniciada ya la dictadura, no es un espacio neutro. El dictador lo  ordenó construir en 1940 por decreto con el espíritu de que hubiera un peregrinaje a ese lugar y para conmemorar "la dimensión de nuestra Cruzada" y "los heroicos sacrificios que la victoria encierra". En definitiva, no cumple con los principios básicos universales de "verdad, justicia y reparación" de la víctimas.
Una mujer junto a la tumba del general Francisco Franco, en el Valle de los Caídos / EFE
Una mujer junto a la tumba del general Francisco Franco, en el Valle de los Caídos / EFE
El monumento se torció desde su nacimiento. El dictador ordenó en 1940 comprar el valle de Cuelgamuros, en la localidad madrileña de San Lorenzo del Escorial, para construir un monasterio, una basílica y la cruz más grande del cristianismo, visible desde la carretera. También ordenó repoblarlo de árboles. La elección del lugar fue pésima. La piedra es permeable y la basílica se excavó en la roca, de modo que la humedad y las filtraciones son difíciles de esquivar y están arruinando los enterramientos.
De hecho, el Valle  ha iniciado un imparable hundimiento que solo se podría revertir con muchos millones de euros. Las filtraciones en la iglesia son constantes cuando llueve y solo se podrían resolver aislando por fuera esa roca, una operación costosa y de dudoso éxito. El último informe que se ha hecho sobre el estado del Valle, fechado en 2010, revela graves desperfectos en los columbarios, ubicados allí. El  relato y las fotos que hicieron los técnicos reflejaban fosas caóticas, con huesos amontonados sin identificar. El informe de Patrimonio al erta de las filtraciones de agua y "pudrición por hongos" de las fosas e incluso prevé el colapso de muchos de los enterramientos. En el exterior, las esculturas de 20 metros se deshacen porque se usó una piedra porosa para esculpirlas. 
Franco (i) en una visita al Valle de los Caídos junto al arquitecto, Pedro Muguruza Otaño (d), en 1940 / EFE
Franco (i) en una visita al Valle de los Caídos junto al arquitecto, Pedro Muguruza Otaño (d), en 1940 / EFE
Mucho más costoso que sacar al dictador del Valle es la reordenación de esos 33.833 cadáveres que reposan en la basílica, de los cuales 12.410 son de personas desconocidas. Se antoja una misión casi imposible dar digna sepultura a los enterrados del Valle, también por el penoso estado de los columbarios que se suceden en capillas laterales y distintos pisos. En su origen, Cuelgamuros iba a albergar a los héroes del franquismo. En un momento dado, la dictadura decide trasladar miles de cuerpos de republicanos represaliados, en muchos casos sin permiso ni conocimiento de sus familias, como también reposan allí personas del bando franquista contra su voluntad y en fosas comunes. Una carta del ministro de Gobernación fechada en 1958 constata el cambio de rumbo del Valle y especifica que se harán las inhumaciones "sin distinción del campo en el que combatieran". Entraban las excavadoras, cogían cuerpos por toda España y los llevaban a los monjes benedictinos, que se encargaban de enterrarlos. De momento , los dos únicos cuerpos que se pueden sacar por sentencia judicial, los de los hermanos Lapeña, llevan dos años de burocracia y trabas y aún sigue allí. Ese ejemplo da cuenta de lo que podría suponer sacar y filiar miles de huesos en mal estado de conservación. 
Pero más allá de que se saque el cuerpo de Franco, se reforme la estructura y ordenaran sus fosas comunes, el Valle seguiría encarnando los valores franquistas, por lo que sería necesaria la resignificación para cumplir con los mandatos básicos de los procesos de memoria histórica. El secretario de Justicia del PSOE, Andrés Perelló, adelantaba hace una semana que el  Gobierno de Sánchez propondrá "una alternativa para el Valle de los Caídos", que pasaría por convertirlo en un espacio para la cultura de la reconciliación y la memoria colectiva democrática. Ahora, cuando entran los visitantes llevados en autobuses por operadores turísticos todos los días a razón de nueve euros la entrada, ningún cartel ni explicación narra lo que simboliza Cuelgamuros o los abusos en sepelios sin digna sepultura que hay allí. Tampoco qué hizo Franco en España ni una línea sobre 40 años de represión. El Valle sigue intacto en lo simbólico, tal y como se pensó y construyó de 1940 a 1958, aunque si se exhuma al dictador se dé un paso más en el cumplimiento memorialista.
La Abadía Benedictina de la Santa Cruz del Valle de los Caídos
La Abadía Benedictina de la Santa Cruz del Valle de los Caídos
Los retos para el Valle chocan también con el laberinto de competencias que confluyen allí. Por una parte, Patrimonio Nacional (que depende de la Presidencia del Gobierno) se encarga del mantenimiento y es titular, pero la Iglesia es competente en la basílica y la abadía como edificios eclesiásticos que son. Para complicarlo aún más, el Valle lo gestiona la fundación privada religiosa de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, que se creó en 1957 y que está en una situación jurídica confusa. No rinde cuentas, pese a que recibe todos los años dinero público. De hecho, el informe de la época socialista evidenciaba que eran los únicos ingresos que recibía y no se podía considerar asimismo una fundación: carece de patrimonio y además no está controlada por ningún "protectorado del poder público". Es decir, funciona sin control público.
Ochenta años después de que Franco ideara Cuelgamuros, la única certeza es que su cuerpo embalsamado saldrá de ahí. Lo que pase con la construcción franquista dependerá de los grupos políticos, la voluntad de rehacer física y simbólicamente el Valle y los presupuestos generales del Estado.

Pueblo Nuevo el barrio de los panfleteros de Santiago

El Mercado Central es el segundo más dinámico de la ciudad de Santiago. Ricardo Flete
Con orgullo, muchos de sus residentes y allegados identifican al sector como La Bahía
El sector Pueblo Nuevo, conocido también como La Bahía, fue fundado por inmigrantes que llegaron a esta parte de la ciudad desde diferentes comunidades rurales para instalarse en el entorno de la antigua vía férrea. A este barrio, que ya tiene 85 años de fundado, se le reconoce por su apego a las tradiciones y su vocación artesanal, sobre todo en la confección de zapatos.
Fundado con el nombre de “Ensanche Presidente Trujillo”, el 2 de mayo de 1933, tiene una extensión de tres kilómetros cuadrados de longitud, incluido el barrio El Congo. Allí está ubicado el Mercado Central, el parque Imbert, así como pequeñas empresas dedicadas a fabricar zapatos de manera artesanal. Junto a los también emblemáticos sectores de Los Pepines y La Joya, Pueblo Nuevo participa de manera activa en la tradición carnavalesca con los llamados lechones, pero con la creación de caretas que le identifican.
La barriada, ubicada al norte de Santiago, también tuvo una inmensa cantera de jóvenes que formaron parte del denominado grupo Los Panfleteros, adolescentes que mediante propaganda buscaron hacer frente al régimen de Rafael Leonidas Trujillo.
Pueblo Nuevo concentra 2,768 viviendas, 642 comercios y servicios y 90 industrias y talleres. Entre estos establecimientos, aún siguen operando aproximadamente 12 talleres o negocios de zapaterías.
El historiador Edwin Espinal refiere que la modernización del país, iniciada en 1927 durante el gobierno de Horacio Vásquez y fundada sobre la intervención militar estadounidense que concluyó en 1924, tuvo entre sus consecuencias el comienzo de la migración campesina a las ciudades. En el caso de Santiago de los Caballeros, la ocupación del espacio urbano por población rural se verificó entonces en torno a los rieles del Ferrocarril Central Dominicano: la línea férrea de Santiago a Moca, desde Gurabito a Las Totumas, se convirtió en el nuevo hogar de emigrantes de los campos.
Su fundación
Así, para noviembre de 1927, en las secciones del Ayuntamiento se daba cuenta de que personas pobres se habían instalado sin autorización y sin ningún documento que los autorizase en terrenos municipales en la acera Oeste de la avenida Imbert, frente al antiguo campo de la Exposición Nacional, ocupando totalmente la franja comprendida entre los rieles del ferrocarril y el puente de Gurabito.
Sin poder desalojarlos, pese a los extraordinarios esfuerzos desplegados para ello, ya en 1929 las propias márgenes del arroyo Gurabito se hallaban invadidas y convertidas en un barrio. Los nuevos habitantes de la ciudad habían tomado también los laterales de la vía del tren con una ranchería que ascendía por las estribaciones del parque Imbert – conocido entonces como “el cerrito de María Pompón”, en alusión a María Álvarez (a) Pompón, propietaria de terrenos allí- y continuaba hasta Las Totumas.
En 1933, el gobierno de Trujillo ordenó el desalojo de las familias en esta última zona, ejecutado por el Ayuntamiento en el perentorio plazo de 25 días. Aquellas familias fueron ubicadas en terrenos de Simón Díaz, Ángel Elmúdesi y Abelardo Viñas y los herederos de la sucesión de James Palmer, trazándose cinco calles transversales y cinco longitudinales, resultando 22 cuadras con 481 solares de 120 metros cuadrados cada uno.
La incipiente barriada dotada de una capilla, una casa escuela, un puesto de policía y una fuente pública de agua, fue designada por el ayuntamiento con el nombre de “Ensanche Presidente Trujillo” el 2 de mayo de 1933. Tras la caída de la dictadura, es el 20 de noviembre de 1961, que mediante la resolución No.1290-61, el Ayuntamiento resolvió cambiar aquel nombre por el de “Pueblo Nuevo”, que ostenta desde entonces este ya tradicional barrio de Santiago.
Este sector de la ciudad se reconoce por la gran cantidad de pequeñas fábricas de calzados, las que suplían algunas tiendas del mercado local o que eran comprados de manera directa. Rafael Rodríguez, de 84 años, fue el primer presidente de la Asociación de Zapateros, fundada en 1963. Recuerda que prácticamente el 60 por ciento de los que residían allí, vivían de la industria del calzado. Aunque no es nativo de Pueblo Nuevo, llegó apenas con diez años y ya son 74 los que tiene en la barriada. Aunque cada vez son menos los que viven de esa labor, algunos moradores de la barriada apuestan al despertar.
Carlos Martínez es uno de esos emprendedores que hace siete meses decidió iniciar su propio taller, denominado “Cardaya”, en la calle Abua Rodríguez. Actualmente cuenta con siete empleados y un mercado local cautivo, pues los zapatos que hace son confeccionados en piel. El crecimiento le está permitido, ya que un estadounidense se interesara en adquirirlos y venderlos en el mercado norteamericano.
A Pueblo Nuevo también lo identifica su dinámico Mercado Central. Su local, construido en el año 1968, junto al Hospedaje Yaque, constituyó uno de los principales espacios para ofertar productos agrícola de la zona del Cibao. La parte frontal se ubica en la avenida J. Armando Bermúdez. José Ismael Rodríguez, administrador del mercado de Pueblo Nuevo, reconoce que con la salida de los vendedores informales que cada jueves copaban casi toda la barriada, han disminuido las recaudaciones, pero también ha mejorado la imagen. Actualmente, cuentan con 170 puestos de ventas y allí hacen vida aproximadamente 300 hombres y mujeres.
Desde puestos de botánicas, de ventas de verduras, ropa, joyería, tenis hasta financieras de vehículos operan en el mercado. Con la llegada de Abel Martínez como alcalde, una de las medidas fue sacar a buhoneros dominicanos y haitianos, debido a su crecimiento desordenado, que estaba llevando a que se expandiera hasta el pleno casco urbano de la ciudad.
En este popular sector de Santiago está el camposanto más importante, el de la 30 de Marzo, que data de 1840 o 1850. El historiador Edwin Espinal, refiere que aunque en 1775 la corona española había ordenado la eliminación de los cementerios parroquiales, todavía para 1805, el camposanto de la ciudad estaba frente a la Iglesia Parroquial Mayor, hoy Catedral Santiago Apóstol. Posteriormente, fue trasladado junto al camino que conducía al río por La Otra Banda (al final de la calle Del Sol).
El llamado cementerio viejo fue reubicado en el extremo norte de la calle de San Sebastián (hoy 30 de Marzo). Espinal refiere que el cementerio estaba alejado del casco central, y la nueva necrópolis quedó separada de los vacíos circundantes por muros ante los que fueron fusilados en 1863 Eugenio Perdomo, Vidal Pichardo, Carlos de Lora, Ambrosio de la Cruz, Antonio Batista y Thomas Pierre, primeros mártires de la Restauración. En 1976, el Archivo Histórico de Santiago inventarió las tumbas de reconocido valor de este camposanto. Sin embargo, nunca se ha planteado la realización de un proyecto para el rescate de sus patrimonios edificado e inmaterial y su consecuente valorización.
Identifica sector
El Parque Imbert recibe también el nombre de Parque de Piedras. Está ubicado entre las avenidas 27 de Febrero e Imbert. El parque hace honor al héroe independentista José María Imbert, quien junto a Fernando Valerio encabezó la batalla de Santiago del 30 de marzo de 1844. Cada año, es este el punto que la presidencia de la República utiliza para el acostumbrado desfile cívico militar con motivo de la batalla. Luego de permanecer un largo tiempo abandonado, con el apadrinamiento de la Ferretería Ochoa, el parque fue rescatado y sirve para el esparcimiento de residentes en la zona.
Del barrio
El mercado central actualmente sirve para acoger a 170 puestos de ventas desde ropa, zapatos y joyería”.
José Ismael Rodríguez
Director del mercado
En los tiempos que la industria estuvo mejor, prácticamente el 60 por ciento del sector vivía del calzado”.
Rafael Rodríguez
Asociación de zapateros

viernes, 22 de junio de 2018

Mónica Zapata, el lacerante trauma de una activista por la persecución trujillista a su padre

NUEVA YORK._ Mónica Zapata es una de las activistas dominicanas de más arraigo en la comunidad criolla de Nueva York.
Por Miguel Cruz Tejada. 
Organiza piquetes y protestas contra todos los políticos que se califican de corruptos, incluyendo al presidente Danilo Medina, al ex presidente Leonel Fernández y otros, pero especialmente Luis Ramfis Domínguez, cuyo abuelo, el dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina, dejó un lacerante y permanente trauma en ella, desde que tenía 1 año de edad.
Y es una de las dirigentes femeninas que siempre está al frente de las protestas locales de la Marcha Verde.
Su padre, Félix de la Cruz, que era maestro alfabetizador en una escuela rural de adultos del paraje “Las Gordas” en la provincia María Trinidad Sánchez (Nagua) y quien no estaba de acuerdo con los desmanes de la satrapía, fue acusado falsamente de pintar un letrero que decía “Abajo Trujillo” y firmado con su supuesto nombre.
Eso bastó para que fuera arrestado, encarcelado, vejado, humillado, acusado de “comunista” y torturado, siendo puesto en una lista de ejecuciones por los sicarios de la dictadura en la cárcel pública de Nagua.
Se salvó, de ser posiblemente ahorcado o acribillado a balazos, gracias a que un hermano suyo era coronel del ejército y logró negociar que lo liberaran para evitar su muerte, pero se vio obligado a abandonar su pueblo y esconderse en recovecos y parajes, donde a los “calieses” (espías y delatores) de la dictadura, les era más difícil encontrarlo.
Ocurrió en 1959, a pocos días del desembarco de los guerrilleros del 14 de junio, que fueron con el objetivo de iniciar una guerra y derrocar la dictadura, aunque fueron aniquilados por las fuerzas del ejército.
Ella llama al dictador “La Bestia de El Caribe” y dice que merece peores calificativos. Todavía siente el dolor y la laceración mental de que a la fuerza y en base a mentiras, fue separada de su padre.
“Fue una situación brutal y tormentosa para toda la familia. Mi madre era muy joven, con diferencia de 30 años de edad con mi padre”, dijo en la entrevista para relatar el acoso y las penurias que atosigaron a la familia por muchos años.
Zapata dice que pese al dolor sufrido, esa situación le permitió aprender de su padre a desarrollar su posición revolucionaria. Ha militado en el MPD y es una de las principales figuras femeninas de la Marcha Verde en Nueva York.
“Eso por fue por envidia. Mi papá era un opositor a la dictadura de Trujillo, pero no era comunista, era un hombre que creía que estábamos bajo una férrea dictadura y quizás, eso lo llevó a hablarles a sus estudiantes sobre la necesidad de liberar y democratizar el país”, narra la activista.
“Él aprovechaba la oportunidad de tener contacto con los estudiantes para exponerles lo que pensaba y sus creencias, aunque trabajaba para el Gobierno”, dijo.
“Un día, fue apresado en junio del 59 y días después llegó la invasión, y nos apresaron a todos: a mi mamá, a mí y a mis hermanos”, narró.
Cuenta que a su madre los esbirros del trujillismo, la amenazaron con matarla si no se separaba de su padre, la iban a matar junto a sus hijos y su padre ejecutado por estar conspirando contra el régimen.
Dijo que su papá fue llevado a la cárcel de Nagua junto a otros luchadores anti trujillistas, muchos de los cuales fueron ejecutados.
“En esa prisión, mi papá recibió toda clase de vejaciones y torturas. Lo colgaban por días en árboles, lo golpeaban brutalmente, lo quemaban, lo mutilaron, sus uñas le fueron sacadas. Fue una acción monstruosa para él y sus compañeros presos”, añadió.
Recordó que el hermano de su padre, el coronel, logró sacarlo de manera clandestina para salvarlo. “Hizo un arreglo para sacarlo, después de estar un año y pico preso”.
La activista dijo que su mamá era una jovencita que no llegaba a 20 años. “Se quedó sola con tres niños, en un campo sin escolaridad ni nada. Nosotros no volvimos a ver a mi papá, hasta unos 5 o 6 años después”.
El padre de Mónica se debió en necesidad de trabajar en el ingenio Juan Sánchez, donde se mantuvo oculto. “Después que mataron a Trujillo, el nombre de mi papá se hizo leyenda”.
Ella dice que para ella sigue siendo una fuerte carga emocional lo vivido cuando niña en la época nefasta de la dictadura.
“Cuando mi papá regresó, ya era un hombre muy mayor y en mi niñez, me perdí los primeros años de mi vida junto a él, por una cosa tan absurda”, agregó entre profundos suspiros y tratando de aguantar las lágrimas, pero con la voz entrecortada.
“Una persona escribió en una pared Abajo Trujillo y le puso el nombre de mi papá para incriminarlo. “Es absurdo, nadie se atrevía a hacer eso en la dictadura de Trujillo”, añadió Zapata.
El padre de Mónica murió en 1978 a los 79 años de edad.
“Él me indujo a leer los clásicos de la literatura y el marxismo, y el conocimiento que tengo sobre la lucha social y el comunismo. Me decía que lástima que él no era un comunista, porque se hubiera ido a las montañas a apoyar a los expedicionarios del 14 de junio”, relata Mónica.
“Lamentablemente, fue una injusticia de las tantas que se cometían en ese tiempo, terriblemente penosa y terriblemente triste”, dijo la activista.

miércoles, 20 de junio de 2018

¿Y si dejáramos a Franco donde está?

No se antoja una buena idea conceder a Franco la oportunidad de resucitar, aunque suceda con un rito de exhumación ejemplarizante. Y no porque el caudillo corrupto 

No se antoja una buena idea conceder a Franco la oportunidad de resucitar, aunque suceda con un rito de exhumación ejemplarizante. Y no porque el caudillo corrupto pueda reaparecer incorrupto a semejanza de un espectro fetichista, sino porque la losa de 1.500 kilos que lo sepulta en el averno previene de los vaivenes emocionales de la necrofilia y de la necrofobia.
Franco recupera la actualidad en 2018 con un vigor que nunca hubiera imaginado. Comparece entre los vivos casi medio siglo después de su muerte y retrata en su regreso la controversia de un extemporáneo debate político y mediático —el debate no está en la sociedad, pero sí el peligro del revisionismo—, aunque la iniciativa de Sánchez es un acierto estratégico porque le permite demostrar una insólita estabilidad parlamentaria, porque intoxica al PP con sus complejos históricos y porque traslada al electorado toda la coherencia programática: había prometido evacuar a Franco de Cuelgamuros y, en efecto, va a conseguir sustraerlo a la idolatría que le profesan los nostálgicos espiritistas y los turistas desorientados.
Era y es una anomalía que una democracia aseada pueda dispensar un lugar de culto explícito o encubierto a la memoria de un tirano, pero el Valle de los Caídos representa un mausoleo hortera, truculento y megalómano a medida de la mediocridad y obscenidad del difunto. Parecía incluso que la mejor forma de exponer al hereje de la democracia consistía precisamente en la solución de alojarlo en la mazmorra del pastiche arquitectónico, un templo sin espiritualidad
El camino que conduce del umbral del templo al sumidero de la tumba exige recorrer un sórdido túnel jalonado de hórridas esculturas de videojuego, como si fuera un pasaje del terror de bajo presupuesto. Y como si toda la ferocidad del régimen estuviera reflejada en la incongruencia iconográfica de tamaña aberración estética. Una mezcla de esoterismo y de fanatismo que degrada la posteridad del personaje y desconcierta a sus propios fieles en una ridícula evocación granítica del nacional-catolicismo. La cruz parece desmoronarse sobre las almas. Y el recinto se resiente de una grandiosidad kitsch, hasta el extremo de autoparodiarse la metafísica de un franquismo procaz y opulento.
Juzgar a un cadáver y castigarlo a título póstumo. Fue la ocurrencia del papa Stefano VI para vengarse a título póstumo de su predecesor en el cargo, el papa Formoso. Lo desenterró de su cripta a finales del noveno siglo y lo alojó como una pestilente marioneta en el sitial de tribunal convocado para escarmentar sus traiciones y atrocidades. Fue declarado culpable. Se le llegaron a arrancar los tres dedos de la trinidad. Y se arrojaron sus restos al Tíber. Y sobrevino entonces en Roma un espanto telúrico. Retumbaron los cimientos de San Juan de Letrán. No porque Formoso fuera inocente sino porque se le concedió la oportunidad de resucitar.
Franco reaparece en plena trivialización del franquismo. Tanto se frivoliza con los presos políticos, con los exiliados y con el recorte de libertades, que termina desdibujándose el agujero negro de la historia hasta convertir la tragedia en anécdota. Y a los muertos en vivos.

La herencia de la Raza Inmortal

e-mail: l.scheker@hoy.com.do
d7
La asombrosa lista de más de 200 testigos que someten Ángel Rondón y Andrés Bautista y ocupa las primeras páginas se lee como gran noticia en espera de que sea abultada por otros tantos inculpados sometidos por actos de corrupción, soborno, desfalco, lavado de activos, contrataciones etc., en el caso de Odebrecht, asesorados por hábiles abogados que juegan al cuento del “Gallo Pelón”, el de nunca acabar, que persigue que el pueblo ya fastidiado se olvide de todo y baje la guardia, lo que no deja de ser peligroso. La Justicia tarda pero llega, como lo demuestra nuestra propia historia
Esa larga lista de testigos (¿?) donde figuran reburujados ex y actuales funcionarios de ayer y de hoy, junto con personas que solo en su casa les conocen, forman parte de una estrategia maniqueista para confundir y vencer por cansancio, pero ningún Juez que se respete, y el magistrado Dr. Francisco Ortega Polanco lo es, que honra su investidura no se prestará a esta grosera manipulación.
No tiene obligación de escuchar todos los testigos que la defensa ofrezca para formarse su íntima convicción, libre de prejuicios sustentada en pruebas inequívocas y concluyentes que nutren el expediente acusatorio.
Como ha sido advertido, la tortilla puede virarse. El modelo de una sociedad anti democrática e injusta, basada en la corrupción, la impunidad, el crimen, la injusticia social y la explotación de las grandes mayorías, no puede sobrevivir al deseo de todo un pueblo decidido a producir un cambio que aliente la fe y la esperanza de verse tratado como seres humanos, que aspira tener igualdad de derechos y protección del Estado, compartir su suerte y de convivir con dignidad y decoro, sin abusos, discriminaciones y atropellos, en paz consigo mismo y con los demás.
Es el ejemplo que nos ofrece la Raza Inmortal, encabezada por Juan Pablo Duarte y los trinitarios cuando decidieron liberarse del yugo opresor y despótico y crear una patria libre, independiente y soberana; de Luperón y los restauradores cuando los traidores vendieron la patria herida, al poder usurpador de España; la misma raza que después de varios intentos, un nutrido grupo de expedicionarios patriotas y valientes, dispuestos a inmolarse, decidieron casarse con la gloria y ponerle fin a la cruel dictadura de Trujillo, del Chacal del Caribe un 14 de junio de 1959, que culmina con el ajusticiamiento del tirano por los Héroes de Mayo, apenas dos años después; y se repite con la gloriosa Revolución de Abril, inspirada por el coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez y comandada por el coronel Caamaño y sus leales compañeros y el pueblo unido con ellos en un solo grito, un solo reclamo: el retorno de la Constitución del 63 y de Juan Bosch, presidente, víctima de un nefasto golpe de Estado fascista, que provoca la grosera intervención militar norteamericana convirtiendo la lucha por la libertad y la democracia en guerra patria…
Y así, con sus alzas y sus bajas, la lucha patriótica por la democracia, la libertad y el bienestar de nuestro pueblo, no se detiene

martes, 19 de junio de 2018

19 de junio de 1949 Valores y gestos.

Desgraciado el país que necesita héroes” (Bertolt Brecht).

Por Pablo Rodriguez.

 “Fue la trágica fiesta del plomo y de la sangre.
Y la rubia mazorca se desgranó en silencio sobre la tierra
triste, triste hasta la desesperación y hasta la muerte.
El plomo hendió las carnes y las llenó de rosas rojas y desoladas.
Y era la carne florecida pasto de la bestia en furia.
Y era David con las manos atadas contra Goliat soberbio cabalgando
sobre un carro blindado.
Sangre de valientes. Sangre de héroes.
Sangre de Costa Rica libre de cadenas. Sangre de
Nicaragua encadenada. Sangre de Santo Domingo clavado en el martirio.”
(Carmen Natalia Martinez Bonilla)

Esta vez, no quiero hacer referencia al relato histórico de los acontecimientos ligados al 19 de junio de 1949. Quiero más bien, desempolvar algunos valores que se entremezclan con los hechos de entonces, y que son portadores de un espíritu de emulación que mucho habrán de servir a los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Servirán a nuestros niños y jóvenes, para que sepan madurar su juventud sin marchitarla, y puedan colocarse en su vida y pensamiento, al lado de la disidencia y la rebeldía, acentuar la indignación ante la injusticia y el egoísmo, y colocarse al lado de los valores morales más elevados de la especie humana. Y valor es lo que vale. Valor es todo aquello que nos permite vivir juntos, que nos permite juntar la palabra “Nos” con la palabra “Otros”, para hacer el “Nosotros”.
Tenemos la obligación de asumir lo que está plasmado en los gestos de los héroes del 19 de junio: Los que cayeron en Luperón, en Puerto Plata y otros puntos de la provincia.
PRIMERO: “Hacer la solidaridad de los miserables”, como decía José Maria Argueda, el escritor peruano. Esto es promover la sensibilidad y el amor por el otro, orientar la vida desde el interés colectivo. Romper las mallas de las fronteras de cualquier tipo y producir un camino de encuentro. Juntarnos todos los jodidos de la tierra para avanzar juntos. Alrededor del 19 de junio, se juntaron unos que eran perseguidos por dos emisarios de la barbarie, Trujillo y por Somoza; y otros, que se unieron a la lucha en solidaridad con los que habían hecho del exilio su almohada. Cito a Alberto Ramírez, Alejandro Selva y José Félix Córdova Boniche, eran nicaragüenses; Alfonso Leiton, de Costa Rica; John, Habet y George, norteamericanos; los demás eran dominicanos.
Aprender que la solidaridad es la actitud primera de quien quiere ser hombre y graduarse de hombre, como decía el Che. La solidaridad insisto será la única forma que tienen los pequeños para sobrevivir; ella será nuestro sello en el presente y en el futuro.
SEGUNDO: Los héroes de junio, nos enseñaron a elegir entre  el privilegio y prestigio o ser fiel a la libertad y la justicia. Vimos el ejemplo de Gugú Henríquez, un veterano de la 2da Guerra Mundial; Tulio H. Arvelo, quien renunció a su cargo de Vicecónsul en San Juan, Puerto Rico; Horacio Ornes y Alfonso Leiton, quienes participaron en la toma de Puerto Limón, en Costa Rica.
TERCERO: No medir el valor del sacrificio; asumir el sacrificio con todas las consecuencias cuando se trata de la Patria. Y la patria comienza cuando sentimos la necesidad del sacrificio por el otro. Hasta que no lleguemos ahí, sólo existe un territorio. Patria es no dar valor a las cosas, sino a las funciones de esas cosas al servicio del hombre, de la historia, de la humanidad. Ya sabemos que Patria es Humanidad, decía José martí. Ya sabemos de Hugo Kunhardt, graduado en las Universidades de Santo Domingo y Harvard, E.U; Manuel calderón, estudiante de medicina en la Habana ; Salvador Reyes, estudiante de medicina en la universidad de Santo Domingo y México. No vamos a mencionar el sacrifico de dejar sus bienes y familias.
CUARTO: Padecer el desprecio de los allegados en primer lugar. Todos sabemos que en la Era de Trujillo, y no tan lejos, los 12 años macabros de Balaguer, cuando alguien era vinculado a algún proceso revolucionario, la familia completa era vista como enemiga del régimen, y estaba expuesta también a correr la misma suerte: las injurias, las burlas, la represión y la espalda de familiares y amigos. Mahatma Gandhi, nos lo recuerda con lucidez: “Mi tarea habrá terminado si logro convencer a la humanidad de que cada hombre o cada mujer, sea cual fuere su fuerza física, es el guardián de su dignidad y de su libertad. Esta protección es posible, aun cuando el mundo entero se vuelva contra aquél que es el único en resistir”.
QUINTO: La resistencia, lo ha dicho Gandhi, contra todas las maldades conjugadas en un sistema. Hacer de la reciedumbre humana una virtud propia de los espíritus que luchan por un ideal noble, no negociable frente a la tentación de salidas fáciles. Lo supieron bien los cinco que sobrevivieron: Horacio, Tulio, Miguel, José Córdova y José Rolando. Pero también aquellos que fueron vendidos y traicionados en el Frente Interno, Fernando Suárez y a Fernando Spignolio, y los demás fusilados en las capturas de Luperón.
Sobre estos cinco aspectos quiero llamar la atención, y antes, sobre la fecha que conmemoramos, una fecha que ha sido marginada dentro de la historiografía nacional. A veces la confunden con malsana intención con la gesta valiosa de Constanza, Maimón y Estero Hondo. Quieren hacernos olvidar que por Luperón comenzó la cosa; fuimos el escenario privilegiado para comenzar la lucha armada contra el Sátrapa. No vamos a culpar a las autoridades nacionales de este desliz malicioso, sino a nosotros, los hombres y mujeres de aquí, que no hemos tenido el valor de arrancarle esta fecha de las manos. Volquemos las miradas sobre nuestra historia local y los valores que ella porta. Es la única forma de rescatar nuestra identidad y ser fuertes frente a los que globalizándonos pretenden anular nuestras particularidades, que son nuestro espejo y la fuente de la resistencia frente a la maldad y el olvido.
Está pendiente la tarea. Ahí está la historia y los valores, ya no necesitamos más héroes, ha sido suficiente; necesitamos hombres y mujeres que asuman la responsabilidad de ser héroes cada día.
Loor a los héroes del 19 de junio de 1949! ¡Loor a los héroes del 59! ¡Loor a los héroes de todos los hechos emancipadores de los pueblos de América! ¡Un aplauso a José Rolando, Horacio, Tulio, Gugú, Alejandro, Alberto, Alfonso, Hugo, Manuel, Salvador, José Felix, Miguel, Habet, John, George, a los dos Fernando y otros.

“Mientras quede una gota de honor americano y la voz del amor
puedan decir: Hermano,
nombrad los que cayeron un día en Luperón.
Si un puñado de tierra recuerda el heroísmo y el
valor se adelanta sobre el último abismo,
nombrad los que cayeron un día en Luperón.
Mientras quede una flor, una
lágrima, un día;
mientras el hombre luche envuelto en la agonía,
nombrad los que cayeron un día en Luperón.”
(Alberto Baeza Flores,  Poeta, periodista, crítico, novelista, dramaturgo, ensayista, biógrafo chileno)

Hoy se cumplen 69 años de la expedición del 19 de junio, un desafío a la dictadura

Por: Awilda Cuello
awildacuello89@hotmail.com
19 DE JUNIO
Santo Domingo.-  Hoy se cumplen 69 años de la expedición del 19 de junio de 1949,  fecha en que se produjo el desembarco por la bahía de Luperón en Puerto Plata, con el objetivo de derrocar a la tiranía de Trujillo convirtiéndose en la primera expedición  armada de exiliados dominicanos que llegaron al país para eliminar la dictadura.
Esta gesta patriótica fue la primera expedición armada formada por exiliados dominicanos que volvieron a su país con el coraje y la voluntad de enfrentar  la tiranía.
Los expedicionarios que llegaron por la bahía de Luperón,  un grupo de 12 combatientes, encabezado por Horacio Julio Ornes Coiscou,  jefe de operaciones del Ejército de Liberación, junto a  los dominicanos José Rolando Martínez Bonilla,   Federico Horacio Henríquez, Hugo Kunhardt, Manuel Calderón, Salvador Reyes Valdez, Tulio H. Arvelo, Miguel Ángel Feliú Arzeno, los nicaragüenses  Alejandro Selva, Alberto Ramírez, José Félix Córdoba Boniche, el  costarricense Alfonso Leyton, además de tripulantes norteamericanos del avión,  John W. Chewing y Habett Jeseph Marrot
Los expedicionarios del 19 de junio  fueron militarmente vencidos por el ejercito de  Trujillo y  muriendo varios de ellos en forma atroz, pero dejaron el mayor legado, entregar su vida por la libertad de su país.
De acuerdo con historiadores, este fue el intento expedicionario que contó con una mayor base de apoyo dentro de la República.
Este grupo formaba parte de una amplia expedición organizada por Juan Rodríguez García con el fin de traer al país un amplio ejército de liberación del que solo pudo llegar el grupo encabezado por Ornes Coiscou.
Esos valiente combatientes  nos dejaron su  patriotismo y sobre todo el ejemplo de  entrega y valor.
Ya han pasado 69 años de este  patriótico suceso  que representó  un grito de libertad. por eso, hoy y siempre hay que dar loor a los esforzados hombres que llenos de Inmortalidad  ofrecieron su vida por la libertad de su la nación.
“Fracasó militarmente, pero dio apertura a fin de la dictadura”
A juicio del historiador Roberto  Cassá, este primer intento de liberación armada, aunque fracasó en lo político y militar, hizo ver que desde el exterior e interior del país había un importante núcleo de dominicanos que ya había decidido que la lucha armada era la única forma de terminar con la tiranía y se estaban organizando y realizando acciones con esos fines.
“La expedición de Luperón fue el camino a seguir para que años después otro importante grupo de dominicanos,   en el mismo mes de junio, pero una década  más tarde, tomara las armas para combatir a Trujillo, e igual a los héroes de Luperón, ofrendaran sus vidas por la libertad del pueblo dominicano”, afirmó Cassá.
El connotado historiador  Roberto Cassá, ha dicho al respecto: “Puerto Plata. Esta ciudad era reconocida comúnmente como un bastión del antitrujillismo, lo que explica que las expediciones desde el exterior procurasen desembarcar en sus cercanías. No fue casual que la única incursión contra Trujillo antes de 1959-la expedición por Luperón el 19 de junio de 1949 se hiciera en la provincia.

EL MERENGUE Y TRUJILLO

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