BIENVENIDOS

PARAQUENOSEREPITALAHISTORIA .Para los interesados en el tema y los olvidadizos de sus hechos, aquí están para consultar múltiples artículos escritos por diversas personalidades internacionales y del país. El monopólico poder de este tirano con la supresión de las libertades fundamentales, su terrorismo de Estado basado en muertes ,desapariciones, torturas y la restricción del derecho a disentir de las personas , son razones suficientes y valederas PARA QUE NO SE REPITA SU HISTORIA . HISTORY CAN NOT BE REPEATED VERSION EN INGLES

domingo, 31 de enero de 2016

Kim Jong-un crea una "brigada del placer" con chicas de entre 13 y 14 años

Kim Jong-un ha creado una "brigada del placer" formada por chicas de entre 13 y 14 años para entretenerle. Según el diario surcoreano Chosun Ilbo, el dictador comunista recupera este 'equipo' que ya utilizaba su padre y antecesor, Kim Jong-il.
Las jóvenes son captadas con la excusa de llevar a cabo una misión junto a Kim Jong-un y se encuentran alojadas en un hotel de Pyongyang, custodiadas por las fuerzas de seguridad del régimen comunista. Evidentemente, el consentimiento de los padres no cuenta para nada.
Según The Telegraph, las muchachas tienen que pasar una entrevista en la que demuestren sus aptitudes para "entretener" al tirano. Entre las elegidas, las más "feas" pasarán a la servidumbre; las "bonitas" serán cantantes o artistas, y las más guapas, se encargarán de dar "placer sexual" a la oligarquía norcoreana.

#Sexo y #poder, el cóctel más peligroso para un gobernante ...

Los placeres de la carne no son privativos de las clases populares. También los dirigentes con las más altas responsabilidades son vulnerables a este tipo de tentaciones. El sexo ha sido y es el ingrediente básico de truculentas historias que han propiciado y propician cambios decisivos en las más elevadas esferas de poder. El de Dominique Strauss- Kahn, sea cual sea el desenlace final, no es más que el último ejemplo. Aquí van algunos, pero hay muchos más.
Rasputín, un místico de gran pene, domina el Imperio Ruso.
Sexo y poder, el cóctel más peligroso para un gobernante
G. D. OLMO / MADRID
Gregori Yefimovich Rasputín se convirtió en una figura política de primer orden en los últimos tiempos de la Rusia zarista. Peculiar personaje, considerado un místico extravagante por la opinión pública de la época, consiguió hacerse con el favor de la zarina Alejandra tras aliviar los males de su hijo, aquejado de hemofilia. Desde entonces se convirtió en la mano derecha de los monarcas y atesoró grandes cuotas de poder que despertaron el recelo de la nobleza cortesana y de la plebe, que le atribuía participar en frecuentes y delirantes orgías. Rasputín fue finalmente asesinado en 1916 en un complot aristocrático para acabar con él y su influencia en el gobierno. Tras su muerte fue castrado. El que se cree que es su pene se exhibe en un museo de San Petersburgo. Sus casi treinta centímetros de longitud apuntalan la leyenda de brujo fornicador que el imaginario popular se ha hecho de Rasputín.
Eduardo VIII, el Rey que prefirió su mujer a la corona
El Príncipe Eduardo de Inglaterra había sido siempre un tipo aficionado a las mujeres. Eran conocidos sus frecuentes escarceos con mujeres casadas y mayores que él, lo que causaba honda preocupación en la sociedad y el Gobierno británicos. Cuando en 1936 sucedió en el trono a su padre, el Rey Jorge V, muchos temieron que los caprichos del nuevo soberano causarían problemas a la monarquía. Enamorado de Wallis Simpson, una mujer estadounidense divorciada dos veces, el Rey tuvo que elegir entre su pasión y su corona cuando comprendió que la opinión pública no toleraría su matrimonio con Simpson. Lo hizo. Abdicó en su hermano, retirándose a vivir con la mujer de su vida. No llegó a reinar ni siquiera un año.
Clinton, al borde de la destitución por la felación de una becaria
No imaginaba el 42º presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, que sería un episodio sexual el que le colocaría en los mayores apuros de su segundo mandato. Clinton fue acusado de perjurio y de obstruir la acción de la Justicia tras haber negado las relaciones sexuales que mantuvo con Monica Lewinsky en el interior del complejo presidencial. «El hombre más poderoso de la Tierra» tuvo que afrontar un proceso de «impeachment», el proceso por el que pueden ser destituidos los presidentes norteamericanos. Clinton fue finalmente exculpado, pero todo el mundo supo qué fue lo que Lewinsky le hizo en el Despacho Oval.
Silvio Berlusconi, «il cavaliere» del «bunga bunga»
No se cuidaba mucho el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, de ocultar las juergas que organizaba en diferentes mansiones de su propiedad. Hasta que se supo que el primer ministro utilizaba recursos públicos, como aviones y helicópteros de la Fuerza Aérea para participar en sus «eventos». En ellos, Berlusconi y sus invitados, se solazaban con unas hermosas jóvenes. Alguna demasiado joven, como la conocida como «Ruby robacorazones», con la que Berlusconi habría mantenido relaciones sexuales siendo esta menor de edad. El gobernante se enfrenta ahora a las acusaciones de incitación a la prostitución de menores y abuso de poder, acusaciones que podrían costarle el gobierno. Él dice que todo era mero «bunga, bunga», pero el fiscal no le cree.

#Putin aposto al sexo en una propaganda política


Con una estrategia de promoción que podría resultar redituable ante la proximidad de las elecciones parlamentarias del 4 de diciembre, Vladimir Putin y sus colegas del partido Rusia Unida apostaron a la sexualidad para impulsar su campaña.
La última creación fue un nuevo spot en el que dos jóvenes tienen relaciones en el cuarto oscuro. Claro que la acción no se ve, pero sí se sugiere. Polémico, sobre todo, porque al igual que en la mayoría de los países democráticos, en Rusia el voto es secreto.
Bajo el lema "hagámoslo juntos", el partido busca canalizar a su favor las preferencias electorales recurriendo a una milenaria herramienta de convencimiento: el sexo.
El clip fue filmado por el partido oficialista, Rusia Unida, cuya popularidad cayó drásticamente en los últimos meses.

Vida sexual de #Fidel #Castro

El disidente Norberto Fuentes, íntimo del líder cubano, describe sabrosos episodios del carismático revolucionario


El crítico del The New York Times se entusiasmó tanto después de leer La autobiografía de Fidel Castro que escribió: “El autorretrato que se desprende es el de un superviviente maquiavélico: un ególatra que no sirve a una causa, ni a una ideología, ni a sus compatriotas, si no a su propia ambición”. Hay que decir que esta autobiografía no es tal. Está escrita por Norberto Fuentes (La Habana, 72 años), que fue íntimo de Fidel Castro (Holguín, Cuba, 89 años) e incluso se encargó de los servicios secretos cubanos. Luego llegó el desencuentro. Fuentes se exilió, en 1994, gracias a la mediación de Gabriel García Márquez. Las 665 páginas que hoy reúne la editorial Stella Maris están firmadas por Fuentes, noveladas, aunque el autor afirma que los hechos son reales. Castro, sin embargo, no la ha autorizado.
Fuentes aún reconoce su cariño hacia Fidel Castro y reflexiona sobre el revolucionario desde la otra orilla del Caribe: la que moja las playas de Miami y a la que, antes que él, tantos otros llegaron desencantados, cuando no perseguidos, por la dictadura cubana. “Hay algo que me diferencia de ellos”, nos cuenta el autor, a propósito de la edición de La autobiografía de Fidel Castro que esta semana ha llegado a las librerías españolas: “Ellos se sienten dañados, y cogen su historia y la convierten en acusaciones. Hay que sacar toda esa cáscara para llegar a una verdad”. Fuentes se muestra templado a la hora de analizar el régimen: “Una revolución debe juzgarse por el cumplimiento de sus promesas, y aún es pronto para juzgar la Revolución Cubana”.
Según el libro, las primeras veces de Fidel Castro ocurrieron cuando él tenía siete años y con una criada llamada Nereida. “Los roces y palpares eran conducidos de forma cada vez más deliberada a un clímax…”
Es la segunda vez que este texto ve la luz: la primera, en 2004, lo hizo en dos tomos y con más de 2.500 páginas. De plena actualidad gracias a los recientes giros diplomáticos entre Washington y La Habana –“hoy el Papa quiere ver a Fidel Castro”, recuerda Fuentes–, la versión reducida del libro no pierde cuenta de ninguna de las anécdotas que retorcerán aún más nuestra idea de una de las figuras más relevantes del siglo XX. También, de quien Fuentes recuerda como un hombre “con un alto sentido del humor, muy cubano, bronco, de los guerreros, de los hombres duros”. Extractamos del libro 17 episodios íntimos de la vida de Fidel Castro. Recuerden: no necesariamente tienen que ser verdad (o sí).

 image5.jpeg


90 Mts2 . Con 2 habitaciones en el Mirador Norte.

Info  construcciondominicana.net@gmail.com

1.Quiero a esa chica, y rápido

Bastaba una señal al jefe de la escolta para que este supiera que el comandante quería acostarse con alguna de las mujeres con las que se había cruzado en su camino, como una diplomática o una periodista. Entonces, el equipo de seguridad emprendía un “peinado de información profundo” sobre la elegida. A veces, acondicionaba alguna de las casas del dirigente a las afueras de La Habana, “habilitadas para el efecto”.

2. Su madre temía que lo castrasen

Según el libro, la única, verdadera preocupación de la madre de Castro cuando este fue capturado por Batista era que se hubieran respetado sus genitales. Fue lo primero por lo que le preguntó al visitarle en la cárcel: “No te habrán cortado los huevos, ¿verdad?”. La idea de que el político, después de atrapado, pudiera ser “un eunuco” también fue objeto de propaganda por parte de los batistianos, que propagaron el rumor para desmoralizar a los seguidores de Castro.

3. En colegio privado y religioso

Castro estudió en Nuestra Señora de los Dolores, una escuela privada, tutelada por la Iglesia católica y regida por religiosos españoles. Es más, fue un empeño personal suyo, que le valió más de una discusión con su familia. “Mi padre estaba renuente a gastarse su dinero en el colegio de un muchacho tan díscolo y arrogante”, recuerda Castro, según el libro de Fuentes.

4. Su primera experiencia sexual

Las primeras veces de Fidel Castro ocurrieron cuando él tenía siete años y con una criada llamada Nereida. El dirigente no escatima en detalles (según el libro) sobre los escarceos que vivían juntos, cuando ella fingía ir a trabajar con los animales y él decía salir al campo a jugar. “Los roces y palpares eran conducidos de forma cada vez más deliberada a un clímax que aprendí a emparentar con la palabra orgasmo. Tras semanas de esfuerzo, me extrajo las primeras gotas de un líquido entre graso y acuoso que yo descarté inmediatamente como orine”. Eso sí, no hubo penetración en estos primeros escarceos.

5. Fidel se ha muerto muchas veces

La idea de que Fidel Castro hubiera muerto en algún momento ha sobrevolado mil veces la Historia reciente, pero se escuchó por primera vez antes de la Revolución Cubana, durante su exilio en México, entre 1955 y 1956. El revolucionario ya era entonces líder de la oposición, y Batista pretendía desmoralizar así a sus partidarios.
6. La técnica del puro con la que ganaba negociaciones
Los cigarros habanos fueron fundamentales en el gesto del revolucionario, que recurría a ellos cuando prefería seguir escuchando a dar la réplica a su conversador. Al dejar de fumar, lo sustituyó por un inhalador, que también “usaba para ganar tiempo” antes de dar una respuesta. Es una técnica que copió de Stalin, que pasaba el día con una pipa apagada en la boca.

7. Matar es natural

En el libro, Castro no duda en hablar con ligereza, y también con frivolidad, de las ocasiones en las que ha quitado la vida a otras personas: no solo como soldado, sino como verdugo, una vez proclamada la Revolución. “No importa la cantidad de gente que mates. Basta con uno. Cuando pasas de ese número, el rostro de la víctima se pierde”, reflexiona el dictador, según el libro novelado de Fuentes.

8. Un niño muy bélico

El primer recuerdo consciente del mandatario ocurrió a los cinco años, al ver a su padre tumbado, fumando debajo de un árbol. “El paisaje bucólico y enteramente cubano que yo mismo voy a destruir treinta años después”, cuenta Fuentes que dijo Fidel.
9. La táctica del rifle para seducir
Ya como presidente, Castro solía celebrar el mismo ritual al recibir la visita de autoridades extranjeras: un paseo por la escuela 26 de Julio, antiguo cuartel Moncada, cuyas paredes están repletas de esculturas de él. El mandatario “te tutea y te pasa el brazo por encima, y tú de pronto entiendes que estás ungido por la gloria”. Al final del recorrido, deja coger al invitado uno de sus rifles: “Y yo ya sé que eres mío para siempre, cuando te veo balbucear alguna frase de cumplido”.

10. Luna de miel en casa del enemigo

El enemigo del imperio norteamericano pasó una luna de miel de tres meses en Miami y Nueva York, a los 22 años y antes de licenciarse. Allí se compró un caro Lincoln Continental, con el que condujo de una ciudad a otra. Finalmente, tuvo que pedir dinero prestado para pagar los gastos de aduana con los que llevarlo de vuelta a Cuba.

11. Austeridad en el vestir

El dictador pasó el lustro que dura una licenciatura con un fondo de armario de tres trajes: el último de ellos, comprado durante su estancia en los Estados Unidos. Como cuenta, los estudiantes de Derecho cubanos siempre acudían a la universidad vistiendo “dos piezas, pantalón y saco, de un mismo paño. Nada de mangas de camisa”.

12. Cartas de amor desde la cárcel

Fidel Castro aprovechó su paso por la cárcel, de algo menos de dos años, para leer a Victor Hugo: también Los miserables, lectura a la que recurrió para escribir cartas de amor desde su celda. Tras no tener noticias de su esposa, empezó a dirigir sus epístolas a otras de las mujeres de su vida.

13. Antes de cenar con mi mamá, a lavarse las manos

En plena guerra de guerrillas contra el gobierno de Batista, Castro hizo un alto en el camino para celebrar la Nochebuena de 1958 con su madre. Llegó a su casa, en la provincia de Holguín, acompañado de unos cuatro coches. Solo algunos de los militares que viajaron con él obtuvieron permiso para sentarse a la mesa, siempre después de lavarse cuidadosamente las manos.

14. El poder oculto del comandante

Fidel Castro dedica (según la novela de Fuentes) unos cuantos párrafos a hablar de su miembro, el cual, “en estado de combate”, abarcaría 16 centímetros. Tampoco olvida su longitud en estado de reposo: cerca de los 9 centímetros. El dictador se jacta de que su “pinga victoriosa. La que apetecían todas las mujeres cubanas” está, para su consuelo, muy por encima de la media de su raza , y “no tan lejos de los compañeros negros”. También se siente satisfecho con su “coloración”, algo más oscura que la del resto de su cuerpo.

15. Prohibido piropear a las mujeres

“La única vez en toda mi carrera política que yo me he echado para atrás”, recuerda el dirigente según el libro, “fue a propósito de los piropos”. Se refiere a una ocasión en la que un periodista le preguntó si estaba bien que los hombres negros piropeasen a mujeres blancas. Tratando de reprocharle el racismo de la pregunta, Castro acabó, sin querer, criticando la práctica del piropo. Una crisis de rumores recorrió Cuba pensando que la Revolución acabaría con el cortejo de a pie de calle.

16. Cuido mi barba con esmero

La frondosa barba por la que se recuerda al mandatario no es el resultado de la dejadez que esperaríamos de un intelectual, sino lo contrario. Fidel Castro cultiva con paciencia un vello que, según el autor, tarda mucho en dejarse ver: “Soy más bien lampiñón, de barba rala y muy lenta de crecer y de que su presencia se advierta”.

17. Bicicletas para el pueblo

El revolucionario odiaba las bicicletas, ya que se rompió la nariz, de niño, jugando con una. Sin embargo, en 1991, su ejecutivo compró cerca de un millón de ellas a China y las repartió en los lugares de trabajo, para crear el hábito. Ocurrió durante una crisis en la que la isla adoleció de vehículos y combustible.

El sexo salvaje del Dictador #Mussolini

Si hubiese podido, hoy te habría penetrado con el caballo". El zoofílico piropo corresponde a la llamada de la una del mediodía del 26 de febrero de 1938, la primera de la docena que casi con puntualidad suiza realiza a cada hora y cada día sin falta desde hace casi dos años el dictador Benito Mussolini a su joven amante Clara Petacci, así Hitler haya iniciado el Anschluss, así las legiones italianas hayan entrado victoriosas en Tortosa en plena Guerra Civil Española. Y pobre de él si no lo hace. Enésima amante del Duce -"he llegado a tener 14 y a acostarme con cuatro cada noche", le confesará con pocos visos de exagerar-, parece que le tiene bien pillado. Se ha esforzado: a sus 13 años "ya te había ofrecido mi vida entera", le escribe mucho después Claretta, que pidió entonces a sus padres que la llevaran a un discurso del inflamado orador. Fotografías, recortes de prensa cual fan... Ahora, casi una década después, el azar se lo ha puesto fácil para marcar al líder de sus sueños: la hija del médico del papa Pío XI no tiene más que asomarse a la ventana para divisar la parte de atrás de los jardines del palacio Venezia de Roma, donde reside su caballero ideal.
"Estás guapísimo, bronceado, viril, sobre el caballo blanco". "Eres impulsivo, bestial. Un perro, un gato, un mandril"
"Hacer el amor vivifica las ideas, ayuda al cerebro; me gustaría saltar desde aquí sobre tu cama como un tigre"
Hipercelosa con fundamento, Petacci es, a sus 22 años, además, grafómana. Y por ello puede seguirse al detalle el pensamiento más íntimo y, claro, las manías sexuales del dictador entre 1932 y 1938, el periodo que comprenden los minuciosos diarios de la joven, Mussolini secreto(Crítica), publicados ahora en España.
La "ricitos" -así la bautizaron sus competidoras- no lo tenía fácil para quedar como "la única del harén", como le elogió el siempre embustero Mussolini. Había quedado seducida por un hombre muy fuerte ya desde niño, que "crecía como una planta salvaje, haciendo llorar mucho a mi madre", según confesión de cama tras uno de los agitados y extenuantes coitos habituales.
Mussolini ama a lo bestia, pertrechado con viriles creencias que le expone por teléfono o en directo: "El sexo es la primera expresión del organismo". "Hacer el amor vivifica las ideas, ayuda al cerebro; me gustaría saltar desde aquí sobre tu cama como un tigre". Y se identifica con el coito del toro: "Magnífico, grandioso; en pocos segundos ha terminado; en el momento culminante es terrible, inmediatamente después está calmado y se retira melancólico; la vaca se mantiene inmóvil, tranquila". Es fácil seguir sus proezas: Petacci subraya la fecha del dietario o pone un sí en las entradas cuando culminan sus relaciones.
El primer contacto completo es fruto de la euforia: el 6 de mayo de 1936, Mussolini conquista Etiopía y proclama el imperio; a las pocas semanas, se estrena con su joven amante, que, a base de insistencia, cartas aduladoras y visitas de 15 minutos, ha conseguido hacerse un hueco en la agenda y en la cabeza del dictador. El guión de los encuentros pasa, tras el sinfín de llamadas diarias, por una cita en la trastienda del inmenso palacio Venezia a media tarde. Arrullada a los pies de un Duce cansado y que lee la prensa, escucha la radio o que ultima un discurso ("arrodíllate, adora a tu gigante que te ama"), acaban acostándose juntos, haciendo el amor "arrebatado": "Hacemos el amor y grita como un animal herido"; "lo hacemos con violencia". Inmediatamente, el león dormita; ella le vela. Al poco, se despierta y come algo ("Hacemos el amor con entusiasmo y brío... Luego se levanta y come la fruta como un salvaje"). La mayoría de las veces hay sesión doble. "No quiero hacer el amor una vez a la semana como los buenos palurdos; te he acostumbrado y me he acostumbrado a un amor frecuente y espero que no quieras cambiarlo", le avisa al poco de consolidar las relaciones, en octubre de 1937.
La virulencia no es un accidente o un juego de un día. Mussolini le cuenta a su joven compañera que a su esposa la desvirgó sobre una butaca "con mi violencia habitual", brutalidad que la joven Petacci ya conoce: mordiscos de los que dejan señal en el hombro, o casi una nariz rota en el vaivén sexual. "Pierdo el control: si no fuese así, los nuestros serían coitos maritales, aburridos".
Ella parece encajarlo bien: "Lo hacemos con tanta fuerza, que hasta me duele de la alegría", anota tras un largo encuentro en mayo de 1938. Es más, lo jalona y lo excita. Lo hace desde el primer día, con una prosa o un susurro musicados con la mejor fanfarria fascista: "Lanzadme la escalera de rayos de oro para que pueda subir hasta el sol: no puedo vivir sin su calor", le escribe en 1933 cuando busca las primeras audiencias. Y más: "Sois agresivo como un león, violento y majestuoso" (1936). "El emperador eres tú y nadie más; los Saboya son postales". "Te he visto resplandeciente como una estatua de bronce; cuando hablabas temblaban las murallas romanas a la voz del César...". "Estás guapísimo, bronceado, viril, sobre el caballo blanco" (1938).
Sabe Petacci a lo que juega. Mussolini tiene un punto de fachada, se intuye fragilidad tras el corpachón. Por un lado, psicológico: se siente solo e incomprendido, así por su esposa como muchas veces por buena parte de su nación. "Mi mujer nunca ha sido consciente de mi grandeza", lloriquea. "Nadie se ocupa de mí. ¿Te fijaste en que ayer llevaba los calcetines desparejados, uno distinto del otro?", le comenta. "Fuera de la política, me han de guiar en todo y para todo: 'Ahora come; ahora tápate; ahora bebe esto, ahora ve a hacer pipí, porque a veces lo retengo hasta tres horas".
También ha intuido la joven la preocupación por la decadencia física del Duce. Tiene 52 años y casi le dobla la edad. "Mira qué mentón más firme; entiendo que una mujer pueda dormir con una fotografía debajo de la almohada, como haces tú", le suelta ante unas fotos suyas hechas por un periodista norteamericano. "¿Ves a tu gladiador, a tu atleta? Dime que no soy viejo; no quiero envejecer, la vejez es repugnante", comenta por teléfono tras un desfile militar. En una de las confesiones más impactantes, le admite que le preocupa empezar cada mañana de su vida acudiendo al váter: "Me humilla". Hay algo que le atrae, sin embargo, de esa pieza: "Me gustaría que hicieras pipí aquí conmigo".
Esas obsesiones y las primeras habladurías sobre la relación con una mujer mucho más joven que él (53 años ante 24) y casada con un oficial subordinado disparan en Mussolini sus temibles accesos de ira. Tampoco es ajeno a ello la presión que Claretta hace sobre el tema de las otras amantes, que él mantiene simultáneamente y que, en un gran esfuerzo, ha reducido a dos más. Las excusas del dictador son de opereta: "Te juro que no es verdad sobre los Evangelios". "Mi naturaleza es así, soy una bestia, resisto y después caigo". "Solo estuve 24 minutos: fue una cosa rápida". Ella no se queda corta: "Eres impulsivo, bestial, rutinario. Un perro, un gato, un mandril".
Pero hay veces que el Duce no puede más y entonces llegan las patadas a mesas, sillas y periódicos, los gritos huracanados... "Tengo un mundo al que vigilar y un pueblo al que gobernar y ya te dedico demasiado tiempo; a veces me pregunto si soy tonto", le espeta el 15 de marzo de 1938. Más tarde volverán las carantoñas o la promesa de una escapada furtiva. "No quiero que nuestro amor sea una cosa pública, que se hable en los cafés o en la modista. Me preocupa mi prestigio. No puedo pasar por un viejo chocho".
Esa última no era una bronca más: es de las pocas veces que Mussolini está nervioso por la política internacional. Algunos diarios, especialmente los franceses (pueblo acabado, según él, "por la sífilis, la absenta y la prensa libre" y porque "sus mujeres son todas prostitutas: les gustan los negros porque tienen el pene largo y delgado, y son ellas las que poseen al hombre"), dudan de su salud (que contrarresta exhibiéndose a caballo a menudo).
Petacci toca poco la política; le deja decir y con caricias le calma cuando le enfurece que, de nuevo, la prensa francesa le diga que imita a Hitler ("un presuntuoso") en el tema judío. "¡Yo soy racista desde 1921!". Tanto lo es que le explica a la Petacci que "solo tres veces se me ha dormido el pajarito, retirado e indignado", y una fue por "el olorcillo de una judía; ya sabes como soy con estas cosas".
Franco también le pone nervioso con su estrategia en la Guerra Civil: "Me admira mucho y siempre me ha obedecido, pero es idiota: 18 meses para una Guerra Civil me parecen demasiado. ¡Yo hice la guerra de África en siete!".
Donde no parece fingir es en su obsesión con la muerte, que cree que será inminente. Le aterra el frío que puede pasar una vez en la caja, y por eso le da instrucciones para que le dejen una esterilla. ¿Y ella? ¡Se quedará sola! "Yo no te sobreviviré: he nacido para ti, acabaré contigo", le susurra tras otro fogoso encuentro en marzo de 1938. Así será en abril de 1945, los dos juntitos, colgados boca abajo en la Piazza Loreto de Milán.
'Mussolini secreto' (editorial Crítica), los diarios de Claretta Petacci, ha salido recientemente a la venta.

Dictadores, sexo y podeR. Video

El Humanista de hoy…puede ser el dictador de mañana


Por Odalís G. Pérez. 31 de enero de 2016 - 12:09 am -  
La degradación moral de gran parte de nuestra intelectualidad se refleja en su condición politiquera y política.
Odalís G. Pérez

Odalís G. Pérez

Miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua
Precisamente es lo que ha reinado en el mundo convulso del recién finalizado siglo XX y en lo que va de siglo XXI en la República Dominicana. El humanista que propala el bien, los valores y contenidos de esa humanidad con la ayuda del Estado benefactor ha creado cónclaves que han impulsado a políticos racistas, mesiánicos, abanderados de la continuidad del gobierno actual, sobre la base de lo “único” y lo necesario.
Las Academias conformadas por los llamados intelectuales “orgánicos” de nuestros tiempos y que conservan en sus núcleos a los “humanistas” que ya conocemos, constituyen los espacios más extremos y extremistas de la ultraderecha más ominosa y siniestra de la “viviente” intelectualidad dominicana de nuestros días. A tal punto que, desde hace no menos de dos décadas, las humanidades liberales han sido suprimidas del sistema educativo dominicano, por ser consideradas “inútiles” e impartidas por maestros e intelectuales inútiles en base a un Curriculum inútil.
La voz que así autoriza una práctica y un discurso concentra la fuerza más autoritaria del oficialato y el biopoder que en nuestro país asegura un aire de ciencia, puesto, poder y educación. De ahí que la aventura del 4% para la educación haya creado la mayor ganancia para auditores, ingenieros, licitadores, contadores autorizados, abogados, planificadores y una caterva enorme de funcionarios, allí donde nuestros destinatarios, profesores, estudiantes y la sociedad dominicana burlada brillan por su ausencia. Precisamente en ese espacio es donde se hace visible y legible un aforismo fundamental de nuestro tiempo: “la práctica es el criterio real de la verdad”. Lo que quiere decir: lo que yo hago deber ser coherente con lo que digo; ¡el discurso es una cosa y lo que yo hago es otra! Necesitamos discursos y prácticas reales. Y como dicen las siguientes frases del gran Shakespeare: “más sustancias y menos retórica”, “mucho ruido y pocas nueces”…
De ahí que el discurso de nuestros humanistas, académicos e intelectuales orgánicos, propale un humanismo que exhibe un saber corrompido, bloqueado, amanerado, domesticado, desajustado, prostituido, pero sobre todo correcto, elegante, donde “la lengua es la patria” y la corrección del buen decir, son los atributos que se premian en un individuo, por su ejercicio de la palabra, con ejemplar exposición oral y escrita, el uso correcto del idioma con riqueza de lenguaje y hondura conceptual…” 
He ahí la elocuencia, la filosofía, el discurso degradado hasta más no poder, proveniente de nuestras instituciones académicas, pero principalmente de ciertos académicos que exhiben su autoridad en nuestra ADL y en otros núcleos universitarios, educativos, culturales y politiqueros de la República Dominicana actual.
De ahí que debemos proponernos conjuntamente con el giro cultural, ideológico e institucional presentado, un nuevo giro moral e intelectual de nuestros académicos a nivel general, teniendo en cuenta que el imperativo crítico y formador debe ser también un imperativo moral e intelectual, base de nuestra condición, orientación filosófica e institucional.
La degradación moral de gran parte de nuestra intelectualidad se refleja en su condición politiquera y política. El país ha podido ver en este comienzo de año, siglo y milenio cómo algunos académicos, intelectuales, artistas, maestros, científicos, rectores de universidad, empresarios educativos y pensadores abrazan la “continuidad” de un Estado-gobierno corrompido en todos sus niveles.
Las llamadas Uniones intelectuales cubiertas de eslóganes, retratos, pancartas, firmas, genuflexiones, abogan por lo “único” y lo “mismo”, por el empleo, el cheque, la seguridad de un gobierno, comilonas, viajes, cenas especiales, premios viciados, ceremonias, ascensos económicos, sociales y otros incentivos que genera la miseria de la razón política en nombre del humanismo.
Es por eso que el humanista de hoy…puede ser el dictador de mañana. De ahí que la Academia actual genere el discurso de los llamados “premios” de una continuidad estatal y gubernamental absoluta y corrompida por la serpiente del cinismo y el asesinato cultural.

EL MERENGUE Y TRUJILLO

  • AQUÍ

CUENTO SOBRE LA DICTADURA DE TRUJILLO

COMUNICACION Y PRENSA EN LA DICTADURA DE TRUJILLO

POESIA EN LA DICTADURA